El gobierno de Juan Manuel Moreno Bonilla y Juan Marín decidió conceder el título de Hijo Predilecto de Andalucía al empresario Francisco Martínez, propietario de la sociedad Cosentino, una empresa que ha provocado la llamada «silicosis del sur», es decir, la misma afección que sufrían los mineros del carbón por la inhalación del polvo del mineral. Es un verdadero escándalo que la Junta de Andalucía haya concedido este reconocimiento a un empresario que tiene causas judiciales abiertas por ex trabajadores afectados por silicosis o que no respeta los derechos laborales de sus trabajadores. Es decir, el gobierno de Juan Manuel Moreno Bonilla y de Juan Marín han decidido premiar al propietario de la empresa que, según diferentes informes y la propia Inspección de Trabajo, es la responsable de la pandemia de silicosis en Andalucía.

El producto estrella de Cosentino, la encimera Silestone fabricada con conglomerado de cuarzo, es, posiblemente, la causante de esta plaga por la que ya han muerto más de treinta personas ya que ese material es altamente tóxico, hasta tal punto de que provoca silicosis a quien aspira el polvillo de sílice en suspensión. Según los estudios científicos el mineral, tras ser inhalado, causa heridas internas en los pulmones que pueden llegar a ser mortales. Micropartículas como cuchillos que rajan por dentro los tejidos más sensibles del sistema respiratorio humano. Según CCOO, casi un millar de trabajadores andaluces padecían de la silicosis del cuarzo.

En 2014 uno de los trabajadores afectados consiguió que se abriera una inspección contra la empresa Cosentino, líder en la fabricación de este tipo de equipamiento de cuarzo. El trabajador aquejado de silicosis presentó una denuncia ante el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y este departamento concluyó que en la época en la que el empleado prestó sus servicios en la compañía, y hasta el año 2002, la fábrica era una nave única en la que quedaba “interconectada la zona de almacenaje de materias primas a granel con el resto de la planta”. Esta distribución de la factoría provocó que “se vieran afectados los trabajadores por grandes concentraciones de polvo de sílice en el ambiente debido a la ausencia de medidas de protección colectiva y a la falta de equipos de protección individual” que no fueron facilitados a los empleados de la empresa, según la denuncia que obra en poder de Diario16.

De la denuncia se desprende que Cosentino no se preocupó por la salud del trabajador mediante reconocimientos médicos periódicos ni le ofreció equipos de protección contra las partículas en suspensión. Sin embargo, y a pesar de que tales supuestos incumplimientos de la ley de seguridad e higiene en el trabajo podrían acarrear infracciones «muy graves».

La inspección que llevó a cabo el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social en el año 2002 terminó en un acta de infracción por “superación de valor máximo permitido de concentración de polvo con contenido de sílice (0,05 miligramos por metro cúbico) previsto en la orden de 16 de octubre de 1991, por la que se aprueba el Reglamento General de Seguridad Minera. Santiago Alfonso, director de comunicación de Cosentino, rechazó pronunciarse sobre el acta de inspección por enfermedad laboral abierta a la empresa, y aunque reconoció que se han detectado casos de trabajadores afectados por la silicosis del cuarzo recordó que “aún no hemos sido condenados judicialmente por ninguno de ellos”. Además, aseguró que “da la sensación de que alguien quiere remover cosas del pasado que ya estaban cerradas”.

El problema de la silicosis del aglomerado de cuarzo ha adquirido tintes de pandemia y hasta la Junta de Andalucía se ha visto obligada a editar un protocolo sanitario de actuación, el conocido como PISA (Programa Integral de Silicosis de Andalucía): “En los últimos años se ha asistido, tanto en España como en Andalucía, a un aumento del número de casos de silicosis, concretamente en el sector específico de corte, tallado y acabado de piedra derivado de la manipulación de aglomerados de cuarzo sin la adopción de todas las medias preventivas y de control del riesgo necesarias”. Por lo visto en los años de la burbuja inmobiliaria nadie vigilaba nada.

Este historial, no obstante, no ha impedido que el nuevo gobierno de la Junta de Andalucía otorgue una de las mayores distinciones que se puede conceder a cualquier andaluz. Un verdadero escándalo porque mientras se agasaja a este empresario, en la calle se manifestarán ex trabajadores y familiares de los afectados por la silicosis de Cosentino quienes deberían estar acompañados de las fuerzas sindicales como, por ejemplo, de la UGT que debería dedicar más el tiempo a apoyar a los trabajadores que a intentar callar a un periodista como Pepe Fernández que sí publicó en defensa de los afectados del polvo de silicio de las encimeras Silestone de Cosentino.

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