¡Pamploneses, pamplonesas!”. Los miembros de la banda musical Motxila 21 lanzaron el tradicional chupinazo que dio rienda suelta a los Sanfermines de 2018 ante una abarrotada plaza del Ayuntamiento, en la que es habitual que se cuelen banderas y reivindicaciones, pese a la prohibición municipal de llegar grandes enseñas por motivos de seguridad.

La Manada y su brutalidad en plenos sasnfermines han marado el txupinazo, así como también los enjuiciados por el episodio en un bar de Alsasua; y las reivindicaciones a favor de los gaztetxes, espacios tomados por asociaciones que en fechas recientes han sido cuestionados desde el Ayuntamiento.

Estos Sanfermines son las segundas fiestas populares de Pamplona que se celebran desde que se produjese la detención de los cinco miembros de La Manada por la violación, tal y como apuntó la Audiencia de Navarra, sobre una joven. Desde determinados sectores feministas se reivindicó que las mujeres, en lugar de una camiseta blanca, fuesen vestidas de negro para protestar por estos hechos; petición que fue rechazada por las asociaciones feministas de Pamplona. “Esta Justicia es una mierda“, reclamaba una pancarta en el chupinazo.

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