Un informe de la ONU hace un llamamiento al mundo: en un tiempo de pandemias como el que estamos viviendo los niños son parte de la solución. Apoyan a sus compañeros y los conectan con los servicios esenciales, proponen formas de avanzar y colaboran con sus comunidades. La pandemia de covid ha creado una oportunidad para que los niños ayuden a configurar los programas y las intervenciones relativos a su seguridad y bienestar y a avanzar hacia un mundo libre de todas las formas de violencia contra los niños.

Para promover una cultura de participación cívica constructiva y fomentar los esfuerzos para trabajar con los niños a fin de acelerar el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, reconstruir para mejorar y combatir todas las formas de violencia contra los niños, la Representante Especial formula las siguientes recomendaciones basadas en pruebas a los gobiernos nacionales y locales:

En primer lugar se deben identificar las acciones dirigidas por niños que dan buenos resultados y ayudar a ampliarlas. Niños y jóvenes de todo el mundo ya actúan frente a la violencia contra los niños. Es necesario impartir formación y conocimientos técnicos a los niños y fomentar su capacidad para que comprendan las causas profundas de la violencia.

También será necesario invertir en redes infantiles y buscar modelos que tengan como principio fundacional el compromiso entre compañeros. Se debería alentar a los encargados de la adopción de decisiones a que trabajen con los niños en la determinación de estrategias para llegar a los más vulnerables, en la creación de redes de niños sólidas y en la transmisión de sistemas de apoyo y remisión pertinentes tanto para prevenir la violencia como para responder a ella, y en general a que busquen modelos que fomenten las relaciones entre niños, tanto en Internet como en medios no electrónicos;

Se debe localizar a los niños y jóvenes que ya participan activamente en procesos cívicos y asociarse con ellos para trabajar en soluciones para reconstruir para mejorar; se debe abordar la brecha digital aumentando el acceso y la asequibilidad del acceso a Internet para todos los niños, especialmente los que corren mayor riesgo de quedarse atrás; y se debe escuchar a los niños y contar con ellos para el desarrollo de los sistemas sociales y de protección de la infancia. Pueden hacer aportaciones valiosas en relación con sus necesidades y posibles respuestas.

Perspectivas

Ahora que el mundo comienza a ver el fin de la pandemia mundial y a planificar la recuperación, es fundamental aprovechar la oportunidad que se presenta para construir un mundo mejor y hacer realidad la visión expuesta en la Agenda 2030 de un mundo libre de miedo y de violencia. Las consecuencias de largo alcance de la crisis de la covid exigen que se dé prioridad a los niños y a su derecho a la salud física y mental, a la educación y a la protección en la respuesta a la pandemia y en la planificación de la recuperación. Reconstruir para mejorar no puede ser tan solo un eslogan más. Debe tener un efecto real y positivo en la vida de los niños que se logre mediante la reconstrucción y el mantenimiento del entorno de protección que los rodea, de modo que estén a la vez empoderados y seguros.

La pandemia es única por su alcance global y la escala de sus efectos; no obstante, los expertos han advertido que cabe esperar más pandemias de este tipo en el futuro. Por lo tanto, este es un momento clave para asegurar que se aprendan las lecciones de los aspectos relacionados con la violencia de los primeros confinamientos, de manera que se puedan integrar en la preparación para situaciones de emergencia, incluso mediante la elaboración de protocolos para mantener la prestación de servicios esenciales y la protección de los derechos del niño.

Los niños necesitan urgentemente sistemas de protección social financiados de manera sostenible y vinculados a servicios de protección de la infancia que cuenten con los recursos adecuados. Con ese fin, debe asegurarse que en la respuesta inmediata a la pandemia y en la fase de reconstrucción se reconozca que la protección de los niños es un servicio esencial que salva vidas, junto con la salud, el desarrollo de la primera infancia, la salud mental y la educación. La respuesta debe cimentarse sobre una base sólida de sistemas de protección social permanentes e inclusivos, que incluyan subsidios universales para los niños y cobertura sanitaria universal, que protejan a los niños y a sus cuidadores de los riesgos económicos.

La reconstrucción para mejorar brinda la oportunidad de impulsar una fuerte movilización de todos los interesados principales, incluidos los niños, a nivel mundial, regional y nacional, a fin de cumplir la promesa de la Agenda 2030 y poner fin a la pandemia de violencia contra los niños. Esto no puede hacerse de forma efectiva sin las perspectivas y opiniones de los niños o sin hacerlos partícipes en todas las etapas del proceso de la solución para eliminar la violencia contra ellos.

El mundo se encuentra en un momento crucial en lo que respecta a la vida de una generación de niños que serán los más afectados por la covid. Se debe hacer todo lo posible para que los niños no se conviertan en las principales víctimas de la pandemia y para construir un mundo mejor en el que se promuevan y protejan sus derechos y en el que ningún niño se quede atrás.

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