Cada vez son más los empresarios que se ven obligados a recurrir a los servicios de profesionales con amplios conocimientos y experiencia en la gestión contable y tributaria. Algo fácilmente imaginable si tenemos en cuenta que hablamos de un factor clave para el futuro de cualquier negocio, una función que, si no se lleva a cabo adecuadamente, puede acabar afectando directamente en el correcto funcionamiento de una compañía.

Una gestión exhaustiva de la contabilidad, además de ayudar a mantener un control en la tesorería, permite anticiparse a futuras coyunturas, así como tener disponible en todo momento una precisa visión global del estado de la empresa. Una visión global y una economía saneada que permitirán invertir en nuevos proyectos, evaluar la viabilidad de nuevas acciones y calcular el impacto impositivo que tendrían.

Cualidades de un buen asesor contable

Para ofrecer un servicio de asesoría contable de forma eficaz y asegurar de esta forma el control económico y contable de la actividad es fundamental elaborar y mantener actualizados los diferentes libros de registro existentes: los de ingresos, los de gastos, los de bienes de inversión y los de provisión de fondos.

Más allá del control riguroso de las cuentas, un buen asesor contable debe ser efectivo, disponer de un criterio certero, al que sólo se llega mediante el conocimiento y la experiencia, y ágil en los trámites y procedimientos. Estas cualidades, en combinación con la utilización de las herramientas contables más adecuadas para cada situación, permiten obtener resultados desde el primer momento.

Por otra parte, dentro de un servicio contable de calidad siempre se ha de estar al tanto de todas las ayudas y subvenciones disponibles en cada momento, así como de todos los pasos a seguir en cualquier asunto relacionado con el registro mercantil, las patentes y marcas o la escrituración de propiedades. Y, de cara a los que vayan a vivir su primera experiencia empresarial, un buen asesor contable bien puede ocuparse de ayudarnos a gestionar la creación de la empresa o el alta en la actividad que vayamos a desarrollar.

Gracias a este control en la contabilidad y el funcionamiento de la empresa y con el apoyo de un servicio paralelo de asesoría fiscal y gestión tributaria, del cual hablaremos más adelante, se crea un escenario para los clientes en el que pueden dedicarse plenamente a aquello que mejor saben hacer: su actividad empresarial.

Si buscamos los mejores asesores contables en Madrid no podemos pretender encontrarlos pagando tarifas de saldo. Existe un gran número de asesorías por todos los rincones de la provincia, pero desgraciadamente no todas destacan por sus buenas prácticas. Un precio demasiado bajo es a menudo síntoma de unos servicios incompletos, dejando a iniciativa del cliente la realización de muchas tareas propias de la labor de una asesoría contable en condiciones. Por el contrario, un buen servicio contable se caracteriza por los altos estándares de calidad presentes en todos sus procedimientos. Al final, lo que busca un empresario es alguien que lleve controlado el estado de su empresa y se encargue de descargar sus jornadas de las tareas administrativas derivadas de la contabilidad. Y no tener que seguir encargándose de algunas de ellas. Por eso mismo, las señas de identidad de un buen asesor contable parten por ocuparse de todo lo que le concierne y mantener informado a cada cliente de las novedades y oportunidades que se vayan presentando.

La asesoría fiscal: la mejor aliada de la gestión contable

Resulta una tarea difícil conocer al detalle todas las deducciones fiscales que pueden beneficiar a una empresa, más aún dentro del atareado día a día de un emprendedor. Pero esto no es sólo el principio: hay que unirle la necesidad de conocer las sucesivas reformas del IRPF, el importe del Impuesto de Sociedades a liquidar en cada ejercicio, el resultado fiscal de la compañía en cada momento, así como muchos otros aspectos relacionados con la empresa y la legislación tributaria vigente. Como las deducciones impositivas permitidas a las empresas de dimensión reducida o el saldo trimestral de la cuenta de explotación.

Es normal que muchas de las anteriores cuestiones nos suenen a chino, pero para eso precisamente existe la asesoría fiscal, para determinar desde un inicio cuáles son las necesidades y peculiaridades que existen en relación al ámbito tributario y recopilar toda la documentación e información que sea necesaria. Una correcta gestión fiscal no sólo permite beneficiarse de la seguridad de no estar pagando más de lo debido u obtener provechosas deducciones, sino que también evita futuras multas derivadas en muchos casos de un desconocimiento que no exime de su obligatorio pago. Hablamos de multas que, en ocasiones, pueden alcanzar cantidades considerables, incluso hasta el punto de provocar consecuencias devastadoras de cara a que la empresa pueda seguir funcionando.

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