A punto de cumplirse nueve años desde que el gigante Amazon desembarcara en España, con su libro electrónico: el Kindle, esta plataforma de lectura sigue avanzando en el sector editorial, acaparando, con diferencia, el mayor número de lectores y lectoras del sector. Y, del mismo modo que las grandes editoriales convocan sus respectivos concursos literarios, Amazon no podía ser ajeno a esa oportunidad de descubrir nuevos talentos literarios, con la séptima edición de su Premio Literario 2020 para autores en español. Las obras finalistas, seleccionadas entre más de 5.500 novelas desde 50 países diferentes, son «La pata de la oca, una historia en el Camino de Santiago», de Raquel González Osende (Valencia); «El hilo dorado», de Lara Beli (Madrid); «Cuando venga el rey», de Luis Carlos Castañeda González (Santa Cruz de Tenerife); «Los Oehler: La Casa Hoffnung», de José Escalera (Sevilla); y «El misterio de la Familia Fonseca», de Pablo Poveda (Alicante).

            Este premio literario está siendo un trampolín para los ganadores de las ediciones anteriores. Autoras y autores que se han consolidado en el panorama literario y cuya trayectoria literaria ha ido in crescendo después de proclamarse como ganadores en sus respectivas ediciones. En 2014 fue Jorge Magano, con «La mirada de piedra». En 2015, Myriam Millán con «La Hija del Dragón». En 2016 fueron dos autores: Ana Ballabriga y David Zaplana, con la novela «Ningún escocés verdadero». En 2017 fue Cristian Perfumo, con «El coleccionista de flechas». En 2018, «Aquello que fuimos», de Pilar Muñoz Álamo. Y en la última edición fue «Inmemorian», de Ismael Santiago Rubio. En unos días se sabrá el próximo ganador o ganadora, entre los finalistas de la edición 2020.

            Entre los finalistas hay un veterano: Pablo Poveda. Este ilicitano de 31 años, ya se presentó en el año 2008, y también quedó finalista. «La autopublicación digital es el presente y una ruptura completa con el obsoleto modelo tradicional», comenta sin tapujos. Respecto al concurso, lo tiene claro: «Ser finalista es un honor, pero nadie participa para ser el segundo». Anima a los noveles que presente sus obras en este tipo de concursos, porque suponen una gran oportunidad para darse a conocer entre miles de lectores que, por otra parte, también están ávidos de descubrir nuevas obras. No reniega de las editoriales, y asegura que si el contrato es bueno y la empresa promete ciertas garantías, no ve nada malo en publicar con ellas. Pero advierte: «hay que leer los contratos antes de firmarlos».

            Para Beatriz Lorenzo, nacida en Orense, pero residente en Madrid, también es la segunda vez que participa en el concurso, ya lo hizo en el año 2018. Se presenta con el seudónimo de Lara Beli (formado a partir de los nombres de sus dos hijas). Cree que es difícil vivir de la literatura, pero no imposible. Y asegura que cada vez son más los autores que apuestan por la autopublicación. ¿El motivo? Porque aporta autonomía al escritor y a la posibilidad de llegar a lectores en cualquier parte del mundo. Y alega: «cada vez son más los lectores que le dan una oportunidad al formato digital como canal para sus lecturas». Ella misma confiesa que ha descubierto auténticas joyas literarias de autores autopublicados. Sugiere un mayor control de las reseñas en Amazon, ya que las hay deshonestas (en ambos sentidos: tanto para perjudicar a un autor, como por amiguismo).

            El sevillano José Escalera lleva dos años escribiendo, pero ya tiene dos novelas publicadas y varios proyectos en marcha. Es la primera vez que se presenta al Premio de Amazon, pero ha participado en otros concursos, obteniendo una mención especial en uno de microteatro. Le cuesta creer que la autopublicación sea el futuro de la edición literaria y apuesta por muchos años de convivencia con la edición tradicional. Su novela no fue escrita para el concurso, pero afirma rotundo «el no, ya lo tienes». Y prefirió presentarla antes de dejar que su libro se hiciera viejo en el disco duro del ordenador o esperar una respuesta que nunca llegaría de un agente o un editor. Piensa que los criterios de elección de los finalistas no han tenido que ver con las ventas o la popularidad, porque si fuese así, la suya no habría sido seleccionada.

            Para Raquel González Osende, coruñesa de nacimiento, «La pata de oca» es su primera novela. Reconoce que la autopublicación ha sido una grata experiencia, porque le ha permitido comprender el trabajo que hay detrás de la publicación y la promoción de una novela. Y entiende que, a falta de otros recursos, las Redes Sociales ayudan mucho a lo segundo. Tenía en mente probar suerte con una editorial, pero entonces llegó la pandemia y se preguntó: «Con la que está cayendo, ¿quién va a hacer caso de una escritora desconocida?». Así que descubrió el mundo de la autopublicación. Juzga que 5 euros sería un buen límite para el formato digital y Jane Austen es su autora de referencia: «por su exquisita agudeza psicológica», nos comenta.

            Luis Carlos Castañeda González, con 55 años, solo hace dos que decidió escribir su primera novela: «Cuando venga el rey». Admite que ya no recuerda cuando fue la última vez que participó en un concurso literario: «Recuerdo haberlo hecho de muchacho, a certámenes locales de relatos y poesía». En la actualidad, asegura que la autopublicación no es «flor de un día», sobre todo ante el colapso de la industria editorial. Y es consciente de la importancia de las Redes Sociales: «El escritor independiente ha pasado a convertirse, no ya en su propio editor, sino en un emprendedor y, por tanto, en un amante del marketing». Lo único que recuerda cuando le comunicaron que su novela había sido seleccionada, es que lloró «No esperaba esa noticia espléndida en medio de tanto infortunio».

            Enhorabuena a los finalistas y suerte al ganador. Aunque ser finalista ya es un premio.

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