Reconozco que no entiendo la doble moral, la hipocresía de ir de buenos, y ser unos villanos. Lo que se ha hecho con los ancianos y las personas dependientes en comunidades como la madrileña, es de una vileza, de una crueldad fuera de todo límite, sólo a la altura del exterminio nazi en la época de Hitler, y dice muy poco de los dirigentes de los que partió esa orden, que por un mínimo de dignidad o de ética, tendrían que haber dimitido y estar ya en la calle, de la que nunca debieron salir. No salgo de mi asombro y mi sonrojo cuando la última “justificación” que da el Consejero de Sanidad, es que fueron los médicos los que dictaron el protocolo a seguir en cada caso. ¡Son ustedes, Consejero de Sanidad y Presidenta, una vergüenza para la sociedad!

El propio Consejero de Servicios Sociales de Ciudadanos Alberto Reyero lo definió como “dejar morir a nuestros mayores de una forma indigna”, algo muy benevolente, porque tal como vamos descubriendo a posteriori, ha sido un genocidio alentado por la gerontofobia  y la aporofobia de algunos dirigentes  sin escrúpulos, por su rechazo a los mayores a los que consideran poco menos que inútiles, para la producción en el mundo actual, tal como nos recordaba la Catedrática de Ética, Adela Cortina en una reciente entrevista: “los ancianos son vistos como vidas sin valor social. Eso es inmoral”.

Ha sido un genocidio alentado por la gerontofobia  y la aporofobia 

Cuando las residencias de la Comunidad pidieron ayuda no sólo no se les atendió, ni se les enviaron médicos, enfermeras, ni medios, “sólo recibieron morfina y sedantes para sus residentes”.  Y al haber una orden que les impedía derivar a los residentes con “síntomas de COVID 19” a los hospitales madrileños, pidieron ayuda por estar desbordados, “ Ha sido un infierno, ha fallado el derecho a la sanidad universal, alguien decidió que no había camas de hospital para todo el mundo» comentó ante la Comisión en el Congreso de los Diputados la Presidenta del Circulo Empresarial de Atención, Cita Pascual.Pero esto no es lo más grave, aún su crueldad y sus pocos escrúpulos han llegado más lejos, pues a los ancianos y dependientes con seguros privados, no tenían protocolo de no derivación, y por lo tanto ellos si tuvieron derecho a que se luchase por su vida en la sanidad privada.

Lo curioso de todo esto, es que los mismos que decidieron sobre la vida o muerte de nuestros ciudadanos por el mero hecho de ser ancianos o personas dependientesy pobres, hicieron una purga que sólo obedece a sus intereses bastardos, en lo que la Corte Penal Internacional  diría que son crímenes de lesa humanidad, pues no responden a un triage médico, sino a unas órdenes políticas.

Pero aquí nos encontramos con la doble moral de esos personajes,  que no hace tantos años en Madrid, y desde la misma Comunidad Autónoma, machacó e intentó hundir la carrera de un médico que sólo luchaba por la muerte digna de todos los ciudadanos, el Doctor Luis Montes, coordinador del Servicio de Urgencias del Hospital Severo Ochoa de Leganés. Los mismos que votaron en contra de una Ley de Muerte Digna y por una ley de Eutanasia, en la que los ciudadanos decidan libremente sobre su vida o su muerte y la forma de morir que quieren para ellos.

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