La vicerrectora Susana Pérez Santos en su facultad de Física de la USAL.

La ciencia también es cosa de mujeres y claro ejemplo de ello es la vicerrectora de Investigación de la Universidad de Salamanca, Susana Pérez Sántos. Hay más mujeres de lo que parece en el sector de la Ciencia, otra cosa es que aún tengan menos visibilidad y que falte presencia de alumnas en determinados grados. Así al menos lo confirma toda una experta en la materia en esta entrevista con Diario16. Como profesora Titular del Área de Electrónica, del Departamento de sica Aplicada, es una de las voces españolas con más sentido común para valorar la ausencia de alumnas, aunque no en todos los casos, en carreras más científicas o técnicas. Según confirma, en el caso de la USAL,“en Matemáticas o Estadística, podemos decir que hay un porcentaje de mujeres cercano al 50% sobre el total de estudiantes matriculados. Sin embargo, en Física ya nos vamos a cifras cercanas al 30% de mujeres, y en Ingeniería Informática se reduce al 14%”. A su juicio, “llama la atención que en el Grado en Química el porcentaje de mujeres es del 62%, pero cuando hablamos del Grado en Ingeniería Química la cifra se invierte y los hombres superan el 50%”.

Lo que sí es cierto, según esta vicerrectora, “es que cuando hablamos de las carreras más técnicas, las Ingenierías, la presencia de mujeres es mínima”.

 

¿Por qué las mujeres más jóvenes se siguen resistiendo a las carreras más técnicas y de ciencias?

En mi opinión, y como he dicho en diferentes ocasiones, se trata de un problema que no tiene una única causa, pero que yo creo que las reticencias o falta de entusiasmo por estas materias aparecen ya en las etapas educativas previas a la universidad. Es cierto que hay menos referentes de mujeres científicas o personajes públicos relacionados con este tipo de carreras o que se las visualiza menos, pero las hay. Hay una percepción áspera, arisca, de lo que supone ser ingeniera, física, matemática, ….y las chicas, ya en primaria y de forma más agudizada desde el inicio de secundaria van orientando su trayectoria hacia otras disciplinas. En algunos campos científicos se ha mejorado notablemente en los últimos tiempos. Puedo ofrecerte algunos datos muy significativos. En la Universidad de Salamanca, en grados como Matemáticas o Estadística, podemos decir que hay un porcentaje de mujeres cercano al 50% sobre el total de estudiantes matriculados. Sin embargo en Física ya nos vamos a cifras cercanas al 30% de mujeres, y en Ing. Informática se reduce al 14%. Por ejemplo llama la atención que en el Grado en Química el porcentaje de mujeres es del 62%, pero cuando hablamos del Grado en Ingeniería Química la cifra se invierte y los hombres superan el 50%. En general en muchas carreras de ciencias mantenemos ratios aceptables, pero es cierto que cuando hablamos de las carreras más técnicas, las Ingenierías, la presencia de mujeres es mínima.

 

¿Cómo valora la propuesta del Gobierno de no cobrar las tasas el primer año para fomentar más mujeres en este tipo de carreras?

Es necesario implementar medidas que mitiguen el sesgo de género, por lo que todas las medidas que pretendan ese objetivo las valoro de manera positiva. Pero, en mi opinión, son muy necesarias acciones que se desarrollen en diferentes etapas de la vida de las estudiantes. Creo que se deben iniciar en etapas muy previas a su incorporación a la Universidad, y estas medidas se tienen que mantener en el tiempo. Este tipo de iniciativas, de políticas, no pueden depender nunca de la veleidad de los responsables del gobierno. Un problema estructural como este no se soluciona con medidas coyunturales.

“En las ingenierías es donde la presencia de mujeres es mínima”

 

¿Tendría, como vicerrectora, física y como mujer investigadora alguna propuesta más acertada?

Ya he comentado que todas las medidas que pretendan eliminar o reducir el sesgo de género en las titulaciones me parecen positivas. Pero si tuviera que elegir una medida que en mi opinión fuese muy prioritaria serían acciones de concienciación, de sensibilización, de motivación hacia estas titulaciones para estudiantes de primaria y secundaria.

 

Usted en alguna ocasión ha reconocido que ha vivido laboralmente en un mundo de hombres. ¿Cómo ha sido su vida profesional, se topó con el techo de cristal?

Si, en efecto. En mi campo de investigación mayoritariamente los científicos/ingenieros son hombres, aunque hay un número significativo de excelentes investigadoras. Pero a mi no me gusta hablar de techo de cristal, al menos en mi caso; soy profesora, investigadora y Vicerrectora de la Universidad de Salamanca. No digo que haya sido un camino sencillo. En numerosas ocasiones el progreso o no progreso en mi carrera profesional no ha dependido específicamente del hecho de ser mujer, sino de diferentes factores como la situación particular del área o Departamento en el que estás, de los cambios legislativos, … Pero si es cierto que he sentido en varias ocasiones la presión social que nos responsabiliza a las mujeres de forma especial del cuidado de personas dependientes, me estoy refiriendo al cuidado de los hijos o de los padres, o que nos demanda un mayor compromiso en asuntos familiares. En mi opinión todos estos aspectos se deben abordar desde el planteamiento de la corresponsabilidad entre mujeres y hombres.

No obstante, de manera general, las estadísticas nos indican la existencia de ese techo de cristal, pero yo prefiero ver el lado positivo de los números y es que la situación ha mejorado en los últimos años. A finales del 2018 había 7 Rectoras y alrededor de un 40% de las personas que ostentan la responsabilidad de los Vicerrectorados somos mujeres. Queda mucho camino por recorrer. Las medidas de discriminación positiva ayudan en ciertos aspectos, pero no podemos quedarnos ahí. Tenemos que trabajar para cambiar ciertos planteamientos a veces no tan explícitos y muy arraigados que producen sesgo de género en ciertos trabajos y puestos de responsabilidad.

 

¿Qué puede motivar a una joven de 18 años, con un buen curriculum, a ni plantearse una carrera de ciencias?

Tradición y una percepción errónea de lo que en realidad son estas carreras, y estas profesiones, entre otros factores. Quizá también a veces se prefiere no afrontar un futuro laboral en un entorno lleno de hombres y con un posible machismo latente. Yo estoy de acuerdo con la teoría de que hombres y mujeres tenemos la misma capacidad. Pero en muchas ocasiones la orientación/elección de la carrera a estudiar viene propiciada por el entorno educativo, familiar, por las experiencias vividas y los referentes sociales. Las chicas jóvenes no son suficientemente estimuladas a estudiar ingenierías o carreras más técnicas, pero cuando lo hacen obtienen los mismos resultados que los hombres. Estamos acostumbradas a escuchar ingeniero, matemático o físico, en masculino, igual que bióloga, psicóloga o enfermera en femenino. Este tipo de cosas cala en las chicas jóvenes e inconscientemente influye en su posicionamiento ante una carrera u otra.

 

Según datos de la Unesco, solo el 28% de los investigadores científicos en el mundo son mujeres y solo uno de cada cinco países entre Europa Occidental y Estados Unidos ha logrado la paridad de género en la investigación. Mujeres como usted, ¿qué pueden aportar al cambio?

Yo lo que puedo hacer es aportar un granito de arena en mejorar la sensación de ‘normalidad’ de ver y trabajar con mujeres científicas. Tenía muy claro desde joven que mis estudios iban a ser de este tipo: una carrera de ciencias o una ingeniería. Que las niñas, las adolescentes vean que una chica que decide orientar sus estudios hacia estas áreas puede alcanzar los objetivos que se proponga. Van a tener que trabajar duro y mucho, al igual que sus compañeros, porque estas disciplinas exigen mucha dedicación, pero son apasionantes y dan muchas satisfacciones. Hay espejos muy relevantes en los que mirarse: Susana Marcos, física, estudió en la Universidad de Salamanca, actualmente profesora de investigación en el CSIC, con una extraordinaria trayectoria nacional e internacional en investigación, y Premio Nacional de Investigación 2019 en el área de Ingenierías.

 

Si no hay mujeres en el ámbito tecnológico, tampoco hay mujeres que tomen decisiones en muchos altos cargos que han estudiado estas carreras. ¿Cómo hacemos llegar este mensaje a las chicas, la que pueden cambiar el futuro?

Creo que, en muchas ocasiones, las mujeres aportamos otra visión, otras perspectivas que mejoran, complementan la toma de decisiones. Hay ciertos rasgos de la personalidad que suelen aparecer de forma más destacada en el carácter masculino o femenino de los individuos. Y en mi opinión esos diferentes enfoques y análisis de los problemas mejoran el procedimiento de la toma de decisiones y la decisión en sí.

Esto es lo que tenemos que transmitir a las chicas jóvenes, que pueden desenvolverse perfectamente en estas áreas de conocimiento, y no solo eso, que esa percepción diferente de la realidad y de las realidades son muy necesarias para conseguir cambios sociales importantes que repercutan en mejorar nuestra vida y nuestras relaciones diarias.

 

De Marie Curie a perfiles como el suyo, ¿qué ha ganado y perdido la mujer en este camino de la ciencia?

Bueno, lo primero es que no son comparables, mi perfil es infinitamente más modesto. Pero si de lo que hablamos es de las posibilidades que podemos vislumbrar las mujeres en ciencia, yo creo que afortunadamente sólo hemos ganado. La trayectoria de la mujer en la ciencia, como en muchos otros ámbitos, no ha sido nunca fácil, y sólo a partir de mediados del siglo XIX y principios del XX se empezaron a reconocer los méritos de grandes investigadoras. En la mayor parte de los casos habían realizado grandes trabajos, pero su aportación había quedado escondida y los méritos se solían adjudicar a los científicos masculinos. Hemos ganado mucha visibilidad y un posicionamiento de igualdad con nuestros colegas, lo cual también lleva aparejado una gran responsabilidad que es la que tenemos que estar dispuestas a asumir.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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