Julio Latorre, José Enrique Rodríguez y Manuel Blanco son tres bomberos sevillanos y miembros de la ONG Proem-Aid que acudieron a la isla griega de Lesbos para salvar vidas entre 2015 y 2016. Una actuación que todo el mundo califica de heroica, a excepción de la Fiscalía griega que los acusa de un supuesto delito en grado de tentativa de transporte ilegal de personas y posesión de armas. Hoy, los tres bomberos, que han salvado más de 60.000 vidas, serán juzgados en Mitilene dónde se enfrentan a 10 años de cárcel.

A principios de 2016, los tres bomberos fueron detenidos cuando buscaban en alta mar junto a dos miembros de la organización danesa Team Humanity, un bote con inmigrantes que corría peligro y que no llegaron a encontrar. Se les acusaron de encontrarse cerca de un barco con refugiados en la frontera marítima entre Grecia y Turquía. Por ello, les imputaron un presunto delito de tráfico de personas y de posesión ilegal de armas, y consiguieron nuevamente su libertad tras una fianza de 5.000 euros a cada uno.

Acusados de todo lo contrario, les toca demostrar que su única intención en la isla fue realizar labores de rescate humanitario. Desde su detención, los tres expertos en emergencias y rescate españoles han defendido su inocencia en reiteradas ocasiones. El supuesto delito de tentativa de tráfico de personas no pudo producirse puesto que el día de su detención las labores de rescate no dieron su fruto.

En declaraciones a los medios, han indicado desde Lesbos, que se encuentran “bien de ánimo” gracias al “apoyo y la ayuda que estamos recibiendo”. Sin embargo, no pueden evitar estar “ a la vez intranquilos por la gravedad de las acusaciones”. Ahora, solo les queda esperar a “que todo salga bien y poder volver a España con una sonrisa y celebrando que, al final se impuso la razón y se nos declara inocentes”.

Manuel Blanco, uno de los bomberos, ha señalado a su llegada al tribunal que espera que hoy se resuelva el caso y el foco que les persigue, vuelva a aterrizar en el mar dónde hay gente que sigue ahogándose. “Este no es mi sitio natural ni habitual. No visitamos nunca juzgados a no ser que sea para un informe o algo relacionado con temas de bomberos y, bueno, esperanzados con que todo acabe satisfactoriamente hoy tanto para nosotros como para el otro equipo”.

Blanco, que considera la detención fruto de un error ha detallado que su detención ocurrió cuando regresaron al puerto. “Allí, después de unas horas, los guardacostas griegos nos dijeron que estábamos detenidos por facilitar la entrada de personas que no tenían derecho legal para entrar”.

 

Actuación de la Unión Europea

El caso de los tres bomberos sevillanos ha sorprendido a muchos europeos que critican la falta de actuación de la Unión Europea. Sin embargo, el calvario que están presenciando los tres funcionarios es posible debido a que cada Estado miembro tiene la capacidad de decidir si la entrada de personas de forma irregular, su circulación y permanencia, se trata de una práctica de ayuda humanitaria o no.

Si nos acogemos al artículo 98 de la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar, los tres acusados pueden vislumbrar un halo de esperanza. Según este artículo, el deber de cualquier capitán de un barco es auxiliar a las personas que están en peligro, siempre que pueda hacerlo.

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