La barretina es una pieza de ropa roja que a veces, y muy de vez en cuando, los catalanes llevamos en la cabeza. Antes era muy popular y casi todos la llevaban, especialmente pescadores y marineros, que la habían convertido en herramienta de trabajo.

La caída en desuso ha hecho que se popularice de diferentes manera como en las navidades, utilizando una de las tradiciones catalanas como es el tió (un tronco de leña que tiene propiedades mágicas) que últimamente se representa con una barretina y el caganer que también la lleva. Las sardanas y especialmente los castells con su lema “Al cap, la barretina i al cor, els castells” también la han incorporado. ¿De dónde surge y cuál es su genealogía?

La barretina, también llamado gorro frigio, es parte del traje tradicional catalán. La barretina es un símbolo muy importante. Se encuentra representada en numerosos pasquines de movimientos obreros como el alemán o el británico entre otros muchos. Por ello es el más viejo símbolo europeo de la libertad. En época romana, el gorro frigio (llamada Pileus sombrero, casco) era el distintivo de los libertos. Del esclavo emancipado.

Fue utilizado también simbólicamente por los asesinos de Julio César. Tal vez por esta razón, durante la guerra de la Independencia de Estados Unidos y la Revolución Francesa fue adoptado como símbolo de la libertad. En el siglo XIX, el gorro frigio se consagra definitivamente como símbolo internacional de la libertad y el republicanismo.

La idea principal es señalar que a lo largo de los tiempos, las luchas por la libertad, al menos en Catalunya, se han hecho con barretina, pero que no necesariamente esta libertad proviene de la Revolución francesa, ya que mucho antes ya encontramos la barretina en las Cortes Catalanas: el rey Alfonso III el Benigno preside las Cortes de Montblanc (1333), en una miniatura de un incunable de 1336 en el Archivo Municipal de Lleida se pueden ver varios personajes con barretina.

En la guerra de Cuba la barretina también tiene su papel. El 18 de febrero de 1869 el pleno de la Diputación de Barcelona tomó el acuerdo de organizar “un batallón de voluntarios de Cataluña” compuesto por mil hombres, de entre veinte y cuarenta años. La barretina se convirtió, desde el primer momento, en el símbolo identificativo de los voluntarios catalanes y al grito de despertaferro los bravos hijos de los invencibles almogávares zarparon de Barcelona con el vapor España, con gritos entusiastas de los que se quedaban y los voluntarios ondeando al aire las barretinas.

Años más tarde, las dos repúblicas españolas, la de 1873 y la de 1931, tuvieron un único símbolo, una mujer, que reunía en sí el concepto de república y el concepto de justicia social, que se veían como sinónimos y que portaba en su cabeza una barretina.

Para terminar, si me permiten, déjenme hacerles una seria advertencia: no se les ocurra el día 14 de febrero ir a votar con barretina, no vaya a ocurrir como con el lazo amarillo, que la Junta Electoral Central prohíba su uso por ser un símbolo partidista y ya me dirán ustedes que el Papá Noel tenga que realizar sus quehaceres sin barretina.

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1 Comentario

  1. Joan Maristany Galceran, el «liberador» de las Islas de Pascua, acostumbraba a llevar un barretina. Los catalanes, desde el paleolítico, han sido siempre abanderados de la libertad.

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