¿Hay mujeres que están en contra de la lucha por la igualdad real y que se siente a gusto con el sometimiento del patriarcado? Sí. No hay más que ver a Rocío Monasterio o a Cayetana Álvarez de Toledo para entenderlo. El problema de que haya mujeres que defiendan los postulados machistas es que se ofrece una especie de pátina moral que sirve de arma para los machistas. En muchos casos, encontramos que esa oposición al feminismo viene desde un punto de vista ideológico, es decir, el de asignar a los postulados de la lucha por la igualdad real un componente progresista y que, por tanto, las conservadoras deben oponerse a él por defecto.

Estos días estamos siendo testigos de cómo desde los patriarcales, por no llamarlos neandertales, se está intentando criminalizar la revolución de las mujeres a través de la manifestación del 8M. En realidad, no se trata de un ataque pensado a causa del coronavirus, sino que es el argumento que están utilizando para, en medio del miedo existente en la ciudadanía, intentar volcar toda la frustración de la sociedad contra la lucha de las mujeres para generar el desapego hacia una causa justa.

El último ataque recibido por la sociedad igualitaria ha venido de la Justicia y, para más inri, por parte de una mujer, la jueza Carmen Rodríguez-Medel, quien ha abierto diligencias contra el delegado del Gobierno de Madrid, Jesús Franco, por autorizar la manifestación del Día de la Mujer, acusándolo de la comisión de un presunto delito de prevaricación administrativa y lesiones por imprudencia profesional. ¿Por qué no se han abierto diligencias contra Santiago Abascal o Javier Ortega Smith, ambos contagiados por el COVID-19, por la celebración del mitin en el Palacio de Vistalegre el mismo día 8 de marzo? Hay que recordar las imágenes del número dos del partido ultra abrazando y dando la mano a los asistentes cuando ya estaba contagiado.

La jueza que ha incoado estas diligencias debería tener claro que el Día de la Mujer no es una cuestión propagandística de ningún partido, sino que la lucha por la igualdad real es una parte fundamental para desarrollar algo que es fundamental para el ser humano: la libertad. La escritora Frances Wright lo dejó muy claro cuando afirmó que «La igualdad es el alma de la libertad; de hecho, no hay libertad sin ella». Hay que tener en cuenta tres factores que son clave para entender que el Día de la Mujer no es patrimonio de una ideología, sino que es algo más transcendental. La igualdad es un hecho connatural con el ser humano. Este hecho nos lleva a un concepto evidente como que la igualdad está recogida dentro de nuestra Constitución y nuestro sistema legal. Finalmente, la igualdad real es un concepto del derecho natural irrenunciable. Esto es lo que representa el 8M, la lucha de la mujer por esa igualdad, no una refriega entre partidos políticos, estrategia de la que la Justicia no puede ser cómplice.

La titular del Juzgado de Instrucción nº 51 de Madrid es una mujer de perfil muy conservador y su currículum así lo demuestra. En primer lugar, está asociada a la muy conservadora Asociación Profesional de la Magistratura (APM). Por otro lado, trabajó como asesora del gobierno del Partido Popular, en concreto, del ministro Rafael Catalá, y adscrita a la Dirección General de Relaciones con la Administración de Justicia. También fue letrada del Consejo General del Poder Judicial en el Servicio de Relaciones Internacionales, donde llegó a ser jefa del departamento.

Evidentemente, una jueza cercana a Partido Popular debería haber sido apartada por el decanato de Plaza de Castilla para un caso en el que hay evidentes intereses políticos. Lo normal sería que los abogados del Estado que defiendan al delegado del Gobierno planteen causa de recusación contra ella.

Dejando atrás conceptos jurídicos, lo que nos encontramos aquí es, en realidad, un nuevo ataque contra las mujeres aprovechando la situación provocada por el coronavirus. Los defensores del machismo estructural han encontrado una vía para la criminalización del feminismo, del mismo modo en que en el siglo XIV se propagó la idea de que los judíos eran los culpables de la peste negra, algo absolutamente falso.

Ahora, el machismo estructural, pretende culpar de los contagios y de los muertos a las manifestaciones del Día de la Mujer. Sin embargo, los datos son claros. El día 8 de marzo aún no se había producido ninguna muerte por coronavirus y las personas diagnosticadas apenas eran 600. Los que acusan al Gobierno de esperar a dar respuesta a la crisis tras el Día de la Mujer deben tener en cuenta que en esas fechas no se tenían los datos que ahora existen sobre el comportamiento del virus. Además, aún no se habían implantado las medidas restrictivas que toda la ciudadanía está viviendo a día de hoy y que ayer fueron prorrogadas por el Congreso de los Diputados.

El Gobierno de España ha ido implementando las medidas necesarias en cada momento, no en base a oportunismos como el que el machismo estructural, a través de sus voceros políticos y mediáticos —incluso judiciales—, intenta presentar a los españoles para desprestigiar la lucha de las mujeres por alcanzar la igualdad real, una revolución pacífica que pone nerviosos a los hombres que viven muy a gusto sometiendo a otros seres humanos sólo por una cuestión de género.

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1 Comentario

  1. Desde mi punto de vista, esta señora de Jueza tiene muy poco, pues ha prevaricado enormemente, ¿qué ocurre, solo se fija en una sola manifestación?, ¿las otras que eran de otro tipo, no contaban a efectos jurídicos?, ¿y usted que piensa?; tengo la impresión que usted para ser JUEZA, no puede ser en su puesto de trabajo ideológicamente FACHA, IMPOSIBLE PARA LA JUDICATURA, PUESTO ENLA SOCIEDAD MUY IMPORTANTE.
    PONGA SEÑORA JUEZA DE SU PARTE, NO PERMITA QUE LA CORRIJAN SUS SUPERIORES O DESDE “EUROPA”, , PORQUE POR MUCHO QUE SE EMPEÑEN NO SE SALDRAN CON LA SUYA. Y UN CONSEJO, PARA JUZGAR ASI MAS VALE NO HSCERLO.

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