21 de octubre de 21019. Los premios Princesa de Asturias nos han traído esta vez a Salman Khan, (Premio de Cooperación Internacional) un joven de cuarenta años que está al frente de la Academia Khan, una organización sin ánimo de lucro que imparte educación gratuita online en 36 idiomas.

Su filosofía pedagógica, que reciben 72 millones de alumnos de todo el mundo, se resume en el siguiente decálogo:

1.-Cada alumno puede aprender a su ritmo. «El modelo actual no permite que algo se comprenda más adelante».

2.- Los estudiantes deben poder elegir dónde y cuándo. Hay personas que rinden mejor por las mañanas y otras por las noches.

3.- Lecciones de 10 minutos, porque la capacidad de atención de los estudiantes es limitada.

4.- El saber no debe fragmentarse. El cerebro trabaja mejor con la ayuda de asociaciones.

5.- La educación debe ser eminentemente práctica, orientada a proporcionar habilidades e información que necesiten para ganarse la vida.

6.- «Las clases más reducidas no resuelven el fracaso, hay que mejorar el tiempo que pasa cada alumno con su profesor».

7.- Gastar más no produce mejores resultados, es posible una educación rigurosa y de calidad por menos dinero gracias a la tecnología.

8.- Las vacaciones de verano son muy largas. «En ellas los niños desaprenden». No pasa nada porque se quiten.

9.- Aulas de 75 alumnos de distintas edades con tres o cuatro profesores. Hay que mezclar a alumnos de diferentes edades y poner más docentes. La enseñanza como deporte de equipo.

10.- Se aprueba con un 10. Hay que esperar más de los alumnos y subir el listón. Hasta que no se domina toda la materia no se pasa a la siguiente etapa.

Muy interesantes, pero con cuarenta años de docencia me permito opinar que la primera es obvia; la segunda imposible en las situación actual; la tercera excesiva pues el tiempo puede alargarse perfectamente hasta los treinta minutos; conforme con la cuarta, la séptima ,la octava y novena, pero no con la quinta porque nos acerca a un fracaso cultural; no entiendo la sexta que parece contradictoria, y la décima parece inocua, salvo que se entienda como la necesidad de una mayor exigencia, porque es cierto que se pasan cursos y se accede a licenciaturas y grados con un nivel de conocimientos muy bajo, en perjuicio del propio alumno que por La masificación de títulos, le sirve para poco, y de misma sociedad por la calidad del servicio a recibir y la imposibilidad de absorber a tantos titulados.

Es bueno que se polemice sobre la enseñanza, y se la dedique mas tiempo pues en ello nos jugamos el futuro del país, pero habría que hace un mayor esfuerzo en las materias que comprende insistiendo en aquellas que forman al ciudadano para vivir en sociedad, fomentando valores elementales para una convivencia, desterrando experiencias vividas en algunas de nuestras regiones mirándose su ombligo cóncavo. Si analizamos la situación vivida el día de ayer en nuestra querida Cataluña, nos lleva directamente a descubrir las carencias de una autentica educación ciudadana. Los medios de comunicación recogen noticias sobre acaecimientos inadmisibles de vandalismos ciudadanos surgidos de equivocadas tendencias pedagógicas, y de los esperpentos políticos que se vienen denunciando. Casi nunca ha fallado aquello de que cuando se siembran vientos se recogen tempestades. Y aquí podíamos incluir en el decálogo la formación de un espíritu crítico, incompatible con la indiferencia ciudadana ante los vientos que anuncian las tempestades. Se lleva mucho tiempo denunciando un estado de cosas tan peligroso como preocupante que se pretende desconocer mediante paños calientes insuficientes dada la gravedad del enfermo. Bueno sería que se aprendiese la lección de la historia siempre tan pedagógica, que permitiera ampliar el decálogo de Salman Khan a enseñanzas sociales sin las cuales no es posible convivir.

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