Crear una marca personal en política y en el nuevo contexto político no es tarea fácil. Hace unos años el simple hecho de tener buenos contactos y una reputación aceptable abría muchas puertas, no solo en el entorno político más cercano sino en el modelo de sociedad que había, un modelo menos conectado, menos informado y menos tecnológico.

Hoy en día para destacar como marca política personal se necesita de una estrategia previamente definida, planificar y visualizar como quieres que te vean, eso que llaman el personal branding.

En los sistemas políticos de las últimas décadas el reconocimiento de marca ha estado dirigido casi en exclusiva a las siglas y marca del partido, de la organización política.

Pero ¿en qué consiste realmente la marca personal en la política? ¿Puede ayudar el marketing político a crear marca política?

LA ESTRATEGIA POLÍTICA DE MARCA PERSONAL

Digamos que es una estrategia que se centra en poner en valor y potenciar las características que puedan hacer de la persona una figura más relevante, más visible, más creíble y sobre todo mejor y diferente respecto a su competencia.

Crear una marca personal conlleva tener en mente conseguir a medio o largo plazo crear un sello propio, algo que a primera vista sea reconocible, algo genuino y auténtico.

La marca tiene que reconocerse siempre en cualquier situación y circunstancia, de ahí la importancia de diferenciarse ante sus competidores políticos. Recuerda que es una propuesta de valor y para que los electores y ciudadanos se decanten por un candidato u otro, tienen que encontrar en la marca política la resolución a sus problemas, la satisfacción de sus necesidades.

Un sello político personal se construye combinando fundamentalmente dos apartados, qué quiero llegar a ser y que quieren los clientes que yo sea.

LA PROPUESTA DE VALOR POLÍTICO

Saber gestionar y crear una marca política estable es todo un arte, más en los tiempos que corren con tanta corriente de opinión y de acceso a fake news. El branding político es sinónimo de claridad ante la oferta política y de su relación con el producto político.

Por lo tanto, la propuesta de valor político que ofrezca tu marca tiene que estar estrechamente ligada a lo que comunicas, a la ideología política que representa, que beneficios aporta tu marca y en que te llegas a diferenciar del resto de marcas políticas.

Si tu marca es genuina y exclusiva ante el mercado electoral, más estarán interesados los ciudadanos ante las propuestas y contenidos de la comunicación política que lleves a cabo.

Tienes que ser relevante, tienes que entretener con tus contenidos.

En todos aquellos medios de comunicación donde interactúes con la ciudadanía debes ser un referente político, para ello tienes que ofrecer información que de verdad sea útil. La gente lee cada vez menos, cada vez escanea más, se creativo y llamativo en todo aquello que quieras transmitir o hacer llegar.

LA IMPORTANCIA DE MARCA POLÍTICA

Una marca política tarda tiempo en ser identificable y referente en su hábitat, por lo qué la perseverancia y el no tener miedo al fracaso son algunos de los requisitos necesarios para que la marca pueda ir asentándose con el paso del tiempo. Un ejemplo de marca política puede llevar años hasta que llega a ser reconocida.

Cuando se menciona a un líder político como Barack Obama a muchos le viene a la cabeza ese «Yes We Can» ¿Cuál es la marca? ¿Es el Slogan? ¿Son indivisibles?

El reconocimiento de marca política pasa por estar presente y ser constante con ella. Esta perseverancia no puede estar ceñida única y exclusivamente al ámbito político. La gente se preocupa y está presente en otros lugares, en otras conversaciones, en otras actividades.

Aquí la combinación de la comunicación política online y la comunicación política offline juegan un papel fundamental. El branding político tiene que guardar consonancia entre ambos canales. No puede haber fisuras o contradicciones entre lo que se puede encontrar o escuchar en un medio de comunicación digital o en el medio más tradicional.

INTERÉS EN LA POLÍTICA ACTUAL

Según estudios los temas políticos solo representan un 5% de la ocupación del cerebro a diario de cualquier persona, esto viene a decir que el 95% restante de los temas que afectan a la ciudadanía son otros, es ahí donde hay que empezar a crecer como marca política, en lo que le interesa al pueblo.

Una vez escuché a Andy García (actor de cine) decir una frase que me encantó, venía a decir sobre la coherencia lo siguiente: «En la vida no puedes decir una cosa y hacer otra, los niños aprenden mucho más viendo que escuchando tus palabras».

Una marca personal tiene que mostrar por encima de todo coherencia, honestidad, equilibrio, principios, a la larga es lo que hará que la marca sea reconocida como creíble o sin criterio alguno.

La gente necesita confiar y verse representado por un líder político que le represente, que tenga empatía y eso se consigue con la coherencia por bandera.

Ante estos cambios tan rápidos en la sociedad actual, ser fresco o natural no es tan fácil. La espontaneidad se confunde con la improvisación y la línea que separa lo público con lo privado ya no se identifica.

Tienes que ser quién eres, no lo que pretendes ser.

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1 Comentario

  1. «se necesita planificar y visulizar como quieres que te vean..», recomienda entre otras cosas el autor del articulo. Posiblemente, sin reparar en que hacer precisamente eso, es solo manipular a los demas, desde una previa manipulacion de los propios atributos identitarios. Alguien que valga para lo que debe valer, jamas haria eso, mas que por una cuestion etica, por no ser un mierda, ni parecerlo. Por eso, alguien que valga para lo que debe valer, jamas se integraria en una mierda, o sea, en la actividad politica. Las cosas claras, y el chocolatito espeso

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