Que el Gobierno de Rajoy nos ha llevado a los límites de la Democracia, regulando hasta la Libertad de Expresión; que la supuesta crisis económica ha revelado un proceso por el cual estamos redefiniendo la estructura misma del difunto Estado del Bienestar y su fin; que el Poder Judicial español (igual que el empresarial, el financiero, el político, etc.) está contaminado con clasismo, ignorancia, fanatismo y una religiosidad claramente cercana a la teocracia con vínculos en una facción partidista concreta; que la Monarquía y sus justificaciones y privilegios ya no forman parte del paradigma estatal de este país… todo eso y mucho más es verdad, y he aquí mi leve aportación literaria a la caída de este régimen-basura.

Pero yo debo estar confuso o la confusión es la salsa de otros. ¿Ha habido aquí un intento de romper la integridad del Estado español de manera unilateral (y por tanto injusta) organizado desde las propias instituciones de ese Estado? La respuesta a la ciega cerrazón (unilateral también) del PP no debió ser nunca otra unilateralidad (entiéndase el redundar), porque éticamente el independentismo se ha situado en una orilla análoga a la de cualquier otro patriotismo: la construcción de un “Nosotros” excluyente y sujeto de tribulaciones históricas y victimismo cuya anámnesis hay que reconstruir para encontrar diagnósticos y curas… ésta es la demencia que siempre he rechazado en cualquier nacionalismo, para mí ser español o andaluz o de Huelva es anecdótico, no condiciona mi vida más que lo que hace el clima con mis días.

Por eso el 1 de Octubre fue un golpe al Estado español “sive” catalán, que según Ley tanto montan y montan tanto de momento; y las actuaciones judiciales, nos gusten o no, han avisado y están advirtiendo de la gravedad del proceso por el que se ha querido inventar “ex nihilo”, sí, de la nada (¿o es que existen espacios geográficos con sustancia y otros que no?), un país nuevo, un Estado nuevo asumiendo el “destino histórico” de obviar a quienes no estén de acuerdo pasando por encima de los derechos individuales.

Puigdemont y Cía., inexplicablemente, parece que se cegaron como diciendo: “¿Tú crees que se van a atrever a detenernos?” y, como vengo denunciando, este juego pueril de la política a veces tiene consecuencias si das con judicatura no amiga. A mí me parece estar viendo a una panda de niñatos huyendo después de hacer el cafre no sé si confiadas, confiados en que siendo quienes son mamá y papá: no nos pasará nada. El problema no es quienes son (parlamentarias, presidentes o consejeros…) sino lo que han hecho y hablamos de delitos muy graves, porque tensaron la paz de una sociedad al completo hasta las fronteras de la violencia, jugando con ella a mayor gloria de sus propios objetivos. No atacaron a nadie, de ser así no habría dudas; usaron sin embargo la posibilidad del ataque o la defensa sabiendo conscientemente que se les podía haber ido de las manos y haber generado un conflicto enorme y extremadamente doloroso; negar esto o comenzar por nombrar las consecuencias jurídicas sin analizar las causas es demagogia maniquea.

España ha dejado tumorarse a su propia unidad. Vamos a hechos muy simples y evidentes: un profesor de filosofía en el País Vasco con mi misma dedicación y categoría profesional ganará 180.000 euros que yo a lo largo de su vida, con eso yo andaluz pagaría mi hipoteca completa, compraría un coche, una Gibson Les Paul Custom y una ES 335 y viajaría un par de veranos o tres o cuatro con mis tres churumbeles y su madre con holgura bastante. Ningún país aguanta esa desigualdad territorial sin fracturas. El régimen de las autonomías, los fueros, son el cáncer que pudre al Estado español; este tapaboca ideado por los amantes del orden ha explotado y su pus nos asquea a todos.

Yo no soy un fascista español, ni un unitarista, ni monárquico, ni centralista; soy pacífico y creo en la Libertad y creo en el derecho a que una comunidad social decida su futuro, pero creo en la Ley como mal menor, llena de limitaciones pero preferible a la imposición; y la falta de perspectiva histórica de nuestros políticos me desespera tanto como las prisas infantiles del nacionalismo.

He aquí una propuesta política tripartita para refundar esta convivencia a punto de reventar: fin de la Monarquía, fin de las Autonomías y redefinición de España como federación de Estados o, si no cuaja, centralismo republicano a la francesa. Esto no quita ni pone sensatez, pero sí ayudaría a nuestra paz.

Dejen que me ría, la solemnidad genera violencia. Les recomiendo ver un vídeo sobre Colón y la Conquista de América de una pareja de sulfúricos cachondos, lleno de mordacidad, análisis crítico de los hechos históricos y vitriolo prohumanidad y antipatrias. Se titula “Te coloniso” y no es más (ni menos) que la descripción objetiva de lo ocurrido en aquel viaje colombino… Imagino al meapilas de siempre mirándolo indignado (para colmo es reguetón y hay otro sobre Monarquía y Meninas velazqueñas), y le bastaría ojearlo un poco para calificarlo como revolucionario, izquierdoso radical, podemita, rojo, comunista, anarquista… y me hago una pregunta: un vídeo de ese calibre sobre uno de los mitos catalanófilos que constituyen la mentira de la memoria de toda patria, ¿sería calificado con los mismos términos o de todo lo contrario? La respuesta es evidente, pues mientras no seamos capaces de reírnos de nuestra puta patria: la opción es la guerra. Prefiero el sexo y una sonrisa cómplice.

 

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Francisco Silvera. Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor de instituto, de filosofía, hasta donde lo permita el gobierno actual. Director del Festival Internacional de Música Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008. Asesoría musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Colaboro semanalmente con la prensa escrita en Huelva Información. Junto a Javier Blasco, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes para Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ, junto al profesor Javier Blasco (2013) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016). -Libro de los silencios (2018) -Pintar el aire (2018, en colaboración con el pintor Miguel Díaz) He publicado cuentos en diversas revistas y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, y más recientemente en Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012). En el blog literario de este crítico se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en: quenosenada.blogspot.com.es. Libro de los silencios ha sido galardonado por el jurado del XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA de 2019 en la modalidad de relatos.

1 Comentario

  1. Ni fascista, ni nacionalista, ni, autonomista, ni, ni, ni…. Dice ser un hombre libre… Eso dicen muchos. Pero que no les toquen su España, ese estado anacrónico, autoritario, imperialista fracasado, dominado por parásitos que viven y enriquecen a costa del pueblo desde hace siglos. Barra Libre!!

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