El periódico de Cataluña ha difundido hoy una información relativa al aviso recibido de un servicio de inteligencia extranjero, respecto a la posibilidad de atentados en Barcelona y concretamente en Las Ramblas. En relación con este asunto de extrema gravedad, queremos manifestar lo siguiente:

  1. La polémica sobre si fue la CIA u otra agencia distinta es para nosotros secundaria. Si llegó por canales oficiales, la obligación de quienes la recibieron, CNI, Policía Nacional, Guardia Civil y Mossos, era gestionar conforme a sus competencias la información recibida.
  2. Los Mossos, como policía integral de Cataluña y dado que en la información recibida no existía ningún dato que permitiera investigar sino un aviso para adoptar medidas de autoprotección, estaban obligados a adoptar alguna decisión preventiva que brilló por su ausencia. El sr. Trapero, responsable máximo de los Mossos, mintió a los medios de comunicación señalando que no se había recibido aviso; no hicieron nada con la llamada del policía local de Vilvoorde (Bélgica); no interpretaron policialmente la explosión de Alcanar; hizo política independentista con la seguridad de la ciudadanía; negó pocas horas antes de Cambrils que pudiera haber un segundo atentado; y no relacionó el muerto apuñalado en su coche tras superar un control con el atentado, entre otros varios y graves errores imputables a su incapacidad para dirigir la actuación policial en tan graves acontecimientos. Todo un cúmulo de graves errores que deberían llevar con una mínima valoración objetiva al Sr. Trapero, que hace de portavoz político – policial de los independentistas vestido de uniforme, a su dimisión o cese fulminante.
  3. La Policía Nacional y la Guardia Civil deben explicar y acreditar documentalmente si dicha información recibida fue remitida a las brigadas de Información de ambos Cuerpos en Cataluña, y la atención prestada por las mismas al asunto, dando por hecho que fue remitida a los Mossos.
  4. Todos los cuerpos que recibieron la información de inteligencia debían haber tenido la iniciativa de solicitar la ampliación de la misma, con el fin de obtener cualquier indicio que permitiera la investigación. No se puede actuar con tanta desidia y negligencia porque estamos ante asesinos que atentan indiscriminadamente contra la ciudadanía. Si la información hubiese sido sobre atentados contra cargos políticos de cualquier administración en Cataluña, estamos seguros que todos habrían corrido a recabar datos para prestar escoltas y pelotear con los políticos que les conceden a los mandos policiales medallas, ascensos, coches oficiales y prebendas.
  5. Que la CIA o la agencia de inteligencia que remitió el asunto (o el organismos que coordina las decenas de ellas residentes en Estados Unidos) remita la misma información a Policía, Guardia Civil, Mossos y posiblemente al CNI, evidencia la consideración que tienen de nosotros: un país de tribus policiales y políticas en disputa en asuntos como el del terrorismo. A cualquier otro país se remite al organismo de coordinación fijado por ley, del cuerpo policial que corresponda, y ese organismo nacional, de Estado, es responsable de garantizar la canalización de la información a todos los demás. Y si la información no se distribuye adecuadamente hay una persona responsable, que es quien figure como receptora a la hora de entrada del aviso en el organismo de recepción. En el caso que nos ocupa, unos por otros, la casa sin barrer, y nadie será responsable de los errores que propiciaron un atentado del que de momento hay 16 víctimas mortales.
  6. La filtración periodística de esta información es uno de los hechos más graves ocurridos en España desde que la Policía uso perros antidroga simulando buscar explosivos en los vehículos del 11M para que no participara en el dispositivo la Guardia Civil. De haber habido coches con explosivos y haber explosionado ocasionando víctimas mortales, no se habrían depurado responsabilidades y se habrían repartido el mismo número de medallas rojas, con pensión, a los policías que ayudaron a las víctimas. Medallas manchadas de sangre y negligencia por quienes las conceden, usadas por un sistema político corrupto para tapar sus vergüenzas en materia de seguridad.

El infiltrado, la persona que pasó la información sobre el posible atentado a la CIA o agencia de inteligencia que lo transmitió, debe estar escapando, si se ha enterado a tiempo, porque ha quedado al descubierto. Los atentados de futuro no se comentan en asambleas; son conocidos por muy pocas personas, en círculos muy cerrados y es posible que al difundirse públicamente que llegó la alerta, una negligencia “made in spain”, se haya ̈quemado” una fuente importantísima de inteligencia que podía evitar muchos atentados futuros en distintos países por la filtración de un cuerpo policial español. Debería ser prioritario aclarar de dónde partió dicha filtración a un medio de comunicación (a quien no cabe hacerle ningún reproche por la publicación). El próximo atentado que suframos (que lo habrá), deberíamos reflexionar sobre si no nos faltó información para evitarlo porque algún policía, funcionario o político de este país, con su filtración, además de poner en riesgo de muerte al infiltrado y su familia, es responsable de que no hayan llegado noticias que podían haber impedido ese futuro atentado.

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