Foto Agustín Millán

Marcos de Quinto, el responsable económico de Ciudadanos para quien los inmigrantes del Open Arms son “pasajeros bien comidos”, aún no ha ofrecido una explicación convincente sobre su salida de Coca-Cola, donde fue el tercer ejecutivo mejor pagado de la multinacional. El gerente dirigió la política de marketing de la compañía, de la que formó parte durante 35 años hasta su salida en septiembre de 2018. Pese a que tuvo que dar la cara en el grave conflicto laboral que se desató en la multinacional, no debió dejar contentos a los trabajadores. Según la publicación El Salto, “la plantilla en conflicto llegaría a trasladarse hasta Cuenca para ‘escrachear’ la boda del directivo con la soprano Angélica de la Riva el 30 de septiembre de 2017 (…)” Su nombre siempre irá unido al del Expediente de Regulación de Empleo contra 1.200 trabajadores de la planta de Fuenlabrada (Madrid), cerrada casi cinco años después.

Y es que De Quinto no es precisamente un defensor de los derechos de los trabajadores. Si los inmigrantes no parecen ser santos de su devoción (a tenor del famoso tuit del pasado fin de semana) tampoco los obreros parecen gustarle demasiado. De hecho siempre argumentó que el conflicto laboral en Coca-Cola había ocurrido entre la embotelladora (Iberian Partners) y los empleados, y no con la conocida marca de refrescos. “Mi empresa no ha hecho ningún ERE: lo ha hecho una embotelladora independiente”, llegó a decir en su descargo.

Solo en el ejercicio 2016, De Quinto ingresó 7,2 millones de euros por los servicios prestados en la multinacional americana. Al parecer dejó la vicepresidencia con una buena remuneración, avión privado y otras gratificaciones. Coca-Cola no dio demasiadas explicaciones sobre su salida de la plantilla, pese a que es una firma que siempre se ha caracterizado por una propaganda basada en el rigor y la ética. Sus anuncios solidarios y multiculturales, sobre todo los navideños, pretenden ser un canto a la igualdad entre todas las razas del planeta. Poco tiene que ver esa filosofía humanista con el grosero tuit de De Quinto en el que se mofa de los “pasajeros bien comidos” del Open Arms.

Quizá por ello sería un buen momento para aclarar dudas, para que Coca-Cola se posicionara en los valores que dice defender y emitiera un comunicado de repulsa ante una declaración tan miserable contra gente del Tercer Mundo cuyo mayor crimen ha sido querer emigrar a otras tierras en busca de un futuro. ¿Qué mejor anuncio publicitario que ese, qué mejor respuesta podría dar una empresa que dice caracterizarse por la defensa de los derechos humanos, la igualdad de oportunidades y su decidida apuesta por la felicidad para todos y la “chispa de la vida” y no por el racismo y la xenofobia? Coca-Cola podría salir perjudicada en su imagen pública si no revela las verdaderas razones de su ruptura profesional con De Quinto y si no se desmarca de sus tuits insinuantemente xenófobos.

Tras su paso por la multinacional, el posterior salto a la política de De Quintos al lado de Albert Rivera, más que a la vocación política, parece obedecer a un deseo de seguir figurando en el candelero, en el escaparate, en la pomada del poder. Quizá para él la política no sea un servicio público altruista, sino una tabla de salvación personal para dar un nuevo impulso a su carrera de hombre de negocios y para continuar en la cresta de la ola.

De Quinto es pura fachada, un traje y un montón de gomina, un fraude político al votante que espera encontrarse a un dirigente y se topa con un directivo, que no es lo mismo, y aunque la mayoría en Cs le ampare hay algunos en el partido que no lo tragan a él ni a sus métodos populistas.

Por cierto, no solo es un supremacista racial. Hace unos días fue tildado de “machista” por unos comentarios que hizo supuestamente contra mujeres que ocupan las principales portavocías del Congreso de los Diputados, entre ellas Adriana Lastra e Irene Montero. Ante ello, Marcos de Quinto dijo: “A lo mejor ‘alguna de ellas’ (con escaso currículum, por cierto) debe parte de su ascenso al hetero-patriarcado que tanto critica… ¡No sé, imaginaciones mías, quizás!”. Otra declaración denigrante que no hace más que reafirmar su “fraude humano” y abochornar un poco más a la formación naranja. No perdamos de vista a un personaje que, como suelde decirse, lo tiene todo…

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2 Comentarios

  1. porque no, saque tambien la c.cola su papel en la manipulacion no solo alimentaria sino intervencionista en la sudamerica del magnicida KISSINGER que curiosamente aun sigue ahi como asesor del estado y ningun pais civilizado saca a cuestion imputa por años de tan sabido genocidio.

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