Foto: Flickr White House

En medio de su proceso por corrupción, Donald Trump ha decidido declararle la guerra a la Unión Europa con sus aranceles. Las políticas aislacionistas y enloquecidas del presidente de los Estados Unidos han dinamitado el comercio internacional y han llevado al planeta a una nueva recesión. La subida de los aranceles anunciada por el inquilino de la Casa Blanca a las importaciones europeas perjudicará gravemente al sector agrícola español. Nuestros vinos, aceites, aceitunas y quesos tienen a un importante cliente en el mercado norteamericano y los aranceles que tendrán que pagar a partir de ahora repercutirán en un volumen de ventas de casi 1.000 millones de euros, según ha informado la organización agraria COAG.

Durante el último año, el valor de las exportaciones españolas a Estados Unidos se situó en torno a los 400 millones de euros en vino, 300 millones en aceite, 180 millones en aceitunas y 87 millones en productos lácteos, fundamentalmente quesos. Por supuesto, la Unión Europea ya ha anunciado que reaccionará ante el desafío de Trump imponiendo a su vez aranceles a productos yanquis para compensar las pérdidas. El escenario internacional, agravado por la amenaza del Brexit, empeora cada día que pasa y las Bolsas ya han empezado a dar los primeros síntomas de la gripe económica que el presidente americano ha extendido con sus decisiones absurdas en un mundo interconectado y globalizador como es el del siglo XXI.

“Resulta totalmente injusto y desproporcionado que, una vez más, el sector agrario sea el pagano de una guerra comercial de la Unión Europea que no tiene nada que ver con el campo español. Acabamos sufriendo las consecuencias de los acuerdos con terceros países, caso del reciente Mercosur, como de los desacuerdos, en este caso en un conflicto que tiene su origen en el sector aeronáutico”, asegura el secretario general de COAG, Miguel Blanco en declaraciones a Europa Press.

Ayer, la Organización Mundial del Comercio (OMC) zanjó la “histórica disputa” al autorizar a EE.UU la imposición de aranceles a Europa por valor de 7.500 millones de dólares. En el fondo, el factor desencadenante de la guerra comercial está en las ayudas que los países de la UE otorgan cada año a la compañía aeronáutica Airbus. Trump considera que el hecho de que las economías europeas protejan al gigante aeronáutico supone un intervencionismo desleal que va contra el libre mercado y perjudica seriamente la competencia con su buque insignia estadounidense, la multinacional Boeing. Hasta finales de los años 70, Estados Unidos tenía casi el monopolio absoluto en el sector de los grandes aviones de líneas civiles. El consorcio de Airbus (creado en 1969) empezó a competir de forma efectiva en la década de los 80. En ese momento, Estados Unidos se dio cuenta de la peligrosidad que suponía para su hegemonía económica que los gobiernos del viejo continente subvencionaran a Airbus para que pudiera desarrollar sus primeros modelos de aviones comerciales. Ese fue el detonante del contencioso. Mientras Trump echa en cara a la UE que sus ayudas oficiales permiten a Airbus fabricar material en condiciones más ventajosas, los europeos se defienden alegando que los encargos que la NASA y los programas militares de la defensa nacional norteamericana ofrecen una inyección financiera a Boeing similar a las ayudas y subvenciones estatales.

Ahora, la Oficina de Comercio Exterior de Washington concluye que incrementará los aranceles en el 10% de los grandes aviones que la Unión Europea vende a Estados Unidos y en el 25% a ciertos productos agrícolas, entre los más destacados vino, aceite, aceitunas y quesos, la mayoría de procedencia española. Las nuevas tasas empezarán a aplicarse el 18 de octubre. Estados Unidos es el principal destino comercial de España fuera de la Unión Europea en productos agroalimentarios, con un volumen de exportaciones de 2.032 millones de euros.

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