Hoy han asesinado a otra mujer en Córdoba. Otro crimen machista por el que los políticos se rasgan las vestiduras y lanzan sus lamentos a los cuatro vientos para que, quien se lo quiera creer, se piense que están realmente comprometidos con la erradicación del aspecto más sangriento de la desigualdad.

No puede haber medias tintas en la lucha contra la violencia machista. O se está o no se está, porque mantener una postura difusa o contraria a los actos no es otra cosa que hipocresía.

Tras conocerse la noticia del nuevo atentado del terrorismo machista no han tardado en llegar los mensajes de condolencia. Sin embargo, algunos suenan falsos o vacíos porque los hechos demuestran que no existe una verdadera implicación, salvo que dé réditos electorales. Esto lo hemos visto en el Partido Popular y en Ciudadanos que, mientras condenan el asesinato, pierden la vida buscando el apoyo de Vox para alcanzar el poder en las comunidades autónomas donde aún no se han cerrado los pactos.

En Andalucía, de donde era natural la mujer asesinada, el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno Bonilla no ha dudado en afirmar que lucharán «sin descanso hasta acabar con esta lacra». No obstante, ¿hay que recordarle con quién ha firmado el pacto con el que logró ser nombrado presidente de todos y todas las andaluzas? Con el juez Serrano, un enemigo declarado de las mujeres que no dudó en criticar la sentencia del Supremo contra los violadores de La Manada haciendo paralelismos entre el sexo seguro y la prostitución.

Lo mismo podríamos decir de Ciudadanos, quien, a través de la Consejera de Igualdad de la Junta de Andalucía, Rocío Ruiz, quien ha expresado su más rotunda condena por el asesinato de esta mujer y ha enviado sus condolencias a los familiares.

¿Se lamentan del asesinato machista pero luego pactan con el partido que está en contra de los derechos de las mujeres? ¿Condenan el atentado de terrorismo machista mientras van aceptando poco a poco el concepto de «violencia intrafamiliar» que quiere imponer la ultraderecha de Vox? ¿De qué van?

En un asunto como la lucha contra el terrorismo machista y en favor de la erradicación del machismo las posturas tibias no son más que posiciones hipócritas que nada solucionan porque la espada de Damocles de Vox siempre estará sobre sus cabezas. No se puede estar en favor de las víctimas del maltrato mientras se permiten las purgas o la reducción de subvenciones a las asociaciones que están del lado de las mujeres maltratadas o que acogen a los hijos huérfanos de las asesinadas.

Basta ya de hipócritas. Todos y todas os queremos vivas y sin miedo. La vida de una mujer vale más que mil presidencias o alcaldías. La dignidad se demuestra con los actos, no con las palabras y, de momento, tanto el PP como Ciudadanos, en su mendicidad por los votos de Vox van abandonando poco a poco escenarios en los que deberían estar sin ningún tipo de cuestionamiento.

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