Las futbolistas se plantan e inician este fin de semana una huelga indefinida para reivindicar unas mejoras básicas que, aún así, distan mucho a equiparar el fútbol profesional femenino del masculino.

Habrá pues un paro indefinido como medida de presión ante la ruptura de las negociaciones con la Asociación de Clubes para la firma del primer convenio colectivo de la historia.

Las futbolistas de la Primera Iberdrola, con más del 93% de los votos a favor, decidieron este martes ir la huelga para desbloquear las negociaciones por el llamado ‘convenio de la igualdad’, tras más de un año y 18 reuniones frustradas con la patronal.

Medida drástica

Ya que se necesita un plazo para tramitar legalmente la convocatoria de huelga, este fin de semana sí se disputará la séptima jornada de la Primera Iberdrola, tras acordar las jugadoras de la máxima categoría una «medida drástica» para intentar conseguir «unos derechos dignos mínimos». «Nuestras jugadoras necesitan un convenio ya. En el siglo XXI nos merecemos un respeto a la mujer», subrayó el presidente de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), David Aganzo, tras una reunión informativa con 189 jugadoras de la máxima categoría del fútbol español que, hartas de no disponer de un documento que regule sus derechos como trabajadoras, decidieron por mayoría apoyar un paro inédito.

«Es el momento de luchar por nuestras compañeras. Tenemos que hacer un trabajo para el resto y no sólo para nosotras», proclamó Ainhoa Tirapu, la guardameta del Athletic que ejerció de portavoz del colectivo de jugadoras al término de la reunión celebrada en un hotel de Madrid. «En el mes de mayo entendimos que la situación deportiva no era la adecuada a falta de un par de jornadas para el final de la competición y no era justo poner a los clubes en una situación de huelga, pero eso ya estaba latente ahí. Se dio más tiempo, pero visto que no se ha avanzado, hemos tomado esta decisión», añadió Tirapu.

Punto de desencuentro

El principal punto de desencuentro entre las futbolistas y la Asociación de Clubes, que agrupa a todas las entidades de la Primera Iberdrola excepto al Barcelona, al Athletic y al Tacon, es la parcialidad de la jornada laboral, que lógicamente influye en el salario de las jugadoras.

La patronal ofrece una jornada mínima de 20 horas semanales y un salario de 16.000 euros brutos anuales (8.000 euros limpios), pero exige que la parcialidad pueda ser del 50%, es decir, media jornada, mientras que las futbolistas exigen que sea del 75% (30 horas a la semana).

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