El ministro de finanzas galo, Bruno Le Maire ha sido el encargado de coordinar las negociaciones en el seno de la UE que tenían el objetivo de plantear una candidatura firme y con el apoyo suficiente para dirigir el FMI.

Aspiraban en un principio al cargo la ministra de España, en funciones, Calviño (que esta mañana presentó su renuncia), junto al actual presidente del eurogrupo, el portugués Mario Centeno (que contaba con el apoyo de Alemania), así como Jeroen Dijsselbloem, Olli Rehn (excomisario de Asuntos Económicos) y Kristalina Georgieva (consejera delegada del Banco Mundial).

Todos ellos se presentaron para ocupar el lugar de Christine Lagarde, que estaba al frente del FMI desde 2011, y ha dejado esta plaza vacante porque ha sido recién nombrada para suceder a Mario Draghi como presidenta del Banco Central Europeo, siendo la primera mujer que ostenta esta posición.

A comienzos de semana desde el Financial Times ya se indicaba que Calviño y Centeno habían sido descartados. Pero no se supo nada más al respecto, hasta que esta misma mañana se conoció que Calviño daba un paso atrás, al igual que el presidente del eurogrupo Mario Centeno y que Olli Rehn. Quedaba así el camino prácticamente despejado para Dijsselbloem y para Kristalina Gerogieva.

El proceso requería elegir al candidato o candidata por mayoría cualificada, donde tendría que haber un 55% de representación de países europeos, que a su vez representasen como mínimo al 65% de la población. Es un hecho excepcional el haber tenido que llegar a votar esta cuestión. De hecho, Reino Unido ha rechazado el proceso de votación y solicitó más tiempo para tomar una decisión. Apoyaban al gobernador del Banco de Inglaterra, el canadiense Marc Carney (con pasaporte irlandés y británico). También se planteaban postular a George Osborne, ex ministro de Economía.

Lo habitual viene siendo que el FMI tenga una presidencia de origen europeo y que el Banco Mundial, tenga una presidencia norteamericana. Los países emergentes, que cada vez pujan con más fuerza, suponían una amenaza para Europa y por eso ha sido necesario hacer negociaciones para que la presidencia del FMI tuviera un gran respaldo.

Calviño ha anunciado su retirada esta misma mañana, y es que su perfil era más débil en términos objetivos que todos los demás. Además, España ha logrado el puesto de la vicepresidencia de la Comisión Europea y Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común de la UE (Josep Borrell, como candidato) y esto le cierra puertas para plantear candidaturas en otras opciones.

Kristalina tenía el apoyo de Francia, entre otros. Y esto supone tener un largo camino ya recorrido en la «contienda», que además, no tendría problema si Centeno, apoyado por Alemania, se retiraba. De esta manera, Francia y Alemania no tendrían que «discutir», cosa que siempre tratan de evitar en el ámbito europeo.

Dijsselbloem no lo tenía fácil, a pesar de haber sido expresidente del Eurogrupo: y es que sus declaraciones sobre los países del sur de Europa, a quienes culpabilizaba de gestionar mal la economía y gastarse el dinero en «mujeres y copas» se ganó la enemistad de Portugal y España, principalmente.

El plazo para presentar candidatura estaba abierto hasta el 6 de septiembre, pero finalmente parece que hoy, 2 de agosto, se ha llegado a un acuerdo definitivo. En cualquier caso, hasta el 4 de octubre no se podrá dar por cerrado el proceso de manera definitiva.

 

 

 

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