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Las profesionales de Enfermería y Fisioterapia, por su cercanía a las víctimas de violencia machista, son en muchas ocasiones las primeras en detectar síntomas de posibles agresiones contra las mujeres. No obstante, la precarización de las plantillas enfermeras y de fisioterapeutas dificultan la detección precoz de este tipo de hechos: disponen de poco tiempo y los profesionales podrían pasar por alto indicadores de sospecha de violencia de género contra sus pacientes, por su falta de formación específica.

SATSE Madrid destaca, en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la mujer, el papel que desempeñan los profesionales de Enfermería y Fisioterapia en la detección y la prevención de esta lacra social.

SATSE Madrid, que lleva años realizando campañas específicas contra la violencia a la mujer, considera que, además del incremento de plantillas, es necesario abordar protocolos específicos para este tipo de situaciones por lo que la formación y sensibilización es parte esencial de todo el proceso.

Para detectar actos de violencia contra la mujer es necesario tener profesionales de Enfermería y Fisioterapia lo mejor formados posible, hecho que parecen no tener en cuenta desde la Administración. De igual forma, la falta de profesionales, el tener que multiplicarse para poder llevar a cabo todas las tareas sanitarias asignadas, hace que las consultas de Enfermería y Fisioterapia lleven un ritmo que facilita que determinados indicios de violencia de género pasen desapercibidos.

De igual forma, explican desde SATSE Madrid, el protocolo de actuación tras la detección de un caso de violencia de género es desconocido para un gran número de profesionales de Enfermería y Fisioterapia por lo que, en muchos casos, no pueden ofrecer a la mujer una respuesta, más allá de la denuncia ante las Fuerzas de Seguridad del Estado y la elaboración de un parte de lesiones, comprometiendo seriamente una aspirada intervención integral contra la violencia de género.

Para el sindicato es esencial la formación del personal de enfermería y para abordar la atención a las mujeres víctimas de violencia machista

Desde SATSE Madrid se insta a la Consejería de Sanidad y al Gobierno de la Comunidad de Madrid a implicarse, aún más, en paliar esta lacra social, animando a los profesionales de Enfermería y Fisioterapia a exigir formación obligatoria sobre este tema y a los responsables de la Administración autonómica a desarrollar programas formativos específicos y continuados para los profesionales de Enfermería y Fisioterapia del Servicio Madrileño de Salud (Sermas) donde se indiquen los pasos que han de seguirse tras detectarse un posible caso de violencia de género que vayan más allá de la simple denuncia ante las Fuerzas de Seguridad del Estado.

Concienciación en los colegios

La formación y concienciación de la población es otro de los campos donde los profesionales de Enfermería están llamados a desarrollar una importante labor, especialmente entre la población más joven y la familia.

Los centros educativos, tanto públicos como privados, han de ser, explican desde SATSE Madrid, el primer paso para concienciar a la población para acabar con la violencia de género y el profesional idóneo es la enfermera escolar, una figura que lamentablemente cuenta con poca presencia en los centros educativos madrileños.

La enfermera escolar, explican desde SATSE Madrid, podría, además, realizar sensibilización y formación sobre Educación en Igualdad favoreciendo la identificación de estereotipos, mitos y prejuicios sobre los hombres que ejercen, sobre las mujeres que los sufren y sobre el proceso en sí mismo. En este sentido hay que destacar que en 2018 se produjeron 677 casos en menores de 18 años, tendencia que, según datos del INE, va en aumento ya que en 2017 fueron 653.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), En 2018 se registraron 31.286 mujeres víctimas de violencia de género correspondientes a los asuntos en los que se habían dictado medidas cautelares u órdenes de protección, lo que supuso un aumento del 7,9% respecto al año anterior.

Casi la mitad de las víctimas de violencia de género (el 47,3%) tenían entre 25 y 39 años. La edad media de las víctimas fue de 36,5 años.

Los mayores aumentos del número de víctimas en 2018 se dieron entre las mujeres de 60 a 64 años (15,1%) y de 18 a 19 años (10,9%). Por su parte, el mayor descenso se dio en las mujeres de 75 y más años (–12,1%).

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