Hace unas semanas ha salido publicado La ideología de la soberanía. Hacia una reconstrucción emancipadora del constitucionalismo, el último libro del profesor de la Universidad de Valencia, Albert Noguera, publicado con la editorial Trotta.

En él se aborda una de las cuestiones clave en la España actual, la crisis de la Constitución. Una crisis que viene dada por dos elementos:

En primer lugar, por elementos internos. La falta de voluntad política y el rígido proceso de reforma constitucional establecido en el texto de 1978, dificultan la adecuación del texto constitucional a la nueva realidad social, política y económica surgida durante los últimos años. La imposibilidad de reforma produce un distanciamiento, cada vez mayor, entre la normativa constitucional y la vida político-social real que convierte a la Constitución en un texto desfasado y sin capacidad de solucionar problemas como la cuestión territorial, entre otros.

Y en segundo lugar, por elementos externos fruto del contexto global. Nuestros Estados experimentan, hoy, dos tendencias opuestas. Éstos se mueven, a la vez, por arriba, hacia una homogeneización global fruto de los procesos de integración regional y mundial. Y, por abajo, hacia una fragmentación o diferenciación de las formas de ejercicio de la ciudadanía. El desmantelamiento del Estado social ha implicado una fragmentación de los ejes de desigualdad y el surgimiento de nuevos grupos en situación de vulnerabilidad o pobreza. Para muchos de éstos, las prácticas de autogestión comunitaria como la ocupación de viviendas donde vivir, la autoconstrucción de estanques de agua y la instalación de tuberías para que ésta llegue a los domicilios, el tiraje de cables para garantizar el acceso de luz o la creación de bolsas comunitarias de material escolar, entre muchas otras prácticas, son la única vía alternativa de acceso a la ciudadanía por canales distintos a los estatales, de los que están excluidos. Estas prácticas complejizan la noción de ciudadanía más allá de su concepción estatal y crean nuevas construcciones fragmentadas de acceso a la ciudadanía a la que algunos han llamado “ciudadanías desde abajo”.

Vistas estas dos tendencias opuestas, de homogeneización y diferenciación, en el seno de los Estados, podemos decir que el Estado constitucional, como forma de organización unitaria y única del poder y la sociedad propia de la noción moderna de soberanía, se ha erosionado de manera importante. Vivimos un periodo histórico en el que el Estado convive como centro de poder junto a otros centros derivados de la mundialización y la fragmentación de tipos de ciudadanía.

En estas coyuntura de múltiples centros de poder en coexistencia y teniendo en cuenta todos los aspectos señalados, el libro pretende dar respuesta a la pregunta ¿cómo reconstruir una Constitución adecuada para las sociedades de la segunda mitad del siglo XXI capaz de garantizar derechos y dignidad a las mayorías sociales?

Como en alguno de sus otros libros anteriores, el autor aborda de una manera profunda y brillante las transformaciones por las que están atravesando nuestros Estados y sociedades durante las primeras décadas del siglo XXI y lanza propuestas para generar igualdad social y nuevas prácticas de garantía de los derechos en el marco de las sociedades que vienen.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

19 + nueve =