La ultraderecha española está eufórica. El decreto de estado de alarma dictado por el Gobierno Sánchez en Madrid, inevitable por otra parte, es el caldo de cultivo perfecto para las ideas antisistema, conspiranoicas, negacionistas y victimistas de Vox. Apenas cinco minutos después de conocerse la noticia del confinamiento en Madrid, la formación verde volvía a convocar manifestaciones en toda España. El partido de Abascal pretende protestar contra las “medidas absurdas, políticas y totalitarias que conducen a los españoles a la miseria y a la ruina”, un discurso que no se entiende, ya que organizaciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional (nada sospechoso de comunista) y la OMS, avalan el confinamiento de la población contra la pandemia cuando las cifras de contagiados se disparan, como es el caso de la capital del Estado español. “Si el tirano Sánchez vuelve a decretar un ilegal estado de alarma, convocaremos el lunes 12-O, en todas las ciudades y pueblos, una nueva caravana por la libertad, contra la muerte y la ruina que trae Sánchez. Son una mafia y los españoles no van a dejarse encarcelar de nuevo”, advertía Abascal en su cuenta de Twitter poco antes de decretarse el estado de alarma. De esta manera, la formación de extrema derecha pretende repetir sus grotescas “caravanas de la libertad”, una serie de performances propagandísticas en las que cientos de manifestantes salen a la calle, en coche, para protestar contra las medidas sanitarias del Ejecutivo de coalición.

Indudablemente, los dirigentes de Vox se han crecido desde la última encuesta del ABC, que da al partido nacionalista español mejores resultados que al PP de Pablo Casado. Según este sondeo, los populares caerían 18 puntos mientras que la formación verde crecería en número de votos y escaños. Es decir, el sorpasso por la derecha parece cada vez más factible para desgracia de Casado, que ha errado claramente en la estrategia. La rabia de los españoles ante el sistema, la ineficacia demostrada por las distintas administraciones en la gestión de la pandemia y la crisis galopante se antojan un caldo de cultivo perfecto para catapultar al partido de Abascal al segundo puesto entre las distintas fuerzas políticas. Algo impensable hace solo un año.

Pero la ofensiva populista no queda ahí. Ayer mismo, Vox anunciaba que pretende lanzar su nuevo periódico, un panfleto editorial a través del cual tratará de divulgar su ideario nacionalista, machista y xenófobo. También su propaganda contraria a la existencia de partidos nacionalistas e independentistas, a los que, curiosamente, Vox pretende ilegalizar cuando llegue al poder. El recién estrenado medio de comunicación, bajo la rocambolesca cabecera de La Gaceta de la Iberosfera, es el primer proyecto de la Fundación Disenso, el laboratorio de ideas o think tank con el que los ultras tratarán de competir con la FAES, la fundación de Aznar. El eslogan al que apela el partido de Abascal, dar la “batalla cultural a la izquierda”, es toda una declaración de intenciones que esconde la agresiva y radical ideología de esta formación política emergente. Además, los militantes de Vox ya no se esconden a la hora de mostrar en público su simpatía con el régimen fascista de Franco, lo que choca abiertamente con la nueva Ley de Memoria Histórica y Democrática que prepara el Gobierno. Las banderas preconstitucionales cada vez son más numerosas en las manifestaciones convocadas por Vox y el propio Abascal ha dicho en las Cortes que el franquismo fue un régimen más provechoso para España que el propio Gobierno de Sánchez. ¿Es lícita esa exaltación pseudofascista en una democracia avanzada?

Ilegalización y sentencia del TEDH

La llegada de Vox a las instituciones ha reabierto el viejo debate sobre si es lícito ilegalizar un partido político en un sistema democrático como el español, en cuya Constitución se garantiza el derecho a la libertad de expresión y de asociación. Ya en enero de 2019, diversas organizaciones y asociaciones feministas trataron de promover una acción de ilegalización de la formación verde ante los tribunales acogiéndose a la ley de partidos políticos que fue aprobada en el año 2002 y que permitió aislar a Batasuna y dejarla fuera del juego político. En la exposición de motivos de la citada ley se recoge que su objetivo es garantizar el funcionamiento del sistema democrático y las libertades esenciales de los ciudadanos, impidiendo que un partido político pueda, de forma reiterada y grave, “atentar contra el régimen democrático de libertades, justificar el racismo y la xenofobia o apoyar políticamente la violencia y las actividades de bandas terroristas”.

Ahora el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ha dictado una novedosa sentencia que permitiría, en principio, disolver todas aquellas asociaciones de extrema derecha que vulneren el Convenio Europeo de Derechos Humanos, al incurrir esos grupos en abierta contradicción con “los valores de tolerancia, paz social y no discriminación”.

Prestigiosos juristas como el magistrado Joaquim Bosch ya han dirimido la cuestión al concluir que “una fundación que hace apología de un dictador no puede tener ningún tipo de apoyo público”, al tiempo que cuestiona que el grupo o partido pueda funcionar con normalidad en un Estado democrático. Además, Bosch recuerda que nuestro país “no ha llegado todavía a unos mínimos democráticos en los que todos los partidos rechacen la dictadura”.

La sentencia dictada por el TEDH va en esa misma línea doctrinal. El fallo considera que la disolución de varios grupos políticos era “pertinente” porque sus organizaciones y militantes utilizaban “su derecho a la libertad de asociación con el objetivo de destruir los ideales y valores de una sociedad democrática”. Y añade que “sus actividades eran incompatibles con los fundamentos de la democracia”. La histórica resolución, bajo el epígrafe “sentencia Ayoub y otros contra Francia”, reúne varias demandas por la disolución administrativa de la asociación Tercera Vía y de las asociaciones La obra francesa y su rama juvenil Jóvenes nacionalistas, todas ellas de extrema derecha.

En el programa de este último grupo figuraban “objetivos de odio y discriminación hacia los inmigrantes musulmanes, proclamaba el antisemitismo y el odio violento y la discriminación a personas homosexuales”, recuerda el tribunal. De hecho, los miembros de estos grupos realizaban un llamamiento “xenófobo” a una “revolución nacional” que pretendía “deshacerse de los no blancos”, a los que califica de “parásitos que destruyen la soberanía de Francia”, cuya identidad también “destruye el judaísmo político”.

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2 Comentarios

  1. Esta banda, que ha hecho por los damnificados del Banco Popular Español, nada de nada.
    Otros golfantes arrimados a la chupadera del Estado. oh no.

  2. En otro tiempo la crisis hubiera derivado hacia la izquierda,hacia el socialismo,hacia el comunismo,hoy no..hoy deriva hacia la derecha y al fascismo gracias a que la izquierda ha abandonado toda opcion de cambio de sociedad,de una sociedad mas justa entre las personas,de un mundo sin guerras,sin hambre,de un mundo en donde no haya pobres,la izquierda ha abandonado la socialdemocracia,el marxismo……sin embargo la extrema derecha,el fascismo,no ha abandonado ninguno de sus principios fundamentales y en el caso concreto de españa,la derecha encandila a las masas con poco,basta con mostrarles la cabra de la legion.

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