El sector biotecnológico español requiere de mayor inversión por parte del Estado.

Ciencia y bonanza económica no son dos conceptos que, lamentablemente, puedan relacionarse de manera habitual en España. Sin embargo, el sector de la biotecnología supone una grata excepción en este sentido. De hecho, según un informe elaborado por la la Asociación Española de Bioempresas (Asebio), 2018 fue un año marcado por la inversión internacional en el sector biotecnológico. Ese dato viene a consolidar una tendencia de crecimiento de los últimos años para el sector.

En concreto, Asebio ha registrado hasta una treintena de operaciones por un importe superior a los 98 millones de euros. Esa inversión se ha traducido a su vez en un crecimiento de las empresas dedicadas a la industria biotech con la consiguiente creación de empleo, que alcanzó los 2.400 nuevos puestos de trabajo el pasado año, un aumento del 10,6%.

La Tierra tiene actualmente 7.000 millones de habitantes, y Naciones Unidas estima que para 2050 se alcanzarán los 10.000. Toda esa gente necesitará energía, agua, transporte, diagnósticos médicos, reducción de gases de efecto invernadero… y la biotecnología es una de las disciplinas emergentes que más aportará a ese objetivo de futuro. De hecho, además de su aplicación en el desarrollo de biocombustibles, así como en el auge de la bioinformática, los especialistas destacan la medicina personalizada como otra de las principales líneas de aplicación, junto a la ingeniería de tejidos.

Por todo ello, desde 1999 Asebio viene tomando el pulso al sector a través de este informe, presentado el pasado martes en Madrid. En esta edición referente a 2018, el texto resalta que las colaboraciones con empresas europeas alcanzaron un 27% del total, porcentaje que desciende al 8% en los acuerdos empresariales con Estados Unidos y un 3% tanto en Latinoamérica como en Asia. Por otro lado, el informe subraya el hecho de que el compromiso de las empresas de biotecnología con la innovación y la I+D+i supone un impacto en la economía española de casi 7.000 millones de euros y casi 2.500 millones para las arcas públicas.

“Las profesionales en el sector biotecnológico alcanzan un porcentaje mayor al de la media nacional en cualquier otro tipo de sector investigación, con un 56,7%.”

Pero todos los incrementos presupuestarios y las grandes operaciones del año estuvieron ligadas a nombres en su mayor parte privados y extranjeros. Y es que la inversión pública mantiene un presupuesto similar al de años anteriores, suponiendo un 29,2% del total. Desde Asebio lamentan esta falta de incentivo estatal, y han recordado que la inversión en I+D+i debe ser algo constante al tratarse de trabajos a largo plazo.

Más allá de la cuestión económica, otro dato positivo del sector es la alta participación de la mujer. Hasta un 57,7% de los empleados en actividades de I+D+i son mujeres, y de hecho, las investigadoras en el sector biotecnológico alcanzan un porcentaje mayor al de la media nacional en cualquier otro tipo de sector investigación, con un 56,7%.

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