Angie Gray y parte de su banda de artistas.

Es miércoles y ya no falta mucho para la medianoche, probablemente llegaré demasiado tarde y cuando lo haga es posible que la galería esté cerrada; pero me ha invitado Angie Grey que, amén de interesante artista y provocadora cultural, me cae muy simpática. Voy a intentarlo.

Angie Gray, exponiendo sus collages en El Imparcial

-Voy contigo -se apunta mi amigo Jesús Ros-. ¿Cuál es la dirección?

– Artium, General Alvarez de Castro 11. ¿Sabes donde está?

-Sí.

Fantástico que sepa donde está porque es él quien conduce. Hay suerte, aparcamos casi enfrente de la puerta. Y en la puerta hay un montón de gente. Y la galería no es una galería, o no es exactamente una galería, porque es un bar. De hecho Artium tiene un apellido: Café, Artium Café.

-Tengo que presentarte a Miguel, el dueño, ha hecho un cóctel especial para la exposición.

A Miguel me lo presentan ya después de medianoche, cuando mi amigo Jesús Ros ha desaparecido tras perder contacto conmigo en la vorágine de la exposición. Me gustan las exposiciones en los bares, y ahora que los olores de las cocinas no se filtran por ningún lado y no se fuma en interiores las obras apenas sufren. Me gustan.

Y me gustó mucho la colectiva de artistas montada por Angie Gray en Artium.

Seis pintores: Cristian Domecq,  Pablo Sycet , Enrique  Campos, Javier Granados , Alejandro Muniz y Manolo Campoamor.

Dos grabadores: Luis Sanz “El Mítico” y Miguel de Unamuno, nimbado por el aura inolvidable de su abuelo.

Dos escultores: Alfredo Velasco, El Feo, y Miguel Ordoñez.

Tres fotógrafos: Jaime Gorospe,  Teresa Nieto  y  Emanuele Lupo Rebaudengo.

Tres artistas del collage: Angie Gray, Miluca Sanz  y Juan Sanchez.

Casi todos los creadores estaban relacionados con la movida, y aquello parecía la Rock-Ola o El Sol de Jardines, pero cuarenta años después. Adolescentes mayores , gente sin edad por todas partes, contento y optimismo a raudales, obras brillantes y conversaciones llenas de vida.

-Tú estudiaste en el CEU -me dice una chica al cruzarse conmigo.

La miro atónito, no la conozco, aunque quizá sí, porque en efecto, estudié en el CEU.

-¿Quién eres?

Me dice su nombre pero no me suena de nada:

-Pepa Torres.

Hasta que caigo en que Pepa debe ser María José, María José Torres, y la miro y me pasmo y al cabo de unos segundos encuentra a la chica de dieciocho años que conocí y era mi amiga y una conversadora excelente, una compañía siempre agradable. Es ahí, en ese buceo en el tiempo, cuando se me pierde mi amigo Jesús Ros, porque vuelvo a estar en 1980, en una fiesta de gente sin edad, y el tiempo parece no pasar.

Agradezco a Angie Gray que me haya insistido para que fuera, y a Jesús Ros que me haya llevado en su coche, y también a María José Torres (me resulta imposible llamarla Pepa) el que me reconociese después de tantos millones de minutos sin vernos.

Los pintores, los artistas, los creadores… esa alegría, esa incomparable alegría. Artium Café y la Banda de Artistas de Angie Gray: una velada fabulosa, que diría mi padre, magnífica.

(Hasta el 18 de febrero estarán expuestas en el Artium Café las obras -Sense Time- de la Banda de Artistas de Angie Gray)

 

(Mecanografía: WF)

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Javier Puebla ha sido galardonado con diversos premios, tanto en prosa –Nadal, por Sonríe Delgado, y Berenguer, por La inutilidad de un beso– como en poesía: El gigante y el enano: V Certamen Vicente Presa. En 2010 recibió el premio Cultura Viva por el conjunto de su obra. Es el primer escritor en la historia de la literatura en haber escrito un cuento al día durante un año: El año del cazador; 365 relatos que encierran una novela dentro. En 2005 fundó el taller 3Estaciones y la editorial Haz Mlagros. Cineasta, escritor, columnista y viajero: ejerció funciones diplomáticas en Dakar durante cuatro años, y allí escribió Pequeñas Historias Africanas, Belkís y Blanco y negra. Gusta de afirmar en las entrevistas que nació para contar historias, y quizá por eso algunos de sus artículos parecen relatos o cuentos.

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