Momento de la disculpa pública del Estado de México a Lydia Cacho

El año pasado, México fue condenado por primera vez ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU, por violaciones a los derechos humanos de la periodista Lydia Cacho, quien fue violentada en su libertad de expresión, para después ser detenida arbitrariamente y torturada. A pesar de todo, Lydia tuvo el valor de acudir ante la justicia mexicana, misma que le dio una bofetada con guante blanco, como esas que se dan a las mujeres locas, las que exageran las cosas, esas que inventan y hacen denuncias sin suficientes pruebas, porque cuando una está aburrida, lo más fácil y divertido es simular la violencia, colocándote voluntariamente ante el escrutinio público, para que todos puedan hacer leña del árbol caído; para arriesgarte a ser juzgada por quienes siguen creyendo que la justicia, representada como mujer, es incapaz de quitarse la venda de los ojos, para darse cuenta de que alguien, que no es ella, está manipulando la balanza, misma que misteriosamente, siempre se inclina hacia la simulación, favoreciendo la trampa política de la conveniencia, manipulando hasta hacer creer a todos, que la culpa siempre será de la sobreviviente, y no de quien le agredió.

Tuvo que pasar mucho tiempo para que México diera la cara,  reconociendo que se equivocó; y el destino que siempre se encarga de poner las cosas en su sitio, quiso que fuera la propia Olga Sánchez Cordero, en representación del gobierno, quien encabezara este acto público. La Secretaria de Gobernación, que en el año 2007 era ministra de la Suprema Corte, cuando la denuncia de Lydia llegó al máximo tribunal de justicia del país, se pronunció en contra de ampararla, señalando que los datos arrojados de la investigación resultaban insuficientes para concluir, que la actuación de las autoridades había vulnerado su libertad de prensa.[1] Ayer todo fue diferente, porque Lydia no se dio por vencida, y la ONU reconoció que sus derechos fueron efectivamente violentados.[2]

Siendo las 12 horas del día 10 de enero de 2019, comenzó la ceremonia de disculpa pública, Lydia se encontraba con la mirada serena de una mujer cansada de tanta injusticia, pero al mismo tiempo, con el temple y la fuerza de una guerrera, que reconoce que su lucha no es la primera ni la última que habrá de librarse. Su sola presencia, provocó una ovación cuando mencionaron su nombre; acto seguido, el representante adjunto de la oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU, Jesús Peña Palacios, reconoció que esta disculpa constituye apenas el primer paso de muchos retos pendientes, para que lo que le ocurrió a Lydia no le suceda a ningún otro periodista mexicano.

Por su parte, el subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración, Alejandro Encinas Rodríguez, señaló que la construcción de un sistema democrático no puede lograrse sin una procuración de justicia oportuna y ética, que sancione las violaciones de derechos humanos, garantizando su respeto y  acabando con la impunidad; porque cuando las autoridades fallan, están obligadas a reconocer su responsabilidad, reparando el daño causado. Dijo que el Estado mexicano falló en proteger los derechos de Lydia, luego se dirigió a ella y al mirarla,  le ofreció una disculpa, por la violación a sus derechos en el marco del ejercicio de su libertad de expresión, por su detención arbitraria, por haberla torturado, por la violencia y discriminación en razón de género, y por la impunidad y corrupción alentada por el gobierno, que le impidieron acceder a la verdad y a la justicia. Compartió con ella la indignación, de quienes debieron protegerla y no lo hicieron, prometió además, investigar a las autoridades y agentes que permitieron que ocurrieran esos actos sin ser castigados, hizo el compromiso de implementar medidas de reparación y no repetición, señalando que cada autoridad en el marco de sus competencias, debe acatar lo que ya señaló el Comité de la ONU, realizando una investigación imparcial, pronta y exhaustiva sobre los hechos denunciados, castigando con penas adecuadas a los responsables, y  adoptando las medidas necesarias para evitar que se cometan violaciones semejantes en el futuro, para que los periodistas y defensores como Lydia, puedan ejercer su derecho a la libertad de expresión,  ejercicio periodístico y acceso a la información, garantizando a las mujeres el acceso a una vida libre de violencia, y de toda forma de discriminación por género, para poder avanzar hacia una sociedad más democrática; de lo contrario, no se pueden fortalecer y respetar los derechos humanos, es necesaria una sociedad libre, justa, tolerante e igualitaria. Para concluir, aseguró que el país ha cambiado, y que las cosas van a cambiar en serio, asumiendo completamente la responsabilidad que a la autoridad le corresponde.

Luego llegó el turno de Lydia Cacho, quien sorprendió a los presentes iniciando su discurso no con la voz, sino con unos audios en los que se escuchaban las conversaciones entre Nacif Borge y Mario Marín (ex gobernador de Puebla), donde se escuchaban comentarios como:  “Mañana a esta hija de puta me la pones con las locas y las tortilleras, que aprenda a volver a escribir esa hija de su rechingada madre”; “Mi gober precioso, ya le metimos un pinche coscorrón a esa vieja cabrona, aquí se respeta la ley, no me tembló la mano”.

Los presentes quedaron atónitos, y hubo completo silencio, entonces Lydia comenzó a hablar, señaló que esas mismas grabaciones se exhibieron ante todas las autoridades, incluida la Suprema Corte de Justicia en México, para demostrar cómo funcionaba la red criminal, solicitando que se juzgara al entonces gobernador de Puebla por tortura y detención arbitraria. A pesar de ello, mucha gente la tildó de loca, y tuvieron que pasar 14 años, porque pudo más la fuerza de los criminales, que la honestidad de la prensa, y la valentía  de los niños y niñas víctimas que se atrevieron a hablar; porque aunque pocas veces tenemos la oportunidad de escuchar la voz de los autores intelectuales de los crímenes, para saber cómo opera la corrupción destinada a violar, torturar, desaparecer, asesinar o encarcelar a una persona inocente, esta vez teníamos la grabación, misma que constituía una prueba de gran valor, y fue presentada en aquel momento ante la Secretaria de Gobernación, pero ella y los demás ministros de la Corte se negaron a abrirle la puerta a Lydia.

Hace 14 años, esta periodista dio la batalla más importante de su vida, que no fue contra los pederastas o policías, sino contra la autoridad que decidió mantener el “estatus quo” que fortalece la violencia contra niños, niñas, jóvenes y mujeres, y contra la sociedad en general. Cada gobierno asume responsabilidades históricas, por lo tanto, este gobierno tiene la responsabilidad de usar los próximos 6 años, para crear un verdadero Estado de derecho. Sus líderes en cada área, deben admitir la verdad y no crear realidades alternativas y complacientes, en palabras de Lydia: “Si las mujeres como yo nos hemos jugado la vida por los derechos humanos, por atrevernos a revelar la verdad, lo menos que esperamos de quienes lideran este país, es que tengan la mitad de la valentía y  ética que hemos demostrado nosotras, teniendo una milésima de poder, del que ustedes tienen hoy”, por eso la responsabilidad y exigencia siempre irán de la mano.

Luego mencionó algunos datos, cada año más de 4.5 millones de niños y niñas son abusados sexualmente en México, al menos el 10% terminará en una red de pornografía vinculada  a la delincuencia organizada; los feminicidios aumenta en la medida en que la impunidad crece. Puso como ejemplo su generación, ella teniendo 55 años, tuvo que pasar por los periódicos entre burlas misóginas, hostigamientos y acosos, porque el periodismo era cosa de hombres; los derechos humanos eran sensiblería femenina; y las voces de los niños no pertenecían a los periódicos. Ese logro, nadie podrá arrebatarlo a las mujeres, porque no nos someteremos al periodismo machista y complaciente del poder patriarcal, y en definitiva hemos llegado a cambiar el rumbo del país, esto apenas comienza. La lucha continuará hasta que las mujeres de Atenco reciban justicia, así como los padres y madres de la guardería ABC; también hasta que los 30 mil niños secuestrados en el norte de México para sembrar narcóticos, sean liberados y puedan volver a la escuela y a sus hogares; señaló además, que esta no era una petición, sino una exigencia, porque así lo hemos hecho desde hace décadas, y así lo seguiremos haciendo.

El discurso de Lydia llegaba a su fin, cuando de manera sorpresiva manifestó que perdonaba a las autoridades que violaron sus derechos, no porque fuera una buena persona, sino porque no permitió jamás que nadie colonizara su cuerpo ni su espíritu, porque asumió la responsabilidad de afirmar que ninguna niña ni mujer, debe sentirse culpable por señalar a sus agresores, porque son ellos los que deben sentir vergüenza de sus actos. Concluyó diciendo, que en este trozo de planeta en el que le tocó nacer, exige que cumplan con todas las víctimas a quienes hoy representa, y a quienes seguirá dando voz, hasta que la vida le alcance.

El acto terminó con el discurso de Olga Sánchez Cordero, esa mujer que en el 2007 le cerró la puerta a Lydia en la cara, pero ayer tuvo el deber de reconocer el grandísimo error de disociar el discurso político de la realidad, mencionó que en el año 2005, había una supremacía del poder económico por encima del poder político, y que la presión y el chantaje de los poderosos se hacía latente con solo levantar el teléfono, reconoció a consciencia las omisiones y errores del pasado, ofreciendo disculpas a Lydia, al mismo tiempo que reiteró que el gobierno de Andrés Manuel no estará supeditado a intereses particulares, y que el poder público no volverá a estar subordinado al económico. Se comprometió a proteger la dignidad cuando ésta corra peligro, así como cuando el silencio sea cómplice de la injusticia, reconoció en el periodismo la voz de los más vulnerables. Aseguró que este nuevo gobierno protegerá el derecho a disentir, combatiendo el periodismo mágico e irreal, que pregona que las cosas van bien, cuando no es así. Finalizó señalando que durante el 2018, México fue el país con más periodistas asesinados, reconociendo que este acto de disculpa pública hacia Lydia, representaba el inicio de la reflexión sobre el valor que para nuestra democracia y para la cuarta transformación representa la libertad de expresión.[3]

Así terminó esta disculpa pública, que sin duda provocó que la autoridad mexicana reconociera el sabor del miedo en su propia saliva[4], esperando que este no sea otro escudo temporal, Lydia sabe que ayer solamente se hizo pública una batalla contra la violencia, que inició hace 14 años, pero que se actualiza cada que un ser humano vuelve a ser pisoteado en su dignidad; por suerte los mexicanos, pero sobre todo las mujeres de México y el mundo contamos con el testimonio de una mujer cuya labor incansable, ha sembrado ya una semilla que está germinando en muchas consciencias para feminizarlas y humanizarlas; y aunque tenemos la certeza de que ella seguirá dándonos voz hasta que la vida le alcance, quienes hemos sido tocados por sus palabras y coherencia de vida, sabemos también que continuaremos dando voz a su lucha, porque también es nuestra, la lucha de quienes amamos este país, y no tenemos miedo de seguir alzando la voz, “hasta que la vida nos alcance”.

 

[1] https://www.eluniversal.com.mx/columna/salvador-garcia-soto/nacion/olga-y-el-gober-precioso-volvera-perdonarlo [Consultado el 10 de enero de 2019].

[2] https://diario16.com/lydia-cacho-la-periodista-mexicana-espero-13-anos-comite-la-onu-ordenara-mexico-investigar-caso/ [Consultado el 10 de enero de 2019].

[3] Cfr. Video, disculpa pública por tortura contra Lydia Cacho: https://www.sopitas.com/noticias/estado-mexicano-se-disculpa-por-tortura-contra-lydia-cacho/ [Consultada el 10 de enero de 2019].

[4] Cfr. Video, Artículo 19, parafraseando a Lydia Cacho: https://twitter.com/article19mex/status/1025111965448863744 [Consultada el 10 de enero de 2019].

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Catedrática en el Instituto de la Judicatura del Poder Judicial Federal, extensión Aguascalientes; doctoranda en la Universidad Internacional de la Rioja; Maestra en Argumentación Jurídica por la Universidad de Alicante en España, Maestra en Ciencias Jurídicas por la Universidad Panamericana, Campus Aguascalientes; Título de Experta en Argumentación Jurídica por la Universidad de Palermo, Italia; Especialidad en Ciencias Políticas, Económicas y Sociales por el Phoenix Institute en la Universidad de Notre Dame, Estados Unidos; Especialidad en Justicia Constitucional por la Universidad de Castilla La Mancha, Toledo, España; Diplomado en Derechos Humanos por el Instituto Universitario Henry Dunant en Ginebra, Suiza, Diplomado en Derecho Familiar por la Pontificia Universidad Católica de Chile; Asociada de la “AMJE” (Asociación de Mujeres Juezas de España), Miembro del Consorcio Internacional para Estudios de Derecho y Religión, La Asociación de Filosofía del Derecho para el Mundo Latino, La Barra Mexicana de Abogados, entre otras. Fue administradora nacional en México de la ILSA (Asociación Internacional de Estudiantes de Derecho, por sus siglas en inglés), y también realizó una visita profesional en la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Ha sido conferencista en seminarios en México, Brasil, Uruguay, España, Reino Unido y República Dominicana.

3 Comentarios

  1. La lección de generosidad, valor y dignidad que ha dado Doña Lydia Cacho, no hace falta explicarla. Solo hay que quitarse el sombrero y bajar la cabeza.

  2. no soy feminista pero me descubro ante este pedazo de mujer ante ,este pedazo de ser humano
    con mayusculas que ha luchado contra el Estado ella sola, es un ejemplo para todos nosotros nadie nos hubiéramos atrevido hacer lo que ha hecho esta mujer ahora mismo, hay países no del tercer mundo sino del primer mundo como Gran Bretaña donde en un año han desaparecido más de 100000 menores que no se sabe donde están y nadie hace nada ni nadie investiga nada, igual ocurre también en Estados Unidos donde ahora se está empezando a investigar de verdad .
    lo que está pasando.
    está claro redes de pederastia y prostitucion infantil , ritos satanicos toda clase de cosas horribles que hacen con los niños y ella una mujer sola se ha atrevido a enfrentarse al sistema corrupto además contra personas de alto poder que la amenazaron de muerte y al intentaron hacer callar y sigue viva para contarlo y ha vencido al sistema corrupto y le han pedido perdón yo le daría el Premio Nobel de la Paz sin dudarlo usted se lo merece todo .
    mis respetos doña lydia.
    usted es un ejemplo para todas las mujeres y todos los hombres .
    un ser incorruptible y bello .
    gracias en nombre de esos niños indefensos que ha defendido usted despreciando su propia vida

  3. don Andrés López Manuel Obrador siga el ejemplo de esta mujer mexicana que ha tenido que luchar por sus derechos porque en México sí que lo tiene difícil la mujer de verdad, síga su estela de honestidad su ejemplo y mantenga el rumbo como está haciendo hasta ahora va por muy buen camino no le tiemble el pulso para acabar con los grupos de poder con los carteles de la droga con las redes de pederastia cierre los canales de financiación del cabal estamos a punto de entrar en una nueva era Lydia Cacho ya entro en esta era antes que nosotros es una avanzada de los nuevos tiempos nos esperan nuevos aires de fraternidad igualdad y prosperidad y mexico puede pasar de ser un ejemplo del que habia que huir a ser el faro que guie al resto de naciones para limpiar todo rastro de corrupcion ,buena suerte y al toro

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