Foto: Alexis Aubin / ONU México

La desescalada, la reapertura de las actividades económicas no esenciales y las presiones empresariales están provocando un repunte de los contagios por Covid19 que aboca al mundo a una nueva situación de confinamiento. Así lo ha entendido la Organización de Naciones Unidas (ONU) en un informe relacionado con Latinoamérica y Caribe pero que es perfectamente aplicable al resto del mundo.

Aún no hay vacuna ni medicamento para frenar al coronavirus y la recuperación sanitaria derivada de las medidas de confinamiento, principalmente en Europa y algunos países asiáticos, son la única manera de frenar la expansión del virus. Sin embargo, las presiones de los sectores empresariales, económicos y financieros, poniendo como escudo humano a la clase trabajadora por la bajada de ingresos, han provocado que se reabran, con limitaciones, las activides económicas no esenciales y, como no podía ser de otro modo, el número de personas contagiadas se está incrementando exponencialmente. Economía o salud, esa es la dicotomía que las clases dominantes plantean a los gobiernos y, para la ONU, la respuesta es clara: primero la salud.

El continente americano es, en la actualidad, el epicentro de la pandemia y, en la gran mayoría de los casos, la priorización de aspectos económicos frente a los sanitarios es la causa de que la situación sea la que es en la actualidad. Estados Unidos es el paradigma de la irresponsabilidad de los gobernantes que, en algunos casos, llegaron a pedir el sacrificio de vidas humanas para salvar la economía. Lo mismo ocurre con Brasil o México. Por eso, la ONU ha decidido zanjar el debate.

La región de América Latina y el Caribe deberá controlar la transmisión del coronavirus antes de pensar en reactivar la economía, advierte un informe inter agencial de la ONU dado a conocer este jueves, que insiste en la necesidad de fortalecer los sistemas de sanitarios para lograr una reconstrucción económica sana.

«No hay apertura económica posible sin que la curva de contagios haya sido controlada, y no hay reactivación posible sin un plan claro para evitar el repunte de los contagios», afirmaron la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en el estudio conjunto.

El Covid19 ha revelado problemas estructurales del modelo de desarrollo de la región, que en estos momentos es epicentro de la pandemia.

La secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, explicó en una conferencia de prensa para presentar el informe, que el coronavirus puso de manifiesto la relación estructural que existe entre la economía y la salud, evidenciando las debilidades de los sistemas sanitarios de la región, que están fragmentados y segmentados.

Tras recordar que la salud es ante todo un derecho humano que debe ser garantizado por los Estados, dijo que también es la base de una economía sana.

«La salud es parte del capital humano, afecta directamente la productividad y el desempeño económico y social de las personas. El sector salud es un área económica que tiene una gran cantidad de trabajadores y una gran cantidad de encadenamientos productivos. Es un generador de empleos y de inversiones de gran peso para generar crecimiento», subrayó Bárcena, quien, además agregó que el acceso pleno a los servicios de salud de calidad es esencial: «Es la infraestructura básica de la vida y sin ella no podemos hablar de desarrollo económico ni social».

En este aspecto, Bárcena llamó a invertir el 6% del PIB en los presupuestos sanitarios y descalificó categóricamente la disyuntiva entre salud y economía: «Para que no se equivoquen, no hay dilema entre economía y salud, primero la salud».

Por su parte, Carissa Etienne, directora de la Organización Panamericana de la Salud, por su parte, dijo que las deficiencias estructurales del sector sanitario en América Latina y el Caribe son el resultado de falta de inversión pública durante las últimas décadas:

«Ahora encaramos un reto casi imposible: las economías se han contraído impactando las inversiones en salud y servicios sociales en el futuro previsible, pero al mismo tiempo se precisa un financiamiento adicional significativo para controlar la pandemia y recuperar las pérdidas en salud pública, mejorar la protección social y, con ello, sostener la recuperación económica».

Además, Etienne también afirmó que es un error pensar que hay que elegir entre salud y economía. «Es una elección falsa la de la salud y la reapertura económica. Hemos visto que ya que la actividad económica no se puede reanudar a menos que el coronavirus esté bajo control» y añadió que el acceso universal a los servicios sanitarios es una condición indispensable para la salud y el desarrollo inclusivo. «La salud y el bienestar son requisitos para reactivar la economía», insistió, recalcando que la salud es un imperativo ético y una condición necesaria para restaurar la capacidad productiva.

Asimismo, ambas dirigentes hicieron hincapié en que los servicios sanitarios no son una mercancía y se pronunciaron por la «desmercantilización de la salud».

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