El 1 de noviembre de 2015 Dina Bousselham, asesora de Pablo Iglesias, se encontraba en el centro comercial Ikea de Alcorcón, de compras, cuando alguien le robó su teléfono móvil. De aquel aparato salió abundante información personal y profesional que apareció posteriormente en un registro policial en la casa del excomisario José Manuel Villarejo, en prisión desde el año 2017. Al menos eso se desprende de la declaración judicial como perjudicada de Bousselham, a cuyos audios ha tenido acceso Diario16.

La comparecencia en sede judicial de la asesora de Iglesias, en calidad de víctima, forma parte de la investigación que lleva a cabo el juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón en el transcurso de la pieza separada número 10 del llamado ‘caso Villarejo’. Y cada paso que da el magistrado en este sumario pone más en evidencia que Iglesias y su colaboradora fueron víctimas de un terrible chantaje o extorsión a manos de policías implicados en las llamadas cloacas del Estado.

En los archivos sustraídos a Dina Bousselham había de todo, mensajes privados, fotografías íntimas e información laboral y parlamentaria. La ayudante de Iglesias presentó una denuncia tras la sustracción de su móvil y el juez ahora le ha ofrecido, como perjudicada en el caso, las acciones correspondientes para que pueda personarse en el procedimiento cuando el sumario deje de ser secreto y sus abogados accedan a toda la información policial y judicial. Dina Bousselham ha declarado ante el juez que desconocía que la información personal sustraída apareció en casa de Villarejo.

Los indicios obtenidos hasta el día de hoy ponen de manifiesto que detrás del “caso Dina” se escondía una oscura mafia policial. En primer lugar, el momento en que se produjo el robo resulta revelador. En aquellas fechas Pablo Iglesias renunciaba a su acta de eurodiputado para dar el salto a la política nacional, presentándose como candidato de Podemos a las elecciones generales. La formación morada iba disparada en las encuestas y a las derechas, así como a las élites económicas, la irrupción de un partido auténticamente de izquierdas le producía espanto.

Dina Bousselham decidió instalarse en Madrid con su pareja para seguir de cerca la campaña de la formación morada. “Llegamos dos o tres días antes. Vamos al Ikea a comprar los muebles para nuestra casa nueva y nos roban todo”, asegura en su declaración la asesora del líder de Unidas Podemos.

En aquel instante, la colaboradora de UP pensó que había sido víctima de un robo sin más. Pero poco después supo que alguien había tratado de vender su teléfono a un medio de comunicación digital. Fue entonces cuando Dina cayó en la cuenta de que estaba siendo víctima de una extorsión, ya que el portal que estaba publicando el contenido privado de sus archivos trataba de vincularla con la “dictadura de Marruecos” por ser nacida en Tánger. Ya no había duda: alguien quería coaccionarla, no solo personal, sino políticamente, para perjudicarla a ella y a Pablo Iglesias.

“Yo conozco a Pablo en la facultad, fue profesor mío, veníamos del mismo círculo de amigos, una relación normal… Es verdad que un año antes de que me robaran el móvil van a apareciendo noticias falsas y con un objetivo. Yo pensé que en ese momento era yo el objetivo de ser señalada como pareja de…, amiga de…, o que eso supusiese una cosa machista y que además es falsa”, le explica al magistrado.

En los archivos hallados en la casa de Villarejo había desde fotos familiares y personales de Dina, “de ámbito íntimo” según relata ella misma, hasta información y documentos de sus grupos de WhatsApp y Telegram, papeles del Parlamento Europeo y asuntos confidenciales sobre actos de campaña de Podemos. “La persona que haya hecho el robo debió pensar que yo era pareja de Pablo y que podía sacar información que pudiese dañar o perjudicar al partido y en este caso a Pablo”, asegura.

Pero el chantaje no iba a quedar ahí. Tras el robo, a Pablo Iglesias le intentaron hacer llegar la tarjeta SIM con fotos de Dina, tal como consta en la declaración de la asesora de Podemos. Corría el año 2016. “Me dice [Pablo] que han intentado vender las fotos pero que se han equivocado porque decían que eran fotos de su pareja y yo no lo era. Me llama y me dice: ‘Mira, tengo esta tarjeta SIM, contiene fotos tuyas’. Yo no he llegado a abrirla…”, puntualiza la asesora de la formación morada. En cualquier caso, Dina Bousselham también ha aportado esa tarjeta a la causa y será una prueba más de cómo se las gastan las cloacas del Estado en España.

“Alguien intentó venderle la tarjeta con copias de mis imágenes, diciendo que el contenido de esa tarjeta contenía imágenes de su pareja. Cuando le enseñan las fotos él [Pablo Iglesias] dice: esta no es mi pareja”. Bousselham ha declarado que “supone” que esta operación tenía como propósito someter a un chantaje a Iglesias para dañarle desde el punto de vista personal.

El juez instructor ha ofrecido a la asesora de Iglesias la posibilidad de recuperar todo el material que le fue robado o incluso destruirlo si lo considera oportuno. Pero la información ya está circulando por las redes sociales. El daño ya está hecho. En su declaración judicial ha añadido que la trama de la que fue víctima le ha “perjudicado en su carrera profesional”, ya que a raíz de aquellas noticias sobre su vida privada siempre se la relacionará personalmente con el líder de Podemos.

En la actualidad, Bousselham es la secretaria de Comunicación de Unidas Podemos en la Comunidad de Madrid. El caso sigue abierto. Las cloacas del Estado han abierto sus compuertas.

Apúntate a nuestra newsletter

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre