El mundo avanza, no deja de girar, es cierto, pero no es menos cierto que existen personas que lo hacen girar mejor. Y este artículo habla, especialmente, de ellas. De la que he bautizado como la liga de las mujeres extraordinarias. En otro artículo hablaba del enamoramiento cinematográfico que me produjo el personaje de Kara Zor-El, la prima de Superman, que se gana con derecho propio a ser Supergirl y no la prima de nadie.

En nuestro mundo, no sé si a veces real o irreal, existen muchas de estas mujeres que no reivindicamos con la suficiente fuerza, que los altavoces de la sociedad no les dan la amplificación necesaria, o que la pantalla no les da la cuota suficiente como para que l mundo conozca a estas mujeres extraordinarias. Y para ello, solo hace falta ver la cantidad de directoras de medios de comunicación que existe. Cuando los medios siguen casi en su totalidad bajo control masculino es que algo no estamos haciendo bien.

Llegados a este punto me veo en obligación de escribir este artículo a medio camino entre la reivindicación y el elogio. Y permitirán que el primer elogio sea para dos mujeres privadas de libertad por ser y defender un mundo mejor. La Molt Honorable Presidenta del Parlament de Catalunya, Carme Forcadell, cuyo delito fue primero como activista promover las manifestaciones más espectaculares que ha visto nuestra sociedad y como Presidenta permitir el diálogo, en términos de paz, sobre la independencia de Catalunya. De la Honorable Consellera Bassa, además de su trato humano y su mirada sonriente, no se le perdona que haya sido capaz de articular un sistema de prestación universal para que la sociedad no deje nadie en el camino. Por eso son presas políticas. Y sí, ambas son mujeres extraordinarias.

También lo son aquellas que en las altas esferas, en un mundo plagado de hombres conservadores, se abren espacio a base de profesionalidad y dan altavoz a quien nadie lo haría. Aquellas periodistas valientes cuya pluma no tiembla nunca a la hora de denunciar los abusos de poder. Y es que si el periodismo tiene algún sentido, es como el cuarto poder de una sociedad democrática plural. Gracias a estas periodistas que abren conciencias a golpe de auténticas exclusivas, la sociedad avanza. Y hablo de las que ahora son referentes como Ana Pardo de Vera, Beatriz Talegón, Patricia López, Mònica Terribas, Ariadna Oltra… y gracias a Dios, el etc es cada vez más largo y podría citar muchos nombres más, aunque supongo que los primeros que vienen a la memoria acostumbran a ser los referentes. Y sí, todas ellas también son mujeres extraordinarias.

Pero es que la cosa no acaba aquí. Y es que si algo bueno han tenido las redes sociales ha sido la posibilidad de interacción con personas que de otra manera sería imposible pode conocer. La creación de vínculos extrapersonales a golpe de tuit. La aparición de líderes de opinión y de creadores de sonrisas. Y aquí, es donde aparece el gran grupo de la Liga. A golpe de twit personas que opinan con mordaz sentido del humor, alcaldesas de pueblos pequeños que demuestran ser muy grandes, cracks del twitt que con pocos caracteres arrancan sonrisas y hacen que el día sea algo mejor y especialmente activistas políticas que consiguen que los mensajes se hagan virales y lleguen a sitios que nunca imaginaríamos. Seguro que todos tenéis personas en la cabeza. Las Gallifantes, Eli, Laura, Mónica y así un largo etcétera forman parte de ese patrimonio digital que han creado las redes. Y sí, como las anteriores, también son mujeres extraordinarias.

Porqué en una sociedad demasiado machista para el siglo que estamos, en un mundo con excesos de testosterona, el aire fresco y la inyección de libertad que acaban importando la liga de las mujeres extraordinarias son imprescindibles. Porque, puestos a que el mundo debe seguir girando, hagamos que gire cada día un poco mejor. Y con ellas, sin duda el viaje es mucho más llevadero.

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