Hay un cierto movimiento de fondo que me esperanza. No soy iluso, la fuerza de la pomposa estupidez es enorme y cruel, por tanto no va a ser fácil, quizá no vaya a ser. Verán, he llegado a un punto en el que ¡me duele tanto la Historia! No entiendo cómo se puede estar orgulloso de nada; lo que somos hoy como seres humanos, en el mejor sentido, lo mejor de lo que somos hoy está basamentado sobre el crimen sistemático y la explotación de la mayor parte de las personas que han transcurrido por la Tierra…

Somos un bicho de una crueldad extrema, enferma, blasfema. Por eso he llegado a la conclusión de que cualquier programa de actuación humano es un riesgo. Igual que no creo en “más allás” no creo en bondades ideológicas, sí en la vida de las ideas, en la reflexión permanente y la revisión crítica. Detrás de un programa ideológico hay un asesino, casi siempre.

Tengo la sensación de que estamos acabando una era, una época. La pandemia y sus consecuencias no son la causa, sino un catalizador de los límites de nuestro sistema. El aviso es advertencia: la explotación del medio ambiente es garantía de vida o suicidio. De momento nos estamos suicidando, aunque, por fortuna, los grandes cambios sociales no son de un día para otro, todo es lento y circular, no hay dirección predefinida porque cada rumbo altera el sentido del que lo generó; sólo propendemos. Quiero decir que cabe aún la intervención.

Europa ha sido la semilla de la basura que nos corroe. Europa debe ser el origen de la solución. Pretender competir con el capitalismo globalizado usando sus armas (China, Rusia, India, USA…) es ya evidentemente una batalla perdida; Europa es una ruina, viste galas decadentes pero su mundo de primera clase ha muerto. Europa sólo tiene la opción de reinventarse y para ello se debe revertir la idea de la globalización o, al menos, redefinirla. Europa debe dejar de depender de la importación, entiéndase menos como un corte del intercambio comercial y más como la reconstrucción de nuestra estructura económica: productos de calidad, prioridad medioambiental y vuelta a la idea del Mercado Común para dar salida a estos productos, en principio aislándonos del comercio-basura oriental y de los grandes grupos de inversión.

Progresivamente (la calidad requiere sueldos de calidad para ser comprada y empleo de calidad para ser manufacturada), con el estímulo de los Estados y sus Gobiernos, entendido sólo como la agilización burocrática y una carga fiscal justa que penalice sobre todo al capital inerte, debemos volver a tener capacidad productiva real pero no según la fórmula del Mercado actual: esto es, elevación del beneficio como estímulo único y a cualquier precio y en cualquier lugar, no, no sólo se trata de números sino de generar trabajo cualificado y respetuoso con el Medio Ambiente pero en combinación con un programa educativo ambicioso continental que ponga las bases de una sociedad abierta, crítica y laica que huya como de la peste del turismo y del lujo estúpido, cánceres de la economía actual.

Turismo y lujo, no he dicho viaje y gasto: por supuesto que se ha de viajar y gastar libremente en género de altas prestaciones, no hablamos (lo decíamos al comienzo) de un programa ideológico sino de librarnos de lo que nos hace daño… no decimos el qué, sí evitamos lo que hiere. Sentido común: la gentrificación, verbigracia, es la expresión radical de un liberalismo mal entendido en el que una supuesta libertad del dinero ha acabado con la libertad de la ciudadanía y la vida real en el centro de las ciudades históricas; ser progresista de verdad no es prohibir la inversión, sino hacer respetar a las personas por encima de las leyes económicas. Y si no le gusta invierta en otro lado, su dinero no nos gusta.

La clave del futuro es el Medio Ambiente. Nuestro consumo debe obligadamente vincularse a la sostenibilidad y Europa, en principio, debe encerrarse sobre sí misma. Coches, por citar algo, eléctricos o lo que sean: debemos poner nuestras normas y construirlos y comprarlos aquí y exportarlos, caros, muy caros; agricultura y ganadería, energía, una red de transportes pública continental, la ropa, la ropa, la ropa (el modelo que todo el mundo piensa es pernicioso), todo debe estar vinculado a normas medioambientales estrictas que no podremos vender fuera pero, aunque sea perdiendo grados de “riqueza” (y ésta es la clave progresista), sí comprar dentro provocando un reparto más equilibrado y respetuoso con la Naturaleza.

Respeto a la manufactura, al producto, tenemos que volver a respetar a los materiales y a su elaboración, puede parecer una tontería pero es la diferencia entre lo sostenible o el agotamiento desestructurante. O damos este salto o estamos muertos, el mundo ha cambiado y sólo un negacionista trasnochado puede no asumirlo. El problema es que nos gobiernan éstos… Europa necesita una Neoilustración y ha de volver a los valores racionalistas pero desembarazándose de lo que genera sufrimiento y mal: deberíamos haber aprendido algo, sin renunciar a los valores del Humanismo; porque la Razón puede soñar monstruos pero ha sido y es el único medio para expulsarlos.

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Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor funcionario de Enseñanza Secundaria, de Filosofía, hasta donde lo permitan los gobiernos actuales. Otras experiencias profesionales: -Director del Festival Internacional de Música Clásica Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). -Director de la Oficina y Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008 organizado por la Diputación Provincial de Huelva, las Consejerías de Cultura y Educación de la Junta de Andalucía, los Ministerios de Educación y Cultura del Gobierno de España y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales de España, entre 2005 y 2008. -Asesor musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). -Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Conferenciante recurrente en programas educativos del Centro Andaluz de las Letras de la Junta de Andalucía y del Ministerio de Educación y de Cultura del Gobierno de España. Como escritor he colaborado con la prensa escrita, antes en Cuadernos de la Campiña, Huelva Información y los diarios provinciales del Grupo Joly, y ahora en la web semanalmente con Diario16.com y mensualmente en la revista en papel Diario16, publicando varios cientos de artículos. He contribuido con textos críticos y de creación esporádicamente con una multitud de revistas literarias. Junto al Catedrático Francisco Javier Blasco Pascual, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes (49 tomos) para la editorial Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ (junto al profesor Javier Blasco, 2013) -Obra y edición en JRJ. El Poema Vivo (2017) Además he preparado la edición, selección y prólogo de la antología del poeta granadino Premio Nacional de las Letras Antonio Carvajal: -Alzar la vida en vuelo (2014 y 2019) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016). -La Gloria del Mundo (2017) -Libro de los silencios (2018) [XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA 2019] -Pintar el aire (2018, en colaboración con el pintor Miguel Díaz) -Las criaturas (Reedición 2019) -El mar de octubre (2020) También he publicado cuentos en diversas revistas físicas y virtuales y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012), y en 70 menos uno. Antología emocional de poetas andaluces (2016), coordinada por Antonio Enrique, entre otras. El jurado del XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA de 2019 me ha distinguido con su Premio para Libro de los silencios. En el blog literario de Fernando Valls se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en las webs del Grupo Joly, de Diario16 y www.quenosenada.blogspot.com

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