Las diferencias entre las personas de derechas y las de izquierdas afectan incluso a las fantasías sexuales. Así, al menos, se pone de manifiesto en una encuesta científica publicada en EEUU, donde se destaca que la derecha sueña más con la infidelidad y la izquierda con el masoquismo.

la actividad cerebral puede condicionar la orientación ideológica

Aparte de la educación, la actividad cerebral, las hormonas, los neurotransmisores y otras sustancias biológicas e incluso los genes pueden condicionar la orientación ideológica. Ahora, gracias a ese estudio del profesor Lehmiller, sabemos que también afecta a los sueños eróticos.

La encuesta (publicada en forma de libro) que ha realizado Justin Lehmiller, un profesor de la Ball State University, en Indiana. El investigador preguntó a casi 5.000 adultos de California y Carolina del Sur, por las fantasías que más les excitaban, y luego las agrupó teniendo en cuenta la ideología política de los encuestados.

Y lo que indicaron los resultados fue que los simpatizantes del partido republicano se sentían más atraídos por fantasías vinculadas con la infidelidad, mientras que los demócratas les excitaba más todo lo relacionado con el masoquismo.

Más concretamente, los resultados mostraron que los votantes conservadores se sentían atraídos por fantasías como las orgías, el cambio de parejas, o el ver a su compañero/a manteniendo relaciones con otra persona (y por extensión otras prácticas voyeurísticas). Por el contrario, los encuestados más progresistas mostraban una especial pasión por el bondage, el masoquismo y los juegos de dominación y humillación.

Las personas conservadoras, que aún considerando que la familia es un tema casi sagrado, fantasean con todo lo que supone quebrantar ese dogma. Y algunos progresistas, que valoran muchísimo las políticas igualitarias, sienten una inconfesable atracción por os juegos de poder y dominación.

 

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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