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La nueva normalidad era esto

Federico Ruiz de Lobera
Periodista de investigación, escritor y director de La Clave Cultural TV. Ha trabajado para diferentes revistas y periódicos nacionales. Ha publicado en Postmetrópolis el libro Crónica de un reportero profano.
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análisis

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No teníamos claro a qué se referían con ese raro aforismo cuando empezó todo, pero yo creo que la criatura ya va tomando forma. Desde la decisión de Alemania de vacunar a la fuerza a todo el país y de confinar a los no vacunados, yo diría que a la nueva normalidad ya se le ven los dientes. Y ya no son de leche. Se les adivina afilados y con inquietante determinación.

Últimamente, parece que los acontecimientos, en vez de suceder, golpean y se pierden de camino a la corteza prefrontal, la que rige la aceptación de normas sociales. Estábamos asimilando la vacunación cuasi forzosa en Francia y en Italia, cuando aparece Austria con el primer decreto de segregación y, sin respiro, se extiende la ansiedad restrictiva por toda Europa. En Alemania ni siquiera será válido un test negativo para muchas actividades, encuentros de más de dos personas, y movimientos, para ejercer esa cosa insolidaria que se llamaba libre albedrío (los vacunados también contagian, lo digo bajito para no asustar). Pero, si se sigue esa línea, seamos coherentes. Esas medidas no serán suficientes. Esos tipos van a seguir cogiendo transportes públicos para ir a trabajar, al médico o al supermercado o vete tú a saber dónde si les dejan. Aunque duela habría que empezar a ubicarles en un barrio concreto, que teletrabajen allí y cuando salgan que lleven algún tipo de identificación visible, no basta el QR en la cartera. Un distintivo cosido en la solapa, por ejemplo. El resto de personas sensatas no tenemos porqué soportar ese riesgo. 

¿Esta es la coherencia que se pretende? ¿Primero fueron a por lo no vacunados y yo no dije nada porque no era uno de ellos?

Mientras, se cierra el círculo sobre los niños, próximo colectivo en el que la aguja ha puesto sus ojos. A mediados de diciembre llegan los viales infantiles. Ya hay citas concertadas. Parece que este es el ritmo que le va a la nueva normalidad. A toda velocidad, sin complejos con la ley, sin alternativas a su modelo y sin un solo debate médico (perdón, uno) para contrastar puntos de vista alternativos, (por si acaso hay miles de científicos por el mundo, varios premios Nóbel (Levitt, Montagnier) o incluso el inventor de la tecnología del Arn-M,  que estén diciendo cosas distintas). No hay fisuras. Todo lo que no dice la OMS es negacionismo.

Pensar es difícil por eso la mayoría prefiere juzgar, decía Jung. Ahora ya, epidemiólogos, actores, periodistas y cualquiera con un teclado, directamente, señalan, se burlan, insultan y acosan sin tapujos a esa minoría que no se quiere vacunar. No me había dado cuenta pero parece que ya se ha terminado el debate sobre quiénes son los responsables de esta sexta ola. Da igual que la OMS la atribuya, no a esa minoría, sino a los vacunados (que se creen que no contagian). Si lo que preocupa es el contagio de esa minoría, también se le puede hacer test periódicos (gratuitos y de saliva) e incluso test de células B y T -otro tipo de respuesta de nuestro sistema inmunitario-, que se calcula que ya ha inmunizado de manera silenciosa al 40% de nosotros y que permitiría cribar aún más la capacidad de transmisión de esa minoría. Parece que no hace falta. Ya se les ha juzgado y condenado y ahora acaba de empezar su busca y captura. 

Si te paseas por las redes sociales ya puedes olerlo, se respira ambiente de caza.  

El pasado 28 de noviembre se rozó lo grotesco contra esa minoría en el programa de Nuria Roca cuando Jose Sacristán, después de insultarles, volvía a acusarles de matar gente por su actitud y pedía que se pagaran su hospital en caso de enfermar de covid. La presentadora sonreía y acogía con complicidad algo que está bastante cerca de un delito de incitación al odio. Dicho entre risas, con total normalidad, hiela un poco la sangre. 

Otra grave invitación al acoso contra esa minoría apareció en estas mismas páginas, titulada nada menos que Ha llegado la hora de actuar contra los antivacunas que van por ahí matando gente.

¿En qué momento nos hemos vuelto así? 

¿La nueva normalidad era esto? 

No se sabe qué es peor si la norma injusta en sí, o la jauría humana que espolea la norma injusta.

No sé en qué momento se ha instalado este estado de arbitrariedad, que ni siquiera el gran Sacristán puede deducir que si obliga a pagar su tratamiento a los no vacunados, por qué no hacerlo con los alcohólicos, los fumadores, con los obesos que se atiborran a donuts, etc. ¿Quién paga los gastos de los vacunados que son mayoría en los hospitales, entonces? ¿Las farmacéuticas? Ah, no espera, que están eximidas de cualquier responsabilidad. Qué mundo, de repente.

Mientras se calientan las calles de medio continente por el rechazo a la supresión de derechos fundamentales, no me termino de creer que esté escribiendo sobre las distintas formas de imposición de un medicamento en fase aún experimental, autorizado solo como emergencia, con el 90% ya vacunado; y en la persecución y segregación iniciada contra los que prefieren -ustedes disculpen- no ponérselo. ¿Estamos ya hablando de un próximo apartheid social? Espero equivocarme. Ya digo que los acontecimientos van demasiado rápido.

Si no he entendido mal, la vacunación está dando entre moderados y buenos resultados en cuanto a ingresos y decesos, al menos en España. Los registros hospitalarios eso dicen. No consigue inmunizar, pero sí atenuar los casos más graves. A falta de conocer los efectos a medio y largo plazo, se puede decir que es un éxito notable. No vamos a alcanzar la inmunidad de grupo (lo de rebaño nos lo ahorramos) porque, aunque nos vacunáramos todos, seguiríamos infectando e infectándonos. No está claro si la inyección reduce el contagio. Hay estudios que afirman una cosa y otros la contraria. En Inglaterra, por ejemplo, reportan que no existen casi diferencias en la transmisión del virus entre los vacunados y los no vacunados. Pongamos incluso que los vacunados infectan menos, pero si tenemos en cuenta que representan el 90% del país, no queda nada claro qué grupo está infectando más. Por tanto, cargar las culpas y todo el acoso subsiguiente a los no vacunados raya en lo surrealista. Jalear para que los encierren en sus casas y paguen los gastos hospitalarios si enferman, en el delirio.

Soumya Swaminathan, jefa de científicos de la OMS, ha confirmado que las vacunas están protegiendo en una tasa de en torno al 80% frente a formas graves de la enfermedad, incluso con la variante delta. Eso suena fantástico. De modo que podemos esperar un 80% menos de enfermos covid graves y, de ahí, se puede deducir que no estamos ni estaremos en riesgo de colapso hospitalario y, por ende, no ha lugar, no hay base lógica para recortar derechos fundamentales.

Si por el contrario, la Sra. Swaminathan no está en lo cierto y no se espera que las vacunas puedan prevenir el atasco de las UCIs, ni puedan reducir la expectativa de casos graves, cuál es la necesidad de forzar la vacunación a todo el mundo! sobre todo, si ya tenemos vacunado a un 90% de la población mayor de 12 años (y solo el 2% de la población mayor de edad asegura que no se va a vacunar). Si se sabe que los vacunados infectan también, ¿por qué vamos a restringir derechos solo a ese 10% (o 2%) que, por otro lado, jamás seria causa de colapso hospitalario?  En Alemania, por ejemplo, hay ahora allí casi diez veces más contagios y las mismas muertes que en la primera ola, a pesar de tener al 73% de la población vacunada.

La ciudadanía tiene derecho a dudar de que ese medicamento tenga más perjuicios que beneficios, como mínimo, en la franja de las personas menores de 30 años (suspendido para los jóvenes de Finlandia, Suecia y Dinamarca), en las embarazadas (desaconsejado hasta hace dos meses), o en los que han pasado la enfermedad (cuya inmunidad es tan robusta o más que la vacuna). Desde el momento en que se fuerza su inyección, nos arrebatan ese derecho. 

Esto está pasando hoy.

Cuando no me dejan dudar, tiendo a pensar que quizás es porque el relato es falso y dudo más. 

En una democracia nadie puede obligarte de esta manera descarada, a saltarte, entre otros derechos, el Principio de Autonomía de la bioética, disciplina universalmente reconocida, que obliga a respetar la libertad de decisión de cualquier ser humano, sobre cualquier intervención médica sobre su cuerpo, a través del llamado consentimiento informado. A día de hoy se está vulnerando algo elemental en cualquier relación humana: te doy el derecho o no de actuar sobre mi cuerpo. ¿Qué parte de ese contrato prehistórico no se ha entendido? El derecho al consentimiento libre e informado, significa, además, que no se puede coaccionar con pérdida de derechos básicos esa íntima decisión. 

Si no fuera porque la velocidad de acontecimientos es inasumible y el estado oficial de las cosas es de tal desproporción, que todo vale porque nos estamos enfrentando a, poco menos, que un armagedón, el grado de coacción sería insoportable para cualquiera, vacunado o no. Sobre todo porque hay muchas otras soluciones antes -mucho antes- de someternos, a todos, a tal retroceso político. 

El problema no es solo el atropello democrático para imponer este medicamento, es el precedente que vamos firmando en la hoja del calendario del día de mañana.  

Este manifiesto ciudadano, salida razonable covid, explica con mucha claridad varias de esas demandas y soluciones alternativas, empezando por el discriminatorio “pasaporte covid” que, incluso los técnicos de la administración, consideran ineficaz.

De la pausa que tenga la ciudadanía para rebajar los niveles de cortisol y bilis con que se está reaccionando, va a depender que se pueda instalar un campamento base para un pensamiento sensato y a raíz de ahí, no continuar, por favor, esta caza de brujas. Parece que, en vez de pliegues cerebrales, tenemos ristras de intestinos. El trauma vivido por la falta de camas y la muerte de 30.000 ancianos en residencias, epicentro del shock colectivo, no se va a solucionar con velocidad, discriminación, deuda, restricciones y miedo, sino con respeto a ley, pausa, debate abierto y, sobre todo, inversión en sanidad (pública).

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23 Comentarios

  1. Perdón, pero yo soy uno de los burros que se han vacunado. Reconozco tambien el derecho a ser o no vacunado, y con la misma diligencia a reconocer el derecho a los caguetas que se vacunaron, y que son mayoría aplastante, a no tener contacto con los que no han querido, que pienso que hasta aquí todo es parte del derecho de cada uno; tan valioso o válido en una cualquiera de las posicións.
    Hay un dato que nadie está manejando y es que una parte de la ciencia es favorable y otra parte crítica; de la parte favorable hay un cierto comportamiento casi de convivencia con las farmacéuticas, pero son gente que se ha vacunado, o cuando menos una gran parte, porque han sido imagen de la campaña donde son digamos más representativos. De los contrarios o críticos algunos por lo menos sí se han vacunado, y aunque lo han hecho sin tanta publicidad la gente mueve información por la red y caen como moscas en claro ejercicio contradictorio de demagogia.
    Pero todos los mencionados no deben de ser, precisamente por tanto interés de su promoción, en quienes confiemos.
    Por ello todos conocemos a gente que trabaja en hospitales, en residencias, o en centros de salud, personas en quienes confiamos pero sus labores en casi todas las ocasiones no es la propaganda sobre la eficiencia o eficacia de las vacunas, sino ser testimonio de lo que llega a sus manos y a su control imparcial para poder decidir por sí mismos cuanto hay de realidad en cuanto a las cifras de ingresos, de muertes y de altas. A este grupo de amigos será a quienes debéis preguntar, ellos no tienen ninguna razón ni interés en mentiros.
    Yo no sé nada en cuanto a los efectos secundarios de las vacunas y desconfío igual que todos vosotros en cuanto que hay políticos, científicos, las empresas farmacéuticas por medio… Pero había y hay aquello que es evidente, un grupo de confianza entre los que no caben recelos.
    No tendréis – ni ahora ni nunca – que confiaros a quienes no se ganasen vuestra confianza antes. Y cualquier opinión o concepto a favor o en contra está a salvo con esta reflexión. A partir de aquí…

    • Gracias por adelantado por la comprensión sobre quienes no deseen pincharse con ARN del que nadie se hace responsable.

      Por otro lado, sobre lo de no juntarse con no vacunados, supongo que todos podríamos pedir elegir con quien no juntarnos ya sea por enfermedades que tengan o por otras cosas que no nos parezcan bien, y esto contando con que no estar vacunado no es ninguna enfermedad, por lo que entra en la segunda categoría. Por esto no hay problema si es uno mismo el que declina juntarse y se aparta y se va, el problema surge cuando se exige al otro que no vaya a un sitio o se le pretende encerrar en alguna parte. Se puede no invitar a casa a quien uno no quiere, y se puede no ir a donde uno no quiere, pero no se puede cercenar la libertad y derechos de los que tienen una opción que no nos agrada, y repito que no vacunarse no significa estar infectado de nada, eso solo lo sugieren tertulianos y demás chusma en TV. O quizás sí se pueda apartar a las gentes por colectivos… Así ya empezó uno con bigotillo hace años.

  2. Un artículo que me genera cierta esperanza.
    Me resulta extraño que un medio que no sea de derechas se posicione así, pero más claro no se puede decir.
    ¿Quizás, a algunos se les empieza a caer la vena de los ojos?
    ¿Quizás la izquierda llegue a reaccionar y dejar de ser acrítica, obediente y sumisa con el discurso institucional?
    ¿Quizás la izquierda recuperará la palabra “LIBERTAD” robada por la derecha?

    Por otra parte, me parece que «Un cuspidiño a min» no se ha enterado de que los vacunados también se contagian y contagian incluso más por la falsa seguridad de saberse vacunados.

    • Que más da Derechas o Izquierdas, vamos a salir de ese debate antiguo que solo sirve para dividir
      Ante todo somos humanos, fuera a todos

  3. Gracias por tu visión valiente, coherente y de sentido común. Ojalá cada vez más voces en el periodismo como la tuya.

  4. excelente artículo. No se trata de ciencia ni de izquierdas o derechas, eso es totalmente pueril. Se trata de luchar por la libertad individual, la única que existe y sin la cual no existe el ser humano, solo el esclavo. Todo esto debe servir para que surja un movimiento transversal de verdad, una sociedad civil que nunca ha existido en España, y ya está surgiendo. Muchas gracias por este artículo, hace que me vuelva la esperanza en el ser humano.

  5. Muchas gracias🙏 Me transmite coraje ver que existe periodismo del de verdad, del que se cuestiona la información, del que no toma parte porque le interesa informar, del que transmite curiosidad por conocer sin partidismos, sin guerras, sin bandos. Incluso me ha generado una sonrisa en algún párrafo. Gracias. Me ha encantado leerlo.

  6. Muchas gracias. Me ha encantado. Y espero que le guste a muchos vacunados. Hace falta alguien que rinda honor al oficio de periodista. Espero ver su segundo programa en la Clave cultural.

  7. Gracias a Dios, por fin aparece un artículo que, aún sin llegar a hablar de los miles de médicos en todo el mundo que alertan sobre el creciente número de graves, y muchas veces letales efectos de las vacunas, habla sobre la actitud fascista de acoso y derribo hacia los que libremente han decidido no vacunarse ni vacunar a sus hijos. Ahora se empieza otra campaña para vacunar a los niños sin atender a que en ningún momento los iños han muerto de covid, aunque tal vez alguno dio positivo habiendo muerto de cualquier otra cosa. Por favor, os pido a los periodistas que tenéis conciencia que no lo permitais. Muchos compañeros vuestros están ejerciendo de impulsores. Que cuando seáis viejos podéis contar con orgullo a vuestros nietos que vosotros fuisteis de los que os opusuteis a este experimento genocida. Que no os tengáis que avergonzar como tantos otros harán, si es que tienen un mínimo de conciencia

  8. Pues sí. Magnífico artículo en el que con serenidad se expone un sentir de bastantes personas que no queremos dejar nuestra salud en manos de multinacionales o de dirigentes que no están preparados para dirigir.
    Enhorabuena al autor.

  9. Yo te voy a dar un dato con la limitación de información que tengo y que estoy seguro de que es cuando menos similar a la tuya. Mi hija mayor sin vacunar se contagiaba sin reconocer la fuente de su contacto, y paso su crisis de forma asintomática, aunque los problemas en forma de síntomas se detectan ahora. Los otros seis contagiados que conozco son postvacuna y aunque alguno ha tenido ciertos síntomas leves (dos casos exactamente) han pasado meses y no se reconocen con síntomas o secuelas. De los fallecidos conozco cinco casos; uno de ellos vacunado pero con noventa y un años, otros tres de cincuenta y tantos y otro de cuarenta que era hermano de uno de los de cincuenta, y los cuatro últimos sin vacunar. Ahora, por favor podrías compartir tu experiencia para que a todos nós sirviese de ejemplo. O sólo te has dejado influír por las letras de los que siquiera conoces?

  10. Pato:
    Yo voy a dar un dato con la limitación de información que tengo y que estoy seguro de que es cuando menos similar a la tuya. Mi hija mayor sin vacunar se contagiaba sin reconocer la fuente de su contacto, y paso su crisis de forma asintomática, aunque los problemas en forma de síntomas se detectan ahora medio año después y tíene un pinchazo reciente. Los otros seis contagiados que conozco son postvacuna y aunque alguno ha tenido ciertos síntomas leves (dos casos exactamente) han pasado meses y no se reconocen con síntomas o secuelas. De los fallecidos conozco cinco casos; uno de ellos vacunado pero con noventa y un años, otros tres de cincuenta y tantos y otro de cuarenta que era hermano de uno de los de cincuenta, y los cuatro últimos sin vacunar. Ahora, por favor podrías compartir tu experiencia para que a todos nós sirviese de ejemplo. O sólo te has dejado influír por las letras de los que siquiera conoces?
    Creo que no tienes ni tenéis porque dar explicaciones, pero tampoco te consideres con derecho a darme lecciones sobre nada y diré lo que es evidente; en este diario se publican cosas que no dicen otros diarios, con la gravedad de las cosas que pasan y parece que los que sois antivacunas y estáis en vuestro derecho, tambien estáis pendientes de que cualquiera os de razones para mantener vuestra opción, y lo que demuestra vulnerabilidad de conciencia y convencimiento sólo contestar lo que considerais provocación por no coincidir con vuestro derecho. Si tienes alguna información que me haga reflexionar y desdecirme no dudaré en agradecertelo. Espero que esto te haga considerar que sí me he enterado de tu pobre aportación, pero lamento informar que ya lo sabe todo el mundo.

  11. Las vacunas NO han matado a NADIE entre los milies de millones de vacunados y han salvado decenas de millones de vidas que sin vacuna habrian muerto, como sucedió con la «Peste española» de 1918 que mató a entre 50 y 100 millones (+- 5% de los 1.800 millones de personas del planeta).
    Sin vacuna , esta pandemia del Covid ahctualmente mataría entre 200 y 350 millones de personas , que es más de la mitad de la población europea actual….

  12. Es necesario que nos inmunicemos TODA la población del mundo antes de que las mutaciones nos obliguen a volver a empezar como en Marzo del 2020.
    Todo lo que vaya en contra es pura demagogia o algo peor.

  13. Hasta que no nos inmunicemos todos, no saldremos de esta pandemia mundial.
    Es absolutamente imprescindible que se inmunice todo el mundo rápidamente, antes de que las MUTACIONES nos obliguen a volver a empezar de cero…
    El que no quiera inmunizarse, elegirá libremente seguir confinado hasta que se acabe la pandemia, para no perjudicar a los que sí queremos evitar mutaciones del virus, y terminar con la pandemia y evita cuanto antes. ES MUY FÁCIL.

  14. Alucino con algunos comentarios de obedientes telespectadores (va-cuñados) que se informan de «la ciencia» por sus tertulianos favoritos. «Es absolutamente necesario que se inmunice todo el mundo», dice uno. Sé que esto no se dice por la tele, pero los productos experimentales que se venden como «vacunas» no inmunizan: los vacuñados siguen dando positivo en los PCR, siguen ingresando en las UCI y siguen contagiando a los demás: esto no es «inmunizarse». Tal vez con la novena o décima «dosis», no perdáis la esperanza. Ahora a por la tercera ¿no?

  15. Un artículo fantástico y muy necesario.
    Gracias por la valentía, por la honestidad y por el sentido común, por el tono conciliador.. por todo.
    Muchísimas gracias.

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