Las noticias sobre residencias donde se maltrata, descuida o no se presta la mejor atención a los mayores, especialmente los más dependientes, afloran cada poco por todas partes. Una inspección adecuada y que no pase por alto, o desconozca, cualquier tipo de mala práctica profesional contra los mayores, es la asignatura pendiente, especialmente, en este sector privado.

Todavía no se ha recuperado la opinión pública de la Residencia de Salamanca, donde hasta les robaban después de muertos, (y que salió a la opinión pública gracias a un programa en La Sexta de Chicote), como vimos con horror desde la residencia Los Nogales de Madrid las imágenes grabadas por el hijo de una anciana dependiente en la que era sometida a malos tratos y humillada física y psicológicamente.

Atención digna

Ahora son un centenar de familias de la residencia de Basauri Bizkotxalde (Bizkaia) las que claman por una atención digna a sus mayores. Los familiares han firmado un documento donde denuncian ante la Diputación Foral la falta de personal, así como que “las caídas” se repitan o deficiencias en la higiene.

Hace dos semanas se detectó sarna en dos ancianos de la residencia de Basauri

diario16.com ha tenido oportunidad de hablar con Eider, una ex trabajadora de la Residencia de Basauri, donde explica que la sobrecarga de trabajo, ante una reducida plantilla, puede haber ocasionado esta situación.

Eider recuerda cómo durante el día había en la planta 3 (donde están 50 ancianos dependientes a los que hay que hacerles todo) tan sólo cinco auxiliares en turno de mañana, mientras en el turno de noche se quedaba una sola profesional.

Hace apenas dos semanas se había detectado sarna en dos ancianos de esa residencia de Basauri, que ya había hecho saltar todas las alarmas..

“Te deslomas, hay que dar comidas, asearles cada día, duchas dos días a la semana, ocuparse de las basuras, de cambiar pañales, de que no se escaren…”, es imposible hacerlo todo con tan poco personal”, recuerda esta trabajadora de la residencia de Basauri.

A su juicio, los profesionales quieren llegar a todo, hacerlo lo mejor posible, pero te deslomas, necesitas apoyo de fisio que te pagas con tu dinero, apenas son milieuristas”, manifiesta.

Un mal general

Sin embargo, esta profesional de geriatría reconoce también que esto pasa en todas las residencias privadas en la que ha trabajado.

Eider también recuerda las discusiones con la Dirección de esta residencia de Basauri en concreto porque “se rompían las grúas, estaban las mismas de cuando se abrió el centro, y tardaban en repararlas y nos echaban la culpa a nosotras por estropearlas”.

El año pasado se convocó una huelga en esa residencia para pedir mejoras laborales. Eider opina que, más que dinero, hay que pedir más personal. Una de las reivindicaciones, por cierto, de las familias que han presentado su reclamación en la Diputación de Bizkaia.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?
Compartir
Artículo anteriorEl 57,4 por ciento de los catalanes quiere que Cataluña encuentre un encaje en el Estado español
Artículo siguiente¡Váyase, señor González! ¡Váyase, señor Aznar!
Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

2 Comentarios

  1. Una tragedia que no entiendo por qué no se controla ni se acaba con ella. Es, sin duda, una asignatura pendiente de la Administración Pública

  2. Las inspecciones sólo se hacen a residencias privadas, no a las públicas, por lo que en estas nadie, nadie, nadie sabe lo que pasa. La administración calla, otorga, y no inspecciona, porque eso iría sin duda contra su reputación. Y los estudios sobre maltrato están vetados en todas las residencias, no dejan entrar a los investigadores aunque garanticen anonimato. Pregúnteselo a Jesus Rivera. Ténganlo en cuenta

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

veinte + cinco =