El Juzgado de lo Social número 2 de Madrid ha confirmado hoy que la muerte del conocido periodista y comunicador, José María Iñigo se debió a la inhalación de fibras de amianto presentes en las instalaciones de RTVE. Por este motivo, su muerte se derivó de una enfermedad profesional.

En la sentencia se confirma que existen elementos sólidos para afirmar que el fallecimiento de José María Iñigo fue consecuencia de la exposición al amianto en Estudio 1, lo que después le ocasionó el desarrollo de una enfermedad, con la diagnosis de mesotelioma maligno epiteloide en 2016, falleciendo dos años después.

La sentencia es importante porque abre un precedente al considerar que la contingencia del fallecimiento se debe a una enfermedad profesional, al haber expuesto el profesional al amianto durante los años 1975, 1976, 1978 a 1981, 1982 a 1985.

Se señala en la sentencia que en este periodo de tiempo el amianto estaba colocado de tal manera que no había protección o aislamiento para las personas que estaban en el estudio trabajando. José María iñigo estuvo expuesto al contacto con amianto en el momento de mayor peligro de exposición. Se explica cómo la actividad llevada a cabo en Estudio 1, el más grande y con más amianto (se sacaron de allí 113.040 kilos-, generaba «un ambiente de trabajo pulvígeno».

El hecho de que durante el año 2017 se llevase a cabo un trabajo exhaustivo de limpieza en los conductos de climatización, donde se encontró existencia de fibras de amianto, corrobora «los actos propios de la empresa en los años posteriores», evidenciando «la presencia de amianto no controlado en el medio laboral en el pasado».

En base a esta sentencia, la viuda del presentador recibirá la pensión correspondiente por enfermedad laboral, y no por enfermedad común como desde RTVE se pretendía hasta ahora.

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