El consejero de Salud y Familias de la Junta de Andalucía, Jesús Aguirre.

El vicepresidente de la Junta de Andalucía, Juan Marín, de Ciudadanos, ha eludido cualquier responsabilidad, tanto del propio Gobierno andaluz como del consejero de Salud y Familias, Jesús Aguirre.

Ningún político ha dimitido aún por la mala praxis en la gestión del brote de Listeria monocytogenes, propagado por los productos de la empresa Magrudis SL. La carne de la marca La Mechá, que sorprendentemente ha comercializado como marca blanca la empresa Comercial Martínez León, también estaba infectada, según fuentes del comité técnico que gestiona el brote de esta infección.

Desde el año 2017 no se realizaba ninguna inspección de la fábrica de Magrudis

Los gestores de la empresa sevillana señalaron que habían avisado a los clientes y les habían pedido que retuvieran la carne infectada por listeriosis. Pero ni la Junta ni el Ayuntamiento han confirmado con total seguridad que las personas avisadas sean todas las que compraron esta carne mechada de marca blanca contaminada.

Se ha podido comprobar cómo el etiquetado de este producto de marca blanca era prácticamente idéntico al original, pero sin que apareciera la marca en el envasado, según ha informado la Junta de Andalucía a la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan), dependiente del Ministerio de Sanidad.

Se ha estado informando a los sevillanos y sevillanas que no consumieran carne mechada La Mechá, cuando había más productos de la misma empresa contaminados.

Dos años sin inspeccionar la fábrica

En las últimas horas se ha conocido que desde el año 2017 no se realizaba ninguna inspección de la fábrica de Magrudis, donde se ha originado el mayor brote de listeriosis conocido en España. Han pasado dos años desde la última inspección por parte del ayuntamiento de Sevilla, y además de oficio.

El subdirector de Protección de Salud de la Junta de Andalucía, que compareció junto con el teniente de alcalde de Bienestar Social de Sevilla, Juan Manuel Flores, dejó en el aire responder a varias preguntas, como ¿por qué el Consistorio no realizó ninguna inspección en dos años?

Es curioso que con todas estas deudas incobrables, su hijo haya podido ir a la universidad y siempre tuviera dinero para montar otra empresa

Testaferro en Magrudis

Aademás, se ha descubierto que el dueño real de la empresa Magrudis, fabricante de la carne La Mechá, es José Antonio Marín Ponce, quien utilizó como testaferro a su hijo Marín Rodríguez, estudiante de farmacia hace seis años y que sorprendentemente recibió un beca erasmus para estudiar en la Universidad de Económicas de Katowice (Polonia) durante el curso 2015-16.

Independientemente de que sea un testaferro, el hijo es el principal responsable civil del brote de listeriosis y de las indemnizaciones a las que tenga que hacer frente.

José Antonio Marín Ponce ha dejado un reguero de empresas quebradas y una deuda de 20 millones de euros, sin que haya pisado la cárcel o su patrimonio se haya visto afectado.

Es curioso que con todas estas deudas incobrables, su hijo haya podido ir a la universidad y siempre tuviera dinero para montar otra empresa.

Empresario pirata

Según fuentes de la investigación, este tipo de empresarios crea una empresa, que no es más que una nave alquilada. Pide material a proveedores y va retrasando los pagos. Cuando la deuda llega a un nivel alto, se busca a otro suministrador para que no le interese al primero ir a juicio. A los fabricantes se les pide producto, y se van alargando los pagos, de esa manera la materia prima sale medio regalada porque no se paga al proveedor y por el otro se obtiene un beneficio económico por la venta. A todo esto le sumamos supuestas compras sin IVA y declaraciones a Hacienda fraudulentas.

Cuando el empresario empieza a ser perseguido por los proveedores, se declara en concurso de acreedores y con ello logra llevarse el dinero para montar otra empresa.

Al figurar en multitud de listas de morosos, ninguna empresa le va a dar nada a cuenta. Entonces es cuando recurre al testaferro, que normalmente empieza siendo su mujer y después sus hijos. Se repetirá el esquema de empresa pirata a su nombre, hasta que el empresario se encuentre «quemado». Es entonces cuando se pone el siguiente negocio a nombre de otro familiar y se empieza de nuevo.

Pero al padre y al hijo se les ha acabado la suerte. Deberán  responder civilmente por las muertes causadas por el brote de listeriosis en su fábrica.

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