Te lo digo así. Como si te mirase a los ojos. De modo franco. Sin tapujos. Porque confío en ti. Tú eres la eterna razón por mi atrevimiento a escribir. A contar cosas que ya sabes. Aunque haya otras tantas que ignorabas. Porque de eso va este sistema en el que naciste y te hiciste mayor. Te han escrito una historia que no ocurrió. Ocultado otra historia que sí ocurrió. La historia de los vencedores del golpe de estado del 36 evitó que supieses lo que ocurrió en la España franquista. Menos aún en qué consistió la Transición. El mejor ejemplo de esto se encuentra protegido junto a su fortuna fuera de España.

Cada vez con pequeñas quitas a los derechos que creías tener. El derecho al trabajo. A la vivienda. A la educación pública de calidad. A una sanidad que te proteja a ti y a los tuyos. A dar a tus hijos una vida mejor que la tuya. Has crecido tarareando un himno del que nadie se atreve a ponerle letra. Ello debería ordenar la historia.

Pero no. De hablar de toda la verdad nada. Te dicen cositas de a poco. Como si te sumergieran en una bañera con agua cada vez más caliente. Tanto que la temperatura te la fueron aumentando. Te han hervido y no te has dado cuenta. Te cocinaron a fuego lento. No te cuentan de dónde vienes. Te han robado el pasado sin la menor misericordia. Estás quedando en los huesos. Sin ilusión. Con eufemismos que se ocultan como secretos de estado más allá de los plazos razonables. Sin que aprecies que la justicia te proteja. Así observas como la impunidad es de los ladrones y criminales. Te intimidan con el mantenimiento de una legislación represiva. Porque aún sigue vigente la legislación laboral y la ley mordaza de M. Rajoy. También las estructuras que habitan las cloacas.

Te han vendido una y otra vez. Desde que se produjo la llamada “Marcha Verde”. Pasando por la privatización de los recursos naturales. Hasta la privatización de Bankia. Créelo es esa banca que pagamos y pagaremos los españolitos de hoy y las futuras generaciones. Es tan cruel la situación que verás el ERE más importante de la historia de la banca. Todo por la avaricia. Nada por la patria. Porque la patria eres tú y los tuyos. No son ellos los propietarios. Aunque lo quieran tener todo.

Por todo ello eres la máxima expresión de la democracia. Sin ti no sería posible. Por eso aquellos que la subvierten te quieren desanimar. Son como parásitos que desean vivir de tus esfuerzos y piensan quitarte el derecho a decidir. Desean impedirte el voto. Amenazarte. O quizá por eso deseen fusilarte junto a tus hijos.

Tal vez convenga recordar a Antonio Machado y enfrentarnos al hecho de que la historia la escribes tú.

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