Tras el turno de los personajes principales del juicio al ‘procés’ (Rajoy, Soraya, Mas, Montoro…) ha llegado el momento de los secundarios de lujo, que también vivieron aquellos días convulsos en Cataluña en primera persona. Es el caso de Gabriel Rufián, que esta mañana ha prestado declaración como testigo ante los magistrados del Tribunal Supremo. Nada más poner el pie en el ring, o sea la sala de vistas, el diputado de ERC le ha soltado al abogado de Vox uno de sus habituales golpes de derecha: “Es una vergüenza que estén aquí”, ha espetado sin cortarse un pelo. “¿Tuvo conocimiento de que la comisión judicial tuvo que salir por un edificio colindante durante la manifestación ante la Conselleria de Hacienda?”, ha insistido el letrado ultraderechista. “Reitero: es una vergüenza que ustedes estén aquí como partido xenófobo, racista…”, ha incidido el diputado independentista. En ese momento el presidente de la Sala, Manuel Marchena, ha advertido a Rufián de que no debía realizar juicios de valor y el político catalán ha contestado finalmente a las preguntas: “No fue así, es una fake news”, ha alegado desmintiendo que los funcionarios judiciales tuvieran que escapar aquel día por la puerta de atrás para esquivar a los manifestantes.

El diputado de Esquerra ha definido como “amigos” y “padres políticos” a los 12 acusados, pero ha asegurado que eso no le impedirá “decir la verdad” durante el juicio. Rufián había sido propuesto como testigo por la defensa del ex vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, pero Marchena le ha recordado que por ley está obligado a responder a las preguntas de todas las partes. “¿Tiene usted algún obstáculo?” “No. Contestaré a Vox, aunque me parece una vergüenza que estén aquí”, ha persistido manteniéndose firme. En ese punto el magistrado le ha advertido de que no está en la vista oral para “hacer valoraciones políticas”.

Según Rufián, el registro en la Conselleria de Hacienda del 20S de 2017 fue un “atropello”. “Por eso le pedimos a Rajoy que sacara sus sucias manos de las instituciones”, ha recordado. El testigo ha admitido que aquel día intentó entrar en la sede de la conselleria. “Me chirría que se dijera que aquello fue una rebelión o un tumulto porque yo fui a merendar. Y en una revolución la gente no va a merendar”, ha asegurado antes de explicar que trató de acceder, sin éxito, al departamento autonómico. “No estábamos haciendo nada malo, entendíamos que se estaba deteniendo de forma arbitraria a gente y que teníamos que protestar. Aquel día no vi violencia, solo vi gente. La única violencia que vi fue la de la policía el 1 de octubre”, ha puntualizado el diputado de ERC.

En ese momento Marchena ha vuelto a tenerlas con Rufián. El presidente de la Sala le ha advertido de que no estaba en el juicio para hablar de “muchísimas cosas” sobre el proceso independentista: “Su testimonio es pertinente sencillamente porque estuvo en los hechos del 20 de septiembre. El tribunal pide que los describa, no que los etiquete”. Entonces ha llegado el turno de la abogada del Estado, que ha preguntado a Rufián si fue socio de la Asamblea Nacional Catalana (ANC). El diputado, en su tono habitual de disidente cabreado, le ha respondido con retranca: “Soy asociado de la ANC, de la biblioteca de mi barrio y del videoclub”.

Tras Gabriel Rufián ha pasado por el estrado Albano Dante-Fachín, ex diputado del Parlament por el grupo Podem. Cuando Marchena le ha preguntado por su profesión, él se ha definido como “precario”, como millones de personas en este país. Su sentencia no ha sido obstáculo para que el tribunal le permita lucir un lazo amarillo en apoyo a los políticos independentistas encarcelados. “Se veía que no era una concentración independentista al uso, sino bastante plural”, ha declarado Fachín. El exdiputado dice que estuvo “muy cerca” de la puerta de Economía y que la gente “se iba moviendo sin dificultad”. “La única preocupación que percibí y que podía ser motivo de molestia para los agentes era que les molestara el humo de mi cigarro”, ha dicho con sorna. Fachín no recuerda si su partido llamó a ocupar las escuelas para garantizar que se pudiera votar: “La gente compartía un anhelo político”.

El exdiputado ha asegurado que aunque su partido no tiene como objetivo la independencia de Cataluña, sí decidió “llamar a participar”. Además, dice que vio “periodistas de televisión subidos” a los coches patrulla de la Guardia Civil aparcados frente a la sede de Economía, no manifestantes.

Las actuaciones de Rufián y Fachín se unen a las de los diputados de la CUP Antonio Baños y Eulàlia Reguant, que se negaron a contestar a los abogados de Vox, de forma que se enfrentan a una multa de 2.500 euros e inhabilitación. Todos ellos han contribuido a animar un juicio, el del ‘procés’, que a medida que avancen las sesiones se irá convirtiendo en cada vez más tedioso.

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