Foto Joan Puig.

Hasta el próximo 24 de junio podrá verse, en el CaixaForum de Barcelona, Disney. El arte de contar historias, una exposición que explica el sistema de trabajo de la mítica compañía norteamericana a través de 215 piezas entre dibujos, pinturas, impresiones digitales, guiones y storyboards, además de algunos documentos.

La muestra, comisariada por Kristen McCormick, recorre la filmografía de Walt Disney, desde Los tres cerditos (1933) a Frozen (2013), haciendo hincapié en las reinterpretaciones que la Compañía ha realizado de los grandes clásicos de la literatura universal, así como de mitos, fábulas, leyendas, cuentos de hadas conocidos y de los tall tales (narraciones del folclore norteamericano).

Descubre además al visitante la creatividad de los dibujantes y guionistas de Disney, entre cuyas destrezas se encuentran su capacidad de síntesis para versionar la narrativa de siempre, modernizándola hasta “hacerlas más accesibles y adecuadas para el público de cada época”, ha subrayado McCormick. El resultado son películas con personajes que resultan atractivos tanto a niños como a mayores.

“Uno de nuestros principios, donde ponemos nuestros esfuerzos cinematográficos, es que una buena historia depende de personajes atractivos, que vivan en mundos creíbles”, ha declarado Mary Walsh, directora de la Walt Disney Animation Research Library y cocomisaria de la muestra. “Queremos que la audiencia conecte emocionalmente con nuestras historias y entienda por qué los personajes toman las decisiones que toman y cómo batallan con los desafíos que se encuentran en su viaje para encontrar su propósito y cumplir sus sueños”.

La exposición, que se divide en cinco espacios, arranca con los inicios profesionales del creador norteamericano en su característica mesa de dibujo. Walt Disney vendió sus primeros dibujos animados con gran éxito en 1920. Después se estableció, junto a su hermano Roy, en Hollywood donde fundó un estudio de animación.

Comenzó produciendo películas de corte mitológico. Los mitos son historias cargadas de simbolismo en las que aparecen dioses, seres sobrehumanos o héroes asombrosos cuyas circunstancias, hazañas y poderes son extraordinarios. Destacan títulos como Fantasía (1940), La diosa de la primavera (1934), Hércules (1997) o El rey Midas (1935).

En el apartado de las fábulas, se exponen los trabajos El saltamontes y las hormigas (1934), La liebre y la tortuga (1935), El sastrecillo valiente (1938), Los tres cerditos (1933) o Lo mejor de Donald (1938). Las fábulas son historias cortas y sencillas en las que los animales se comportan y hablan como si fueran personas. Tienen un fin moralizador.

También se expone una carta que la entonces primera dama de EE.UU., Eleanor Roosevelt, envió a Disney pidiéndole que produjera la historia del protagonista de Struwwelpeter, un cuento que había leído en su juventud, y de la que saldría en 1938 Lo mejor de Donald. 

En un tercer apartado se exhiben las películas inspiradas en leyendas, caso de la sajona del siglo XIII que narraron después los hermanos Grimm en El flautista de Hamelín (1933), Merlín El Encantador (1963) o Robin Hood (1973).

El cuarto espacio recuerda sus trabajos sobre los Tall tales o historias humorísticas ubicadas en la Norteamérica fronteriza, y que tanto gustaban a Walt Disney. Ejemplos: La leyenda de Juanito Manzanas (1948), Pecos Bill (1948) y John Henry (2000).

La muestra termina con un rincón destinado a los cuentos de hadas, caracterizados por sus inicios de “Érase una vez…”, así como por los clásicos personajes de princesas, príncipes, trols y hadas, sirenas o brujas malvadas. Aunque en la actualidad estos cuentos se asocian al mundo infantil, Disney ya los visionó de otra manera en 1951: “Este tipo de entretenimiento milenario basado en cuentos de hadas clásicos no distingue entre mayores y pequeños”. No se equivocaba. Títulos que se exponen son Blancanieves y los siete enanitos (1937), La bella durmiente (1967), La sirenita (1989), Fantasía/2000 o Frozen (2013).

Todos los dibujos, procedentes de la Walt Disney Animation Research Library, fueron concebidos con una gran variedad de técnicas: acuarela, carboncillo, pastel, lápiz graso, grafito, tinta, témpera, acrílicos y pintura digital. También se incluyen fragmentos de las notas de producción, storyboards, guiones y tres cortometrajes y el documental How Walt Disney Cartoons are made (1939).

Apúntate a nuestra newsletter

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre