Hamilton no es negro, sólo medio negro, half blood como dicen en Harry Potter de los magos con un padre nacido sin poderes. Hamilton siempre ha tenido lo mejor de los mundos, las ventajas de ser blanco (lo parece en muchas fotos), las ventajas de ser negro.

Las Mercedes pintadas de negro: Flechas Negras, las camisetas negras, los pilotos arrodillándose para apoyar el STOP AL RACISMO promovido por LH…

Hamilton parece imparable, y su poder en el mundo de la F1 infinito. Ya ha batido la mayoría de los records, sólo queda un mundial para igualar a Schumacher y únicamente le separan cinco grandes premios para igualar al Kaiser.

Sólo le falta un mundial… cinco grandes premios… manda monóculos que se pueda decir “sólo”, como si fuera tan fácil ganar un mundial, cómo si fuera tan fácil ganar un gran premio, o simplemente subir al pidio: Nico Hulkenberg, a quien no consideramos peor piloto que Hamilton no lo consiguió nunca, ni siquiera subir al podio.

Sin la Mercedes, su flecha de plata hoy negra, es evidente que Hamilton no estaría batiendo record tras record, y si al peor piloto de la parrilla -¿Grosjean?- le dieran una Flecha de Plata, o una Flecha Negra, también ganaría grandes premios y probablemente hasta tendría algún campeonato mundial en el bolsillo.

En la primera carrera pareció que iban a cortarle a Hamilton las alas, dos sanciones: tres puestos en la parrilla y luego cinco segundos de penalización en carrera. Nos dio la impresión de que le estaban castigando por sus exigencias nada amables de apoyo al racismo (estamos de acuerdo con lo que pide, pero no con el tono).

No es ser demasiado mal pensado imaginar que la Mercedes preferiría tener otro Rosberg, capaz de arrebatarle al primer campeón negro de F1 al menos un mundial; pero la Mercedes sólo tiene a Bottas, y aunque fichase a Vettel no estaría muy claro si el alemán podría ganar a Lewis.

En el boxeo hace muchos años que la superioridad de la raza negra es incontestable, y siempre se está buscando a “la gran esperanza blanca”.

No creemos que vaya a pasar lo mismo en la F1. Y también creemos que la raza es lo de menos.

Estamos en el campeonato más extraño de todos los tiempos pero nada raro sería que las manos negras se movieran entre bambalinas, y no precisamente a favor del gran piloto negro o medio negro. La superioridad siempre ha sido odiada, y más por los superiores. Y los superiores de Hamilton, los que ponen a su servicio la Flecha Negra o Plateada, los que toman las decisiones respecto a las normas y los circuitos, están bastante hartos de ese tono de pequeño dios que utiliza el hexacampeón.

Prevemos que aún nos puede dar muchas sorpresas esta temporada.

STOP RACISM, ni contra blancos ni contra amarillos ni contra negros; tampoco contra medio negros.

Tigre tigre.

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