El goteo incesante de información desencadenada tras la detención del asesino confeso de la joven Laura Luelmo ha llevado a la titular del juzgado de Primera Instancia e Instrucción 1 de Valverde del Camino, Elvira Mora Pulido, a emitir un comunicado en el que solicita respeto para el secreto decretado “a fin de salvaguardar el buen fin de la investigación, y de no aumentar el dolor de los familiares y allegados de la víctima”.

Los agentes de la UCO de la Guardia Civil que investigan el caso no comenzaron a inspeccionar la vivienda del criminal hasta después de su detención este martes 18 a mediodía, cinco días después de denunciarse la desaparición de la joven profesora procedente de Zamora y residente desde comienzos de diciembre en El Campillo (Huelva), según confirmaron a este diario fuentes del instituto armado. Y todo ello pese a que Bernardo Montoya Navarro, que cumplió el pasado octubre un largo historial delictivo que le ha llevado a estar recluido casi la mitad de sus 50 años de edad, era el principal sospechoso desde el mismo día que los familiares de Laura denunciaron la desaparición de la joven, un día después de que saliera a practicar deporte el miércoles 12 de diciembre por la tarde.

Los vecinos de El Campillo, de apenas 2.000 habitantes, lo tuvieron claro desde un primer instante que Bernardo podría estar implicado en el caso dado su amplio historial delictivo y movieron inmediatamente una foto suya por las redes sociales. A esto se suma que la autopsia al cuerpo de Laura ha determinado que falleció dos o tres días después de su desaparición tras ser violada y golpeada de forma contundente en la cabeza y otras zonas de su cuerpo.

Los abundantes restos de sangre hallados en su vivienda confirman que el asesino la violó y mató allí

La jueza de instrucción del caso asegura que decretó el secreto del sumario el pasado lunes 17 de diciembre “a fin de prevenir una situación que pueda comprometer el grave resultado de la investigación o del proceso”. Pese a ello, las filtraciones de todo tipo y las investigaciones periodísticas ha puesto en entredicho algunos extremos de la investigación, sobre todo al conocerse que los abundantes restos de sangre hallados en la casa del asesino, situada justo enfrente de la de la joven, confirman que Bernardo la violó y asesinó en esta vivienda para después deshacerse de su cadáver en un paraje a las afueras del pueblo.

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