En este post hablaremos de cómo se debe aprovechar el potencial educativo del juego, pero respetando su singularidad, procurando que no pierda su esencia: ser libre y perseguir como primer objetivo disfrutar. ¡Acompáñanos y te lo contaremos todo!

Características del juego

Lo cierto es que la palabra “juego” tiene muchas acepciones y es una palabra cuyo núcleo esencial escapa a toda definición. Pero ello no impide que podamos delimitar algunas de sus características más importantes.

  • El juego es una actividad que requiere actividad, ya que en todos los juegos hay que hacer algo y, casi siempre, requieren un material (físico -un puzzle, una muñeca…- o social -retahílas, reglas…-) con o sobre el que actuar.
  • Es generador de placer. Una de sus finalidades es pasarlo bien, disfrutar. El niño lo hace porque le gusta. De ahí, que el juego tenga un carácter gratuito y libre. 
  • Tiene finalidad en sí mismo, es decir, aunque no se consiguiera nada más que la diversión, sería suficiente por sí solo. 
  • El juego es algo abierto y espontáneo. Todo juego, aún cuando esté reglado, se dirige hacia lo casual, al azar, a lo inesperado. De ahí que tenga un cierto carácter mágico. Todo jugador, aún cuando no sepa jugar bien, puede ganar si le acompaña la suerte. En otros casos, esa apertura supone expresión de la creatividad como en los juegos de construcciones, garabateo, etc. Esta apertura del juego facilita la expresión del sentimiento y de la afectividad.
  • Forma de expresión y relación. La actividad lúdica se interpreta como una fuente de sentimientos, preocupaciones y experiencias que se representan ante los demás. A partir de los problemas y las vivencias que experimenta el “yo”, se establecen relaciones constructivas con los demás que posibilitan una conexión vital para el desarrollo.
  • Da lugar a un aprendizaje y educación. Los juguetes y juegos para niños también pueden incrementar su  capacidad de aprendizaje y favorecer el desarrollo de habilidades. Desde los primeros años, el juego es una fuente de adquisición de conocimientos que, potencialmente, se mantiene a lo largo de la vida. Este aprendizaje se produce de forma paralela al desarrollo cognitivo, motriz y en la vertiente social, ya que conlleva la adquisición de habilidades comunicativas y de crecimiento personal.  (fuente:  mejorcomparativa.com)-
  • Además, el juego puede desempeñar, de forma secundaria, otras funciones como servir de descanso o recreación, liberar el exceso de energía, como ejercicio preparatorio o como fuente de autoexpresión.

Lo que resulta indudable, es que es una pieza clave en la educación de los niños como se ha indicado en el punto anterior y que no es solamente un rasgo predominante de la infancia, sino un factor básico en su desarrollo.

Papel del juego en la educación

El niño en los primeros años de vida no es capaz de posponer sus deseos. Por ello, son frecuentes sus rabietas cuando no se cumplen. El juego le permite satisfacerlos de forma inmediata y adquirir roles, dominar situaciones, dictar reglas propias del mundo de los adultos De esta manera, el juego crea una zona de desarrollo próximo, proporcionando un marco más amplio para los futuros cambios.

En los años escolares el juego cambia a un juego dominado por las reglas

y por la interiorización del papel del otro, en donde el objetivo ya no es satisfacer deseos, desempeñar roles o hacer planes, sino donde el objetivo se comparte con los otros: alcanzar un objetivo, ganar. 

Es entonces cuando el juego adquiere su propia continuidad interna en la instrucción escolar y en el trabajo. La esencia del juego es la nueva relación que se crea entre el campo del significado y el campo visual, esto es, entre situaciones imaginarias, que sólo existen en el pensamiento, y situaciones reales.

Tipos de juegos para niños

Existen muy diferentes clasificaciones de juegos. En este post las enumeraremos atendiendo a los componentes configurativos y de entrega.

  1. Juegos configurativos. Predomina la actividad creativa del niño sobre el material, es decir, la acción sobre el resultado. La repetición, el orden y la simetría son aspectos a resaltar. 
  2. Juegos de entrega. Son juegos en los que predomina el componente de adaptación a las condiciones o peculiaridades del material de juego. Por ejemplo, jugar a la pelota, jugar con pompas de jabón, juegos de lanzamiento, juegos con aros, etc. Aquí el niño experimenta las propiedades de los materiales mientras juega.
  3. Juegos de personajes o juego simbólico. En estos juegos predomina el componente configurativo. El niño se concentra sólo en una serie de características que él considera esenciales del personaje, prescindiendo de las restantes. Este tipo de juegos es especialmente idóneo para que el niño proyecte sus sentimientos.
  4. Juegos de reglas. Es la forma más elevada del juego y casi el tipo de juego exclusivo en el adulto. Su componente esencial es la entrega. 

Como puedes observar, después de lo hasta aquí escrito, no hay duda de que el juego supone una fuente inagotable de posibilidades educativas que influyen de manera positiva en el desarrollo integral del niño, de ahí su constante uso en el área de Educación Física (Fuente: estudio sobre la importancia del deporte escolar). 

Es indiscutible, que sus diferentes aportaciones a nivel motor, cognitivo, social y afectivo-emocional, son la mejor herencia que pueden recibir del mundo de los adultos.

Así pues,  ¡A jugar!

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