Esta semana se ha celebrado el día mundial del Alzheimer, y yo quiero que cuando a alguien le digan que su madre, su padre tienen Alzheimer, no se les venga el mundo abajo, que sepan que van a ir perdiendo su esencia paulatinamente, pero que siempre se van a alegrar de sus besos, sus caricias, su amor hacia ellos.

Es una enfermedad muy cruel, primero con ellos que sufren muchísimo cuando son conscientes de que algo les pasa, y que van perdiendo la memoria; después con sus familiares, cuesta mucho asumir que estás frente a tu madre y no te reconoce, aunque se alegra de que la visites.

Algunos enfermos, tienen reacciones violentas cuando las coges del brazo, pero… ¿cómo reaccionaríamos nosotros si alguien a quien no conocemos, nos cogiera del brazo y nos intentara llevar a algún sitio?Terminan siendo personas más inocentes que nuestros hijos de dos años, por eso tened mucha paciencia con ellos, no les levantéis la voz, ni les gritéis, intentad hablar con ellos de forma pausada y cariñosa, porque no es que no os quieran entender, es que no os entienden y se vuelven desconfiados. Dadles el cariño que ellos os dieron cuando cuidaban de vosotros, y procurad evitarles que se angustien, no les preguntéis si saben quién sois, les hace sentir mal. ¿Qué  más da si no os conocen? Vosotros a ellos, si, y eso es lo que realmente importa.

Asumid que por medio de vuestra Memoria, en vuestra vida con ellos, ellos siguen presentes, no dudéis de su inmenso amor por vosotros, sólo de su incapacidad para recordarlo, disfrutad de cada momento con ellos, y de los ratos de lucidez, a veces sólo segundos que a veces aparecen a lo largo de su enfermedad, y quererles mucho, es lo único que realmente merece la pena, y aprovechad hasta el último momento los besos que os devuelvan.

Mamá allá dónde estés, te sigo queriendo con toda mi alma, espero que estés tan orgullosa de mí, como yo lo estoy de haber sido tú hija.

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