La lengua italiana es el origen del término “canaglia”. Por tal, se identifica a un individuo infame, malvado o mezquino. Alguien es canalla cuando actúa de una manera reprobable desde el punto de vista ético. Los malos perdedores suelen ser canallas. El traidor es un canalla. Una persona canalla es de malos procederes. Quién traiciona las reglas de la convivencia, los principios del interés general, a favor de los intereses de grupo, es un canalla. Los corruptos, sean estos corruptores o corrompidos, son canallas. El valerse del mandato ciudadano para provecho propio es su habitual territorio. Porque su poder emana de todas y cada una de las personas que ejercen su ciudadanía. El poder deriva de ese soporte social. No de las pretendidas alturas de los que están fuera de la ley.

La acepción de que los canallas sean gente “baja” o ruin, es propia del relato coloquial de sociedades antidemocráticas. Ese talante despectivo, que parece eximir a quién profiere el término, del cumplimiento de las normas de la convivencia, es propio de las aristocracias ultraderechistas que organizan las instituciones, como la justicia, a medida de sus intereses para pervertirlas en su beneficio. Así, como canalla, se solía calificar a un conjunto, muchedumbre o manada de perros. Aunque el paso de la historia los haya arrinconado, esa gente que reclama derechos naturales de superioridad, sigue existiendo. Han salido de la cueva y votan. Odian la democracia pero se valen de ella para lograr el poder. Están dentro de los partidos mayoritarios para doblar el rumbo de la justicia social a favor de los cómplices y cenáculos de poder. Esa es la verdadera canalla.

De aquí que el habitual incumplimiento de los compromisos electorales sea una cuestión de canallas. De nada vale argumentar que las condiciones del contexto lo impiden. La mentira es una herramienta de los canallas. En sus actos van demostrando el perfil canallesco. También es cierto que necesitan cómplices útiles para ejercer su labor. Siervos parasitarios que pululan en las alturas de las organizaciones. Hay muchos asuntos pendientes en la vida de los españoles. Desde la recuperación de derechos y libertades, recortados a la medida de grupos extremistas religiosos curiosamente vinculados con los poseedores del poder económico obtenido desde la oscuridad franquista. Hasta la definición de las adecuadas prioridades en materia de inversiones públicas. Como en materia de equipamiento militar.

Para Margarita Robles, la  inversión de 4.325 millones en cinco fragatas F-110 que ha aprobado el Gobierno “tiene una incidencia fundamental”. Siendo una inversión para diez años, me pregunto si en Navantia no pudo haberse planteado una reconversión industrial destinada a la fabricación de tecnologías de generación renovables, para instalar en toda España. Esto me parece otra decisión que, a corto plazo, resuelve la carga de trabajo de Ferrolterra. También creo que se sigue favoreciendo a intereses que no producirán riqueza más que a quienes se benefician de ello. ¿Es esta una medida de progreso que consolidará nuestra democracia, o es otro golpe de efecto?

Antes de las elecciones, el Gobierno ha aprobó la primer estratégia nacional contra la pobreza y la exclusión social en España. El documento abarca el periodo entre los años 2019 y 2023 y propone la ruta a seguir para combatir la desigualdad en todos sus frentes, “desde su manifestación en la infancia hasta la vulnerabilidad energética”. En el texto se proponen 85 líneas de actuación como desarrollar un sistema de ingresos mínimos para los hogares, impulsar la universalización de la educación de cero a tres años en familias vulnerables o “fomentar el bono social y el bono eléctrico”. Propósitos que no tienen dotación prevista y que, además, colisionan con los intereses del IBEX35. Me pregunto si se llevará a cabo una gestión progresista que lleve a la recuperación de reducir la brecha social y la alarmante pobreza infantil o, como muchos temen, estamos en puertas de otra traición en las aspiraciones de quienes votaron contra la derecha en este país. Los canallas siguen ahí.

Ten presente lo que afirmaba J. F. Kennedy: “Se puede sonreir y seguir siendo un canalla”.

1 Comentario

  1. Si el Psoe no lo hace bien y crea las bases d prosperidad economica
    mas allá d evitar la pobreza extrema repartiendo migajas y ayudas,
    volveremos a tener crisis y ls fachas diran qe ha sido el psoe…de nuevo…y ademas cn Up ayudando…

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

dos × 4 =