En momentos de grandes crisis y catástrofes humanitarias es donde se ve el empaque de un político. Y a algunos, sus debilidades y carencias les afloran precisamente en esos momentos. Es el caso de Ana Barceló, la consellera de Sanidad de la Comunidad Valenciana, que en una rueda de prensa para dar cuenta de los últimos datos de la epidemia de coronavirus en esa región ha asegurado, a propósito del elevado número de contagios entre el personal sanitario, que “hay profesionales que entraron en contacto a través de la familia o de amigos y se contagiaron. Hubo otros profesionales que a lo mejor hicieron un viaje y, por tanto, importaron el virus… la casuística es enorme y no puedo entrar en la información detallada de cómo se ha producido”. Acto seguido, ha añadido que “en algunos casos no tenemos la fuente, porque ya saben que hemos perdido la trazabilidad (…) Puede ser también que algún profesional se haya contagiado en su propio centro”.

Las palabras de Barceló, en un momento en que todo el mundo sabe que el personal sanitario está trabajando en condiciones no solo precarias, sino dramáticas, por falta de material de protección contra el Covid-19, ha provocado la inmediata indignación del personal médico y de enfermería. El más duro ha sido el Sindicato Médico CESM-CV, que ha pedido su “dimisión irrevocable” y ha anunciado una querella por calumnias e injurias y contra los derechos de los trabajadores. Además, la organización ha calificado de “ofensivas e inaceptables” las versiones de la consellera y ha asegurado que la situación en los centros sanitarios valencianos es “caótica, errática, carente de liderazgo y que atenta contra la integridad física y moral de los empleados públicos sanitarios”.

A su vez, el Colegio de Médicos Valencianos, en un comunicado oficial firmado por su presidenta, Mercedes Hurtado Sarrió, ha salido también al paso de las desafortunadas declaraciones de la consellera de Sanitat, y por medio de un contundente comunicado ha recordado que el 15 por ciento de los afectados por coronavirus es personal sanitario, “cifra muy superior a otros países europeos, inclusive Italia, que está en torno a un 8 por ciento”. “Por todo ello, exigimos una rectificación inmediata y una disculpa a todo el personal sanitario que con su dedicación y entrega está poniendo en riesgo su salud y la de sus familiares, y en caso de que la consellera no asuma sus responsabilidades solicitaremos su cese fulminante”, asegura la nota de prensa del Colegio de Médicos. Los profesionales valencianos exigen “medidas adecuadas de protección personal, ya que la principal vía de contagio es el contacto directo con el enfermo; y pruebas diagnósticas al personal sanitario de forma prioritaria para evitar la propagación del coronavirus a pacientes y a sus familias”.

Casi de inmediato, y al percatarse de la situación de malestar entre las plantillas que ella misma había creado con sus declaraciones, Ana Barceló publicaba un tuit en el que lamentaba el “error de interpretación de sus palabras” y reconocía, finalmente, que los contagios también se están produciendo por la exposición al virus tanto en las UCIS como en las Urgencias. “Están poniendo en riesgo la vida de todos los profesionales sanitarios, especialmente de los médicos a los que representamos, incumpliendo los más mínimos deberes de cuidado, obligando de forma tácita, e incluso en algunos casos de forma expresa, a realizar una labor obligada por su juramento hipocrático y vocacional  sin las debidas medidas de protección que marca la ley”, añade CESM.

A su vez, el CSIF cree que la afirmación de Barceló supone “una inadmisible falta de respeto” a los profesionales valencianos, que “están dando lo mejor de sí para atender a la ciudadanía a pesar de la falta de los necesarios equipos de protección individual”. “La gestión de esta crisis sanitaria por parte de la Conselleria se está caracterizando por la improvisación, ya que desde enero CSIF le pidió que aplicara protocolos ante lo que iba a venir y no lo hizo, por negación de información sobre casos reales y por la reducción al mínimo de las pruebas de Covid-19, con lo que minimiza la prevención y dispara el riesgo de contagio”. Para el sindicado, las palabras de la consellera son “un ejercicio de cinismo”.

Desde Comisiones Obreras han pedido a Barceló que “rectifique y reconozca que la deficiencia en los medios de protección ha aumentado los contagios del personal sanitario”. “Las desafortunadas declaraciones de la consellera de Sanidad  suponen una falta de respeto hacia la labor que, día a día, están realizando con gran profesionalidad”.

Todo un colectivo que está dando lo mejor de sí, en primera línea de batalla contra el virus, en rebelión contra su Gobierno autonómico por las palabras de alguien que, cuanto menos, demuestra una manifiesta incompetencia para desempeñar el cargo que ostenta. El presidente valenciano, Ximo Puig, debería exigirle la dimisión. ¿Se atreverá?

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