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La Cumbre de los Océanos de Lisboa exige un mayor compromiso a los Estados ante la crítica situación de los ecosistemas marinos

Juan Carlos Ruiz
Juan Carlos Ruiz
Periodista y Licenciado en Ciencias de la Información
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análisis

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Los líderes mundiales reunidos en la Conferencia de los Océanos de la ONU han reconocido el «fracaso colectivo» del pasado. Lo han hecho en la declaración final, en la que solicitan más ambición para garantizar que se aborde el grave estado de los océanos. Admitieron estar «profundamente alarmados por la emergencia global a la que se enfrenta el mar».

En la clausura, el secretario general adjunto para Asuntos Jurídicos, Miguel de Serpa Soares, elogió a los coanfitriones, Portugal Kenya, por el gran éxito de la conferencia. «Nos ha dado la oportunidad de destapar cuestiones críticas y generar nuevas ideas. También ha dejado claro el trabajo que queda por hacer y la necesidad de seguir trabajando en la recuperación de nuestros océanos», dijo Serpa Soares.

Los Estados han renovado su compromiso de tomar medidas urgentes y cooperar a todos los niveles, para alcanzar plenamente los objetivos lo antes posible.

Entre los problemas a los que se enfrentan los océanos están la erosión de las costas, la subida del nivel del mar, el calentamiento y acidificación de las aguas, la contaminación marina, la sobreexplotación de las poblaciones de peces, la minería submarina y la disminución de la biodiversidad marina.

Tras abogar por un cambio transformador, los líderes destacaron la necesidad de abordar los efectos acumulativos del calentamiento global sobre los océanos, incluyendo la degradación de los ecosistemas y la extinción de especies.

Reafirmar los compromisos

El documento reafirma que el océano es fundamental para la vida en nuestro planeta y para nuestro futuro. Los firmantes resaltaron la especial importancia de aplicar el Acuerdo de París de 2015, y el Pacto Climático de Glasgow del pasado noviembre para ayudar a garantizar la salud, la productividad, el uso sostenible y la resiliencia del océano.

Entre los compromisos se incluyen iniciativas como “Desafío de Proteger Nuestro Planeta”, que invertirá al menos 1000 millones de dólares para apoyar la creación, ampliación y gestión de áreas marinas protegidas para 2030

Los entornos marinos resilientes y saludables son la base de la regulación del clima y del desarrollo sostenible, con el potencial de producir alimentos y energía para miles de millones de personas.

Las promesas hechas por los mandatarios pasan por proteger o superar el 30% de las zonas marítimas nacionales para 2030; lograr la neutralidad del carbono para 2040; reducir la contaminación por plásticos; aumentar el uso de energías renovables; destinar miles de millones de dólares a la investigación sobre la acidificación de los océanos, a proyectos de resiliencia climática y al seguimiento, control y vigilancia.

Después de Lisboa

Después de Lisboa, el camino para salvar los océanoscontinuará en la Conferencia Intergubernamental sobre un tratado para la biodiversidad marina de las zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional, en las negociaciones del Marco Mundial de la Biodiversidad posterior a 2020 y en las negociaciones para incrementar la financiación del clima y las acciones de adaptación en la COP27 de Egipto.

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