Carlos García Gual. Foto: RAE.

Carlos García Gual (Palma de Mallorca, 1943) acaba de ocupar el sillón J de la Real Academia Española. Es un referente nacional en el estudio de la civilización griega, con casi medio centenar de obras publicadas. También ha traducido una veintena de obras clásicas, por las que ha recibido en dos ocasiones el Premio Nacional de Traducción. Catedrático emérito de Filología Griega en la Universidad Complutense de Madrid, sus conocimientos en antigüedad clásica, literatura, mitología y filosofía de aquella mítica civilización parecen no tener fin. En esta entrevista habla con pasión de aquella Grecia que todos aún hoy tenemos muy presente en nuestro día a día. Grecia para todos (Espasa) busca ahondar aún más si cabe en esa devoción y también sumar nuevos adeptos. Porque, como aseguró el poeta inglés Shelley, “todos somos griegos”.

 

¿Es exagerada o totalmente acertada la histórica frase de Shelley: “Todos somos griegos”?

El poeta inglés sentía por los griegos un entusiasmo romántico hoy poco frecuente, pero algo queda de esa admiración por los antiguos griegos. En alguna medida aún somos griegos: en el afán de libertad individual y de convivencia ciudadana, de búsqueda y de crítica, de gusto por una cultura del atletismo y el arte para todos (antes el teatro, hoy el cine), etc.

 

Da la impresión de que los valores que representan la Grecia clásica están más vivos que nunca en pleno siglo veintiuno. ¿Por qué precisamente ahora, que los principios democráticos que germinaron en aquellas tierras del Egeo son cuestionados por nuevos aires de regresión a todos los niveles: políticos, culturales y socioeconómicos?

Vivimos, sin remedio, en una sociedad de masas, cada vez más dominada por una economía de consumo y una propaganda acorde con esa tendencia a homogeneizar a la multitud. Las ciudades democráticas, como Atenas, podían mantener una libertad individual que hoy, con el predominio de los medios de comunicación que imponen sus mensajes populistas es, si no imposible, al menos muy difícil. Y la educación tiende más a fomentar un cierto populismo que a una cultura crítica.

 

Además de la omnipresente etimología de infinidad de palabras, nuestro imaginario sentimental vive aún rodeado de dioses caprichosos nacidos en aquel lugar. ¿En qué otro aspecto de nuestra realidad diaria podemos palpar que Grecia sigue muy viva?

Bueno, a pesar de todo, algo de la cultura antigua nos llega aún. En los grandes relatos de la literatura (que tienen reflejos muy varios, incluso en el cómic, el cine, o los anuncios). Aún esos relatos, con sus héroes y dioses, sus mitos y sus sabios, conservan un encanto familiar, como chispas sueltas de una antigua hoguera.

“Las ciudades democráticas, como Atenas, podían mantener una libertad individual que hoy, con el predominio de los medios de comunicación que imponen sus mensajes populistas es, si no imposible, al menos muy difícil”

 

Su nuevo libro, Grecia para todos, tiene un fin muy concreto: hacer llegar la pasión por aquella cultura a todos los estratos de la sociedad actual, a niños y adultos sin distinción. ¿Tiene algún icono predilecto por encima de los ya consabidos por todos?

Aunque lo hemos titulado Grecia para todos, éste no es un libro para niños, sino para lectores aficionados al mundo clásico, pues tiene muchos nombres propios y muchas referencias al pasado. He buscado una cierta iniciación al fascinante mundo griego antiguo, insistiendo en sus muchos atractivos, con precisión y sin erudición, tanto para jóvenes como para cualquier persona interesada en un panorama sobre ese mundo y esa época. Se me ocurren muchos personajes o iconos, desde Ulises y Prometeo a las sirenas, o el teatro o las estatuas de dioses griegos en cualquier museo.

García Gual, durante su discurso de ingreso en la Real Academia. Foto: RAE.

 

En alguna entrevista ha mostrado su pesimismo sobre la juventud actual, más pendiente del teléfono móvil y los ‘selfies’ que de aprender a pensar con los filósofos griegos. ¿Puede ser su Grecia para todos un revulsivo para evitar esta deriva?

Sí, creo que acercarse a los griegos es una manera de ampliar horizontes para el pensamiento y la sensibilidad. Tantos en los filósofos como en los grandes textos literarios encontramos figuras y motivos inolvidables. Insisto en que no hay que tener reservas frente al mundo de los griegos: son muy fáciles de entender, resultan muy cercanos a pesar de la distancia en el tiempo. Esa es la virtud de los grandes clásicos.

“Acercarse a los griegos es una manera de ampliar horizontes para el pensamiento y la sensibilidad”

 

Pericles y la democracia, Sócrates, las olimpiadas, Platón, la tragedia, el imperio de Alejandro Magno, la Hélade, Heródoto y la historia… La lista parece interminable. ¿Por qué ha perdurado durante tantos siglos su vigencia?

Justamente, creo, por lo ya apuntado. Tratan temas de siempre con una mirada fresca y penetrante. Y, con su agudeza, se prestan a muchas reinterpretaciones.

 

Ha ingresado recientemente en la Real Academia Española en la silla J. ¿Tarea titánica o no quiere que los cantos de sirena le desvíen de su odisea particular?

Acabo de ingresar, y procuraré colaborar con mis limitados saberes.

 

Por último, si tuviera que salvar un solo concepto, personaje, obra o creación relacionada con la civilización griega, ¿qué, quién o cuál sería?

Su profunda humanidad, amor a la libertad y un sentido trágico de la condición humana. Tanto en sus héroes míticos (Ulises, Edipo, Antígona, etc.) y en filósofos como Sócrates o Epicuro.

 

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