Nos encontramos inmersos en la utilización de una PANDEMIA para justificar o más aún ocultar una crisis profunda del sistema económico global, que se diagnosticó hace más de un año bajo el título de CRISIS DE LIQUIDEZ.

Crisis que se manifestó cuando a principios de 2019 los tipos a corto superaron al bono a largo plazo en el mercado americano; un fenómeno conocido como ‘Inversión de Tipos’ que, según experiencias previas, es el preludio de grandes convulsiones financieras.

Lo que se enmascara es la confrontación entre Oriente y Occidente que se ha venido desarrollando en el mundo desde que en 1989 se derrumba la URSS y aparece en escena China como nueva potencia económica; se puede rastrear el recorrido que va desde la cooperación (eso que se ha dado en llamar ‘globalización’), hasta el enfrentamiento en un escenario renovado de bloques.

La guerra comercial entre los gobiernos chino y americano que se desencadena en 2018 sería la puesta en escena de ese conflicto de nuevo cuño; mucho más allá (y mucho más profundo) que la polémica mediática en torno a la escaramuza del origen de los contagios en la ciudad china de Wuhan.

Habría que señalar que tanto Europa como Rusia y otras potencias regionales quedan ‘atrapados’, en medio del choque entre los dos principales protagonistas hegemónicos del mundo actual.

En una secuencia rápida de este 2020 bisiesto-siniestro, tenemos el DESPLOME de los mercados financieros en febrero, que fueron cayendo en picado uno tras otro, empezando por Wall Street; seguidamente, en marzo OMS DECLARA LA PANDEMIA y los gobiernos de los principales países occidentales decretan el CIERRE DE SUS ECONOMÍAS por un intervalo aproximado de dos meses, acompañado de medidas más o menos drásticas de encierro de la población, bajo el eufemismo de ‘confinamiento’ masivo, aunque la inmensa mayoría esté sana.

Hay un cierto mimetismo de las medidas en el campo occidental de lo que aplicó el gobierno chino en su país, bajo el paraguas de su ‘celebración’ del año nuevo en enero; si bien éstas tenían un motivo sanitario, mientras que aquéllas presumiblemente NO.

Retomando pues el hilo de la ‘Coartada Sanitaria’ la pregunta obligada a formular sería la siguiente:

¿cómo se relaciona la suspensión de la actividad económica con la llamada Crisis de Liquidez?

La respuesta tendremos que buscarla en el comportamiento de los bancos centrales de los países occidentales, que literalmente están INUNDANDO el mercado de ‘dinero fresco’ de manera ilimitada. Y por si fuera poco, tales medidas van acompañadas de la reducción al mínimo de los tipos de interés (incluso bajo cero) y el desbordamiento de la deuda de los estados hasta límites insospechados; esto significa la RUPTURA con las cautelas y barreras que se aplicaron anteriormente, en la crisis financiera de 2008. Se trata de un escenario SIN PRECEDENTES, que pretende una corrección brutal de lo que se había conocido como ‘economía global’; porque no hay se debe perder de vista que la acción conjunta de bancos centrales y gobiernos occidentales, actuando simultáneamente, tiene el objetivo puesto en el gigante asiático.

Veamos, si China había acumulado la mitad de las reservas mundiales de divisas (además de oro y otros metales preciosos), esas reservas se diluyen drásticamente con la expansión monetaria.

Por otra parte, el freno a la actividad en los principales países clientes de los productos manufactureros chinos junto a las barreras comerciales que se anuncia, pone en riesgo de colapso la recuperación de la actividad económica en China, tras la parada en seco que sufrió a principio de año, sencillamente porque sus productos no va a haber quien los compre.

Nos faltaría por analizar las consecuencias que se derivan al otro lado del tablero, es decir en el mundo occidental. Y hasta qué punto el cierre económico fulminante por espacio de dos meses va a permitir la dichosa recuperación en UVE. Puede que sí o puede que no; pero ya se puede cuestionar que el conjunto de las economías lo vayan a hacer al mismo ritmo; se puede asegurar que algunos países se quedan rezagados, como es el caso de uno o varios de los que se encuentran al sur de Europa (aunque es algo que, por su especifidad nos apartaría del tema central).

En la actual situación post-epidémica, es imprescindible centrarse en el problema de fondo, que no es otro sino el recrudecimiento del contencioso ‘Oriente-Occidente’ (o viceversa) que pone en solfa el fenómeno de la globalización; por encima de la dimensión sanitaria hipertrofiada que se ha ofrecido en las televisiones. En definitiva,

¿Cómo esta Pandemia enmascaró o sirvió de COARTADA para corregir la Crisis de Liquidez?

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