Atrás quedó la “Gran y Felicísima Armada Invencible”, aquella flota naval que en 1588, y dentro de la llamada Guerra Anglo-Española de 1585-1604, fue mandada por el rey Felipe II de España para la invasión de Inglaterra, gobernada entonces por Isabel I, con el objeto de derrocarla, instaurar en la isla de nuevo el catolicismo, evitar la ayuda de Inglaterra a la independencia de los Países Bajos (por entonces bajo dominio español) y sofocar los ataques piratas ingleses a las expediciones marítimas españolas y sus colonias.

Sus gestas han sido, son y serán vitoreadas gracias al ejemplo de profesionalidad que durante años han sido, son y serán nuestros Marineros.

¿Qué ha ocurrido con esos valores a nivel institucional? Tan solo de ese recuerdo queda un clasismo y despotismo muy alejado de lo que Soldados y Marineros de a pie entendemos por un Ejército Profesional. Los tiempos cambian, pero las mentalidades retrogradas clasistas en lo que a derechos laborales y dignidad se refiere no han cambiado en absoluto.

Manteniendo vivo el recuerdo de nuestra Armada Invencible y camuflándolo todo con palabras como “valor” y, “abnegación”, dejamos de lado otras como “dignidad” o “humildad”. Valores que dicen tener, pero que no demuestran, abnegación que piden pero siendo poco humildes al no mostrar dignidad alguna con los que dejarían hasta la última gota de su sangre si fuese necesario. Y cuando digo los que dejarían hasta la última gota de su sangre si fuese necesario me refiero a nuestros Marineros, los que tiran de estacha, los que manejan la caña, los que hornean el pan, los que manejan los ordenadores, los que controlan los radares, aquellos que pasan largas estancias de tiempo fuera de sus hogares y sus familias aun sabiendo que su dedicación a España no les servirá de mucho el día de su 45 cumpleaños cuando tengan que abandonar la caña, las estachas, los ordenadores, los hornos de pan o sus radares, ya que dando igual los puestos que desempeñen serán olvidados por un Ministerio de Defensa que solo sabe recurrir al discurso de la “operatividad” de los Ejércitos o de la Armada sin dar su brazo a torcer frente a la posibilidad de crear una segunda actividad para puestos logísticos y así no desechar años de experiencia.

Marineros menospreciados que dejan a sus familias por unos míseros 3 euros diarios navegando, marineros ninguneados que dejan a sus familias en nombre de España, ese país que luego los deja en la estacada sin razón aparente.

¿Pero por qué utilizar palabras tan malsonantes como “clasismo”?

Como definición de clasismo aparece la “tendencia o actitud discriminatoria de una clase social respecto a otras que se consideran inferiores”, añadiendo por este que escribe que en el caso de nuestros Marineros no son inferiores sino subordinados.

Resulta paradójico ver como se vende una imagen de Igualdad en las Fuerzas Armadas por parte de la Ministra de Defensa a la hora de presentar la recién ascendida a General, que a pesar de aportar distintas medallas al mérito militar, y sin ánimo de errar adentrándome en un currículo que desconozco, sí que puedo afirmar que en las fotos sacadas a prensa no diviso en su pechera ninguna en misiones internacionales, donde seguramente hubiese visto algo más de las labores que desempeñamos la base de nuestros Ejércitos y Armada, al igual que hubiese visto las desigualdades y discriminaciones innecesarias a las que estamos sometidos. Resulta paradójico que los Marineros destinados en Ferrol no puedan acceder al Centro Socio Cultural y Deportivo “El Montón” porque este solo da curso a las solicitudes de Sub-Oficiales y Oficiales permitiendo a los familiares de estos el acceso pero dejando fuera a los Marineros que sean de compromiso “temporal” con la Administración, hace algún tiempo me contaba una Marinero que se negaba a entrar a aun pudiéndolo hacer por su condición de familiar directo porque no podía hacerlo por su condición de Marinero, lo cual la hacía sentirse discriminada; y como no me gusta hablar de oídas lo he comprobado personalmente llamando al propio centro por teléfono y leyéndome la normativa de este, ¿lógico?, bajo mi criterio no, y bajo el criterio de un Gobierno que presume de sus labores en Igualdad menos todavía, aun así y con todo esto es real como la vida misma.

Solo parece importar la Igualdad de Género, será porque está de moda y estadísticamente hablando resulta atractivo a una mayoría de votantes, pero poco o nada parece importar la igualdad en cuanto a integridad física de nuestros Marineros cuando tenemos que recurrir al Defensor del Pueblo a presentar quejas por discriminar a la Escala de Tropa y Marinería. Resulta paradójico hablar de igualdad cuando los marineros cobran menos dietas de manutención que los sub-oficiales y oficiales cuando pagan lo mismo luego por esa manutención.

Pero resulta más paradójico hablar de igualdad cuando en pleno siglo XXI los marineros comen en bandejas cochambrosas de hojalata en nuestras embarcaciones frente a los bonitos platos de porcelana decorados en distintos colores en los que comen Sub-Oficiales y Oficiales.    ¿También afecta a la operatividad en alta mar para que nuestros Marineros tengan que comer de distinta manera? ¿Esta es la igualdad de la que presumen las Fuerzas Armadas?

Ya contaba Juan Antonio Doncel en 2004 en su tesis presentada a la Universidad de A Coruña que mientras la marinería come en bandeja con un sistema de autoservicio o bebe cervezas directamente de la botella, los oficiales y suboficiales serán servidos por el repostero con plato y mantel y beberán con vaso y posavasos. Esto sigue ocurriendo a día de hoy en la Fragata Canarias sin ir más lejos, Fragata que actualmente se encuentra en la Operación                                                                             Atalanta.

En las normas sobre mando y régimen interior de las unidades de la Armada Española, Capitulo III Del ejercicio del Mando, concretamente en el punto 2 artículo 10 no encontramos con esto:

Tendrá en cuenta los factores que puedan afectar a la motivación, tomando las medidas a su alcance para que sus subordinados se sientan satisfechos de su trabajo, integrados en la organización y útiles para su unidad. Prestará especial atención a su bienestar, a las condiciones de vida en sus unidades y a la conciliación de la vida profesional con la familiar.

¿No tiene el mando las medidas suficientes para que los marineros se sientan integrados comiendo en un plato del mismo modo que lo hacen sus superiores? ¿Comer en bandeja de hojalata es la especial atención que merecen nuestros Marineros?

Puede resultar una tontería exponer este tipo de quejas aludiendo que en el Siglo XV se comía donde se podía, pero es que ya no estamos en el Siglo XV y en el siglo presente se nos llena la boca hablando de Igualdad y de un Ejército Profesional cuando la cruda realidad no es esa, acciones como esta nos hacen sentir como quieren que nos sintamos en realidad, como su mano de obra barata, eso sí, el mensaje que ofrecen a la sociedad es totalmente otro.

En resumidas cuentas, mucho te quiero perrito pero de pan poquito.

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3 Comentarios

  1. Jenner.. te lo comente el otro dia en otro articulo tuyo, pero como no te enteras, hoy te lo voy a decir mucho mas claro. Cuando realmente se vale para lo que se debe valer, no se traga con nada que no lo reconozca.Te tratan como una mierda? Pues dedicate a lo que sea, donde no te traten como una mierda. Asi de facil

  2. Marx decia que si los pobres no hicieran las guerras de los ricos, no habria guerras. Ha llovido mucho desde que lo dijo, pero los pobres siguen igual, erre que erre, especialmente en eeuu. Asi que esto me lleva a plantearme una retadora incognita.. Los pobres, son pobres porque son idiotas, o son idiotas porque son pobres..?

  3. empeño en llamar invencible a un desatre
    cuando ademas ni se llego a ls costas de Uk y
    ellos si atacaron Cadiz cn exito y conquistaron Gibraltar
    y ayudaron a la gente contra ls borbones y napoleon
    = ultras tercos y necios consolandose a pajas mentales

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