Juana Rivas tendrá que luchar definitivamente en Italia no solo por la custodia de sus hijos sino ahora también para que la justicia del país transalpino le dé la razón en la denuncia por malos tratos interpuesta en Granada contra su ex pareja, el italiano Francesco Arcuri, ya condenado a tres meses de prisión en 2009 por malos tratos sobre esta mujer de Maracena (Granada), que estuvo el pasado verano casi un mes en paradero desconocido junto a sus dos hijos menores de edad para evitar entregarlos a su progenitor. Finalmente, la justicia española ha decidido inhibirse a favor de la italiana al considerar que no tiene jurisdicción sobre el caso.

La titular del juzgado de Violencia número 2 de Granada, Aurora Angulo, ha rechazado adoptar las medidas cautelares que Rivas solicitó en agosto pasado tras solicitar la reapertura del caso en España por unos presuntos malos tratos que se habrían producido entre los años 2013 y 2016 en Italia, cuando ella residía de forma habitual en la localidad sarda de Carloforte. Ya en julio pasado, la misma jueza advirtió a Rivas que no era competente en el caso porque debía interponer la denuncia en el lugar de residencia del denunciado.

Ahora, de nuevo la jueza rechaza la reapertura del caso y también tomar las medidas cautelares solicitadas por Rivas porque apunta que esta mujer maltratada no se sirvió de hechos sino de informes psicológicos “que carecen de trascendencia alguna a los efectos pretendidos”.

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