La Organización Mundial de la Salud lleva días advirtiendo a los gobiernos que no se precipiten. Que no levanten las medidas tomadas antes de tiempo, porque el efecto “rebote” podría ser muy dañino.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom ha vuelto a advertir, una vez más, que “si los países se apresuran a levantar las restricciones rápidamente contra el COVID-19, el virus podría resurgir, lo que supondría que el impacto económico pudiera ser más severo y prolongado”.

En la rueda de prensa que acaba de dar junto a la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Gueorguieva, el director general de la OMS ha hablado de las profundas consecuencias sociales y económicas de la pandemia del COVID-19, que hasta el momento ha causado ya más de 50.000 muertes y más de un millón de casos confirmados por infección.

“Las restricciones que muchos países han establecido para proteger la salud están teniendo un gran impacto en los ingresos de los ciudadanos y las familias, y en las economías de las comunidades y las naciones. Estamos en una lucha compartida para proteger tanto las vidas como los medios de subsistencia”, ha señalado.

Ha hecho, además, un llamamiento para que todos los países atiendan a los pacientes con sospecha o confirmación de COVID-19 de manera absolutamente gratuita. “Si las personas retrasan o renuncian a la atención porque no pueden pagarla, no sólo se perjudican a sí mismos, sino que además hacen que la pandemia sea más difícil de controlar y ponen en riesgo a la sociedad”.

 

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