La “Tecnoestructura” es el concepto que introdujo en el lenguaje organizacional J K Galbraith, en su libro “El Nuevo Estado Industrial”para denominar al grupo de técnicos, analistas y/o asesores que aportan conocimiento especializado, y que elaboran y toman las decisiones empresariales. Según Galbraith es la inteligencia que guía la empresa, el cerebro de la empresa, con independencia de los intereses o gustos de los dueños o accionistas. En el terreno político, Jacques Chirac, utilizó en su momento el término  “Tecnoestructura” para referirse el Establishment político y económico que gobierna Francia, proviene de la ENA (École nationale d´administration), no se presenta a las elecciones ni da cuentas y rige los destinos del país. Ello se resumía en una frase: “los presidentes de Francia cambian, los enarcas siguen.

¿Y en España? Pues bien, el reciente libro de Andrés Villena “Las redes de poder en España. Élites e intereses contra la democracia”, o el más antiguo de Félix Martínez y Jordi Oliveres, “Los Intocables. Pocos, poderosos e impunes”, arroja luz sobre una realidad en la que la Democracia no es más que una ilusión en nuestro país, y la realidad se centra en una Dictadura de la Tecnoestructura, una dictadura todo lo sutil que se quiera, pero ciertamente implacable. Y para muestra, el veto que se ha establecido a un gobierno de coalición entre PSOE y Podemos, a la entrada de Podemos en el gobierno de la nación.

En España, según se desprende de la lectura de estos autores, no gobierna realmente quién la gente piensa que gobierna, sino una élite muy reducida de personas con unas características muy concretas. En primer lugar, la primera característica es que su posición de poder es heredada porque sus miembros forman parte de familias que vienen estando en posiciones de privilegio desde hace décadas, y que como señalan Martínez y Ontiveros tienen sus raíces en las élites franquistas. La supuesta meritocracia no es más que una entelequia, y los miembros de estas élites además se encuentran fuertemente interconectados entre sí a través de toda una serie de lazos. Así mismo, su actuación no es ideológica, sino que responde a una serie de intereses de dominio y autoperpetuación, de garantizarse la impunidad, evitar a toda costa ser desplazados y generar un “sentido común ciudadano” en la línea de las palabras de Larry Fink, presidente de BlackRock: “hay que educar a la gente para elija al líder correcto, que tome las decisiones correctas”, es decir, hablando en plata, para que haga lo que le conviene a la élite. La ligazón, la interconexión además, es decir las dichosas “puertas giratorias” y caminos de ida y vuelta, entre la élite de la Administración y las empresas del Ibex 35 constituyen la piedra angular de este sistema de dominio de la “Tecnoestructura”. Así, como recuerda Villena y nombraron Martínez y Ontiveros “ las grandes empresas siempre tienen un lugar en su consejo de administración , consejo de dirección o consejo asesor para algún alto cargo de la Administración; no solamente para los políticos, pues los abogados del Estado suelen estar muy cotizados, al igual que los inspectores de Hacienda”. Y no digamos los Tecos añadiría Villena.

En definitiva la supuesta democracia de nuestro país solo es eso; supuesta. Lo mismo que el mérito y la capacidad, y el teórico ascensor social no son más que entelequias que no esconden más que una ilusión en la que la verdadera realidad es la dictadura de una Tecnoestructura y una democracia vacía y sólo nominal.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

1 Comentario

  1. LO QUE NO PUEDE EVITAR LA VERDAD SOBRE ELLA MISMA:

    1) Ser acusatoria. La verdad, para ser realidad, se ve obligada a decir siempre causas y causantes de las cosas. Si no, no sería verdad.

    2) Parecer resentimiento. La verdad es insistente o reincidente sobre cualquier resistencia de personas que la rechazan o la niegan. Por eso siempre está a vueltas sobre lo mismo que es polémico o que «hiere» o que molesta. Eso siempre parece puro resentimiento, pero no lo es.

    3) Levantar ampollas o desarrollar intolerancia a los que han estado aislados de ella. Sí, los que han vivido contra ella o sin ella, por impulso egocéntrico, ¡ya no la aceptan!, y así dictan siempre (con tantos recursos de poder e influencias que inmoralmente tienen) un impedirla atroz a todas horas.

    A partir de ahí se desarrollan siempre unos AYUDANTES DEL VETAR A LA VERDAD, porque les hiere, les molesta, les estropea negocios o recibir más premios literarios, etc. Pero, en realidad, vetar a la verdad (o a quien la muestra racionalmente) es el mismo mal.
    https://delsentidocritico.blogspot.com/

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

9 + catorce =